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Friday, February 28, 2014

Aurelio Mitjans vs. José Surí y González

Los versos que de él nos presenta su biógrafos, así los amorosos como los místicos, son más afectados y pedantescos que sentidos, empedrados de zafiros, perlas, jaspes, esmeraldas, topacios, y otras piedras, llenos de la enojosa erudición que en mitología é historia poseía el autor, imitados de la más degenerada y abstrusa escuela conceptista que desacretitaron los más deslumbrados admiradores de Quevedo.

(Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba, La Habana, 1890)

Thursday, February 27, 2014

Zoé Valdés vs. Jesús Díaz (2)

Es probable que Jesús Díaz haya pedido perdón, como también eso podría formar parte del teatro que le habrán impuesto o que se impuso él mismo, no lo sé, ni me importa. Lo que sí sé, porque lo viví en carne viva, es que no valió de nada el que haya pedido perdón o no, porque siguió siendo el mismo represor, lo llevaba en la sangre; porque desde el momento en que desde que salió publicada La nada cotidiana se dedicó a agredirme por todos los medios, por envidia, como le recordó a él, y más tarde a su hijo, un amigo periodista francés. Lo mismo que hizo en contra de otros en el ICAIC cuando fue Secretario General del PCC lo hizo conmigo, en el exilio, de manera virulenta y envidiosa; para colmo ignoró cada una de las publicaciones de mis libros, mientras publicaba en primera página y a grandes espacios publicidades de sus propios libros, siendo él el director de la publicación.

(Pero todavía no han dicho quién paga ese diario, Blog Zoé Valdés, enero 2012)

Wednesday, February 26, 2014

Antonio José Ponte vs. “La ninfa inconstante”, de Guillermo Cabrera Infante

De contar con más tiempo, quizá su autor se habría desentendido de unas primeras páginas que entorpecen el arranque de la historia con perogrulladas acerca de la física cuántica y la memoria. (Podrá objetarse que Marcel Proust perogrullaba de modo no muy distinto al apropiarse de Bergson. La diferencia estriba en que Proust perseguía hasta el final cualquier metáfora utilizada. Cabrera Infante, en cambio, las trata con la misma liviandad que a la letra de un bolero o al reparto de un filme. Sus esfuerzos filosóficos no rebasan el artículo de revista divulgativa.)
   Una juguetona descripción de Estelita lleva obertura lepidopterológica como lastre. La comparación entre mariposa y muchacha queda sólo apuntada, posiblemente el autor volvería sobre ella para atornillarla. Se ofrecen, hacia el final del libro, ciertas consideraciones acerca del temor cubano al mestizaje, la discriminación racial y la autorrepresión. Llegan a propósito de no está claro qué. ¿Se trata de un pentimento elevado a la dignidad del cuadro colgado?
   La ninfa inconstante incluye algunas de las peores ocurrencias del stand-up comedian que fue Cabrera Infante. Valga un ejemplo: “De todas las comidas del día el desayuno es mi favorita. Favorito que es masculino. Los masculinos son los menos culinos. Culinario.” Disgustan, aquí y allá, momentos de escritura desmañada: “Estelita da muestras de impaciencia, que están las muestras en demostración en su cara. Se llaman muecas.”
   (…)
   Esta novela corta fue salvada de un cubo. No muy bien terminada, quizá no terminada del todo, su incompletez obliga a exigirle razones para que Estela Morris sea recordada, para que tan escueta historia regrese cada día a la memoria de quien nos la cuenta.
   Se han anunciado nuevos títulos de su autor (Cuerpos divinos, Mapa dibujado por un espía) y el primer tomo de unas obras completas que reunirá sus escritos sobre cine. Quien haya encontrado alguna vez felicidad en la literatura de Guillermo Cabrera Infante, esperará estas novedades. La ninfa inconstante merece una espera más improbable aún, por tratarse menos de un libro póstumo que de un libro prematuro.

(La ninfa inconstante, de Guillermo Cabrera Infante. Letras Libres, noviembre 2008)

Tuesday, February 25, 2014

José Triana vs. Abelardo Estorino

Por eso cuando leo a Abelardo Estorino declarando que en Cuba jamás hubo persecuciones, él que pasó prácticamente diez años perseguido, lo mismo que su amigo Raúl Martínez... Dentro de ese mundo gelatinoso de lo no dicho ellos se pasaron diez años francamente en silencio. Luego se fueron arreglando las cosas porque Estorino es muy buena persona, dijo lo que no dijo, dijo lo que dijo pero no lo dijo y entonces dijo diciendo que no dijo y lo dijo pero entonces no lo dijo... Como ese galimatías funciona en Cuba, entonces Estorino, que está defendiendo su teatro y quiere terminar sus días agradablemente, es capaz de decir que él no fue perseguido, que todo eso fue una locura o una invención del exilio. Y lo terrible es que detrás hay exilados que lo apoyan. Por eso el regresar lo considero sicológicamente imposible.

(Siempre fui y seré un exiliado, Encuentro de la cultura cubana, Nos. 4/5)

Monday, February 24, 2014

Fermín Gabor vs. Leonardo Padura

Nunca antes (que sepamos) se había hecho público el contrato imperante entre escritores y autoridades políticas en Cuba, secreto mayor de los literatos isleños. Nunca antes escritor residente en la isla, y por tanto expuesto su trabajo a censura oficial, había declarado cuánto sacrificaba para ver publicados sus libros.
   Editado en una de las más importantes casas españolas, traducido a varios idiomas y publicado (con esos mismos títulos) dentro de su país, Leonardo Padura es un autor de éxito. Algunas autoridades de la isla no ven con buenos ojos sus libros, reconoce. Pero la censura oficial no ha cambiado ni una sola palabra en sus textos, y cuatro de sus seis novelas han sido elegidas como libros del año en La Habana.
   Lograr milagro así en un panorama donde según él mismo los escritores incómodos resultan marginados, presupone un muy delicado planeamiento. Es necesario adelantarse al censor y borrar, no las huellas del escenario del crimen, sino el crimen mismo. (Tal vez por ello sus novelas resultan soporíferas: el único crimen lo ha cometido el autor: asesinato por autocensura.)

(La lengua suelta # 19, La Habana Elegante, segunda época)

Friday, February 21, 2014

Reinaldo Arenas vs. Cintio Vitier

Este señor no antologó a los poetas por los méritos que como tales, reflejen sus obras, sino por las limitaciones, la mojigatería, la cobardía, el conformismo, la paciencia, el renunciamiento a la vida, el sufrimiento o los prejuicios que padecieron, aceptaron, asumieron o no pudieron superar y ahora nos los hacen padecer, y la resignada calma con que supieron tolerar o callar las infamias que su tiempo les deparó. De este modo, el monje Cintio quita y pone, entrona y destrona, guiado por un extraño sentido crítico en el que la santurronería (renuncia, penitencia, abstinencia, pudibundez, hipocresía y otros remilgos de convento) somete a la inteligencia, a la imaginación, al talento y a la sensibilidad… No es raro, pues, que una mentalidad de este tipo haya encontrado su sitio (y de qué manera) en la actual dictadura cubana.

(Necesidad de libertad, Ediciones Universal, 2001)

Thursday, February 20, 2014

Manuel Sosa vs. Lisandro Otero

Aparentemente, tal esquema deja de ser imperturbable con el último en la lista de premiados: Lisandro Otero. Desde hace años éste vive en México, beneficiándose de ese sistema ideal que algunos llaman "Socialismo a Distancia". Solamente una de las dos objeciones ya señaladas se han obviado esta vez: el lugar de residencia. Otero es de esos escritores que no se han desligado del todo del sistema de gobierno en Cuba, y sus afinidades con el mismo son mucho mayores que las discrepancias que haya podido tener alguna vez. Políticamente, Otero siempre ha usado el trapecio como medio de supervivencia. Sus trabajos como articulista traslucen lo inconexo de su credo, su infantilismo político. Sus ataques a Cabrera Infante sólo demuestran su impotencia de rival menor; y como novelista, no será honda la huella que pueda dejar en la literatura cubana.

(La ley del trapecio, Cubaencuentro, enero 2003)

Wednesday, February 19, 2014

Belkis Cuza Malé vs. Leopoldo Ávila, los escritores recién emigrados, Pablo de Cuba Soria…

El lenguaje canallesco de Leopoldo Avila es recordado hoy dìa, incluso entre los escritores castristas, como un ejemplo de lo que no puede repetirse. Este personajillo siniestro que algunos creen era el propio Luis Pavón, presidiendo entonces el Consejo Nacional de Cultura; otros, el profesor y ensayista José Antonio Portuondo, y otros, el propio Lisandro Otero, periodista y novelista --que gustaba contar la anécdota del trompón que le propinó Ernest Hemingway en el Floridita habanero, allá por los finales de los cincuenta--, sigue siendo un misterio, aunque ha pasado ya a la historia de la infamia.
   Pero de ese Leopoldo Avila no quiero hablar, sino de éste que nos ocupa hoy, que parece haber aterrizado en Miami. El exilio ha sido desde sus comienzos una estructura endeble, como un edificio compuesto de muchas capas --que van desde lo social a lo idelógico. Un exilio que ha ido acogiendo a todos por igual, que ha visto traiciones de ambas partes, entre los que llegaron primero y los que van llegando con las nuevas oleadas. Un cambia casacas constante, que ha atravesado severas crisis y que en muchas ocasiones ha costado más que mutuos insultos. Quiero referirme a esos "sesudos" cachorros del castrismo llegados al exilio en la última década. Y no importa si son "jovenes", pero odian también al tirano. La mayoría posee un amplio curriculum, han estudiado en las universidades, han viajado al extranjero, han hecho casi lo que les ha dado la gana en la Cuba post muro de Berlin. Casi todos son ensayistas y algunos incursionan en la prosa y hasta en la poesía. Muchos son políglotas, han estudiado en los antiguos países socialistas y e incluso los hay hijos de altos jerarcas del régimen o que estuvieron ligados a la nomenclatura. El sueño ya no es mantenerse en el "exilio de terciopelo" --alejados del mundanal ruido de Hialeah--, sino precisamente ser rompe olas, quinta columnistas dentro del esquema del exilio intelectual. Llegar e imponer virtudes y defectos de una generación crecida al amparo del Ministerio de Cultura de Abel Prieto. Creerse que se las saben todas, como se dice en la Isla. Estar más allá del bien y el mal, dinamitar todo lo que huela a república, y a escritor exiliado, escribir contra ellos, pero nunca contra los escritores oficiales de la isla. Estos personajillos se dedican a interpretar a Cuba como si se tratase de desmontar una obra literaria, y para esto, hacen acopio de un lenguage enrevesado, de críticos ganados por cierta sofisticación europea; todos escribiendo con la misma verborrea de los burócratas del pensamiento marxista pasado por no se sabe cuantas capillitas de desafectos. No hay quien los descifre. La escritura de ellos es lenguaje de entendidos, es decir, se leen los unos a los otros, publican sus libros (que sólo ellos leen entre sí), y suelen agruparse en sus madrigueras del internet. Eso sí, como decía aquel caricaturista cubano en los pasillos de la Unión de Escritores de Cuba, allá por los setenta: "siempre con el poder, pero haciendo bajezas".
   Un tal Pablo de Cuba Soria, con rimbombante nombre, que lo marca ya con mediocre oportunismo, acaba de escribir en El Nuevo Herald (sección Arte y literaratura, julio 8) un artículo contra Heberto Padilla, como poeta y como ser humano. Este Leopoldo Avila, recien llegado al exilio en 2004, es sin duda un claro exponente de todo lo que acabo de decir. Hay que tener la cara de piedra y el corazón lleno de lodo para escribir como lo hace este personaje sin autoridad literaria, un crítico de caricatura, ensayando no sus "quince minutos" de fama, como dice cuando se refiere a Heberto, sino su medio segundo de estupidez. Olvidar el papel protagónico de Heberto en un momento en que todos los intelectuales inclinaban sus cabezas y aplaudían al déspota es sin duda el sueño dorado de la Seguridad del Estado castrista. Olvidar que fue él y no otro, quien le puso el cascabel al gato, parece encomienda de alguien más. Pero hay que reirse si a esto añadimos el atrevimiento de este "enayista" al escribir un "sesudo" artículo diciendo que Heberto Padilla es un poeta menor.
   Precisamente es Heberto Padilla quien, con su extraordinario decir, irrumpe con una poesía nueva, fresca, única, capaz de hacer del lenguaje sucio y gastado de la retórica revolucionaria, un verso no esperado en la lengua castellana, tan dada a ratos a los excesos.

(Leopoldo Ávila en Miami, Blog Belkis Cuza Malé, julio 2007)

Tuesday, February 18, 2014

Cintio Vitier vs. Jorge Mañach

Diga el doctor Mañach, como lo dijo en su primer artículo sobre este asunto, que padece de incapacidad de fruición con respecto a los poetas de Orígenes —entre los que hay temperamentos claros y oscuros, atormentados y serenos, y que sólo se agrupan y unifican por el fervor absoluto hacia la poesía. Esa declaración suya es sincera, exacta y tal vez inevitable. Pero no haga crítica ininteligible. No nos dé una lección confusa.

(Jorge Mañach y nuestra poesía. Diario de la Marina, octubre 1949)

Monday, February 17, 2014

Ernesto Hernández Busto vs. Cubaencuentro

En los últimos diez años los cubanos del exilio hemos visto cómo esta especie de Ministerio de la cultura cubana del exilio consagraba y reforzaba muchas de las taras autoritarias y antidemocráticas de la cultura castrista. La AECC siempre ha sabido usar los mismos argumento de la cultura oficial cubana: cualquier crítica se etiqueta automáticamente como un ataque, y un hipócrita victimismo previene a los descontentos de que “no hay que hacerle el juego al gobierno cubano”. Aún hoy, algunos de los valedores de Encuentro tildan de inquisitorial y “procastrista” una exigencia tan elemental como la exposición pública de unas subvenciones. El resultado de esta cadena perversa es un ente cada vez más subvencionado y, al mismo tiempo, más aislado de la crítica pública, más soberbio y manipulador, que funciona con ukazes, tabúes y consignas de exclusión. No es sorprendente que este funcionamiento haya estimulado las acusaciones de complicidad y colaboración con el régimen de La Habana.

(Nuevas objeciones a Encuentro, o sobre algunas perversiones de la cultura subvencionada, Blog Penúltimos Días, enero 2009)