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Thursday, March 4, 2021

Abilio Estévez sobre una acusación de plagio hecha por Miguel Barnet, Antón Arrufat y Jorge Ángel Pérez

Bueno, Miguel Barnet se refirió en esos términos ante un grupo de amigos, pero Miguel Barnet es ese personaje que dice cualquier cosa, y si puede hacer daño, mejor. Si existe un personaje gratuitamente maligno, ese es Miguel Barnet. También fue él quien llevó a La Habana aquel asunto del plagio. Él y Marilyn Bobes, que de inmediato se desmarcó. Luego, hasta los propios amigos atacaron por ese lado. Para mí fue muy doloroso. No tanto por la acusación misma, como por ver a amigos implicados en eso. En un periódico español se publicó la noticia del posible plagio. Cuando Beatriz de Moura, directora de Tusquets indagó con el periodista (ya fallecido, por cierto) este reveló su fuente: Antón Arrufat y Jorge Ángel Pérez. De modo que quizá ese asunto no fue tan político, sino más bien un asunto de bajeza intelectual, bastante inesperada en Arrufat; no tanto en Pérez. La prueba fue que cuando me quejé ante la dirección de la UNEAC, me apoyaron de inmediato.

(Entrevista con Melissa Novo, El Estornudo, febrero 2021)

Wednesday, November 13, 2019

Jorge Angel Pérez vs. Teresa Melo


Esta mujer santiaguera que fue “bautizada” con el nombre de Teresa y con apellido Melo es, según el sitio digital Cubadebate, filósofa, aunque no hiciera otra cosa para acercarse a la filosofía que estar sentada en un aula universitaria en la que de vez en cuando examinaban sus saberes sobre filosofía. Yo desconozco sus calificaciones en esa materia, no sé cuál fue el tema de su tesis, pero sí estoy seguro de que jamás escribió, como sí hizo Kant, Crítica Del Juicio y tampoco Crítica De La Razón Pura.
   Dicen en Cubadebate que Teresa es filósofa, sin que antes pensaran que para otorgar tal “distinción” habría que escribir antes “Así hablaba Zaratustra” como hizo Nietzsche para que lo tildaran luego, con muchísima razón, de filósofo. Ella no se devanó los sesos escribiendo la “Fenomenología del espíritu” que consiguió que Hegel fuera imprescindible y muy nombrado siempre que de filosofía se trataba. En fin que hasta hoy no sabemos porque es considerada como filósofa, en una isla donde el calor enorme, el sol ardiente y la indigencia de nuestras mesas a la hora de las comidas, consiguieron que jamás nos naciera un gran filósofo.
   La filosofía no compagina con el calor, la filosofía se da mejor en la nieve que lleva al encierro y la quietud, pero aun así a ella la tildan de filósofa. ¡Cuánta irresponsabilidad Dios mío! ¡Cuánto descalabro! Teresa no es filósofa, ella solo escribió algunos libros de poemas prescindibles. Ella es una santiaguera que se aferró con fuerza a La Habana y que sufrió mucho cuando, y no sabemos por qué, prescindieron de su dirección de la revista Cúpulas que se hacía en el Instituto superior de arte, ISA. Guardo el recuerdo de aquellos días en los que se sujetó a esta ciudad y no quería volver a Santiago y se quejaba hasta el desfallecimiento porque prescindieron, los comunistas claro, de sus servicios como directora de Cúpulas. Recuerdo aquellos días en los que me visitaba con frecuencia en el solar, recuerdo cuánto quería quedarse en La Habana, y no irse a la heroica Santiago de Cuba.
   Y no se fue, permaneció por acá mucho tiempo más sin que hiciera el viaje a la “indómita” Santiago de Cuba. Y esa Teresa escribe ahora en el Granma, a ella, como a Miguel Barnet, le publican un “poema” en el diario del Partido Comunista de Cuba, aunque el periódico no tenga ninguna vocación por la poesía, y desconozco si “por ese enhebro ella cobra”. A Teresa le publican un poema que, según dice un joven amigo, es más “malo” que el de Miguel Barnet, y también le entregan una réplica del machete de Máximo Gómez, y por eso ella ataca y escribe Adentro/Afuera creyendo que hace versos con diatribas. Ella enfrenta a quienes, como ella, defienden a la “revolución” con los que no le hacen loas, y la juzgan.
  Teresa Melo supone que enfrenta al mal y que se sitúa en el “trono del bien”, sin darse cuenta que a ella no le toca ningún trono y que si le tocara, al menos en un juego, cuando en él se siente y mire arriba, descubrirá entonces la espada de Damocles y supondrá que se le viene encima, que si permanece debajo de ella podría caerle justo sobre la cabeza, y dividírsela en dos, y ya no importarán las diatribas que escribiera contra alguien que dice haber querido y que dejó de querer porque escogió un camino contrario al suyo.
   A esta “mujer con machete” le encantan las oposiciones, hacer notar a los contrarios después de situarse en el sitio más conveniente. Lo suyo es: “o adentro o afuera”, le encantan los divorcios, establecer distancias insalvables, atender a esas diferencias que subraya fervorosa. A ella le encanta la oposición, la blanda claro, esa que la lleva a enfrentar a la restauración de la “Sagrada familia” que casi fue devastada por las llamas, con la Amazonía asolada también por el fuego, sin que sea capaz de asumir que tan importante es el cielo como el suelo, sin notar que por tanto palabrerío soso únicamente recibió un comentario de un tal Vitico que dijo: “Muy bonito y profundo”; al parecer Vitico acababa de escuchar al Benny cantando: “pero qué bonito y sabroso bailan el mambo las mexicanas”.
   Esta señora debía apaciguar su espíritu, debía recordar que alguna vez dejó dejo de ser, y no por su voluntad, la directora de la revista Cúpulas, y que también podría quedar atrás su época de mujer con machete, que la espada de Damocles, esa que se empeña siempre en hacer advertencias, podía caerle encima si se mueve un poquitico, y de muy poco servirá que desenfunde su machete, porque la espada es implacable. Ella debería notar, leyéndose claro, que antes tuvo una escritura un poquitín más bondadosa, y que esas exaltaciones, esas bravuconerías “revolucionarias” que se empeñan en denostar, terminarán volviéndola más amarga de lo que ya es, y peor poeta, debí escribir poetisa.
   Ojalá que su intolerancia revolucionaria y partidista, que sus reclamos a los que no comulgan con ella y su revolución, se apacigüen un poco, que se ponga a escribir en paz, que reciba a la poesía y no a las tontas y ridículas diatribas que hoy le hacen rasguñar el papel y hasta su alma. Ella debería ocuparse en lo que realmente empaña a Cuba y a su gente, entender que el Granma no es lugar para la poesía y que lo que allí publica no son poemas. Esta señora debería entender que está propiciando el odio contra quienes, alguna vez, fueron sus colegas de aventura, que sus diatribas exaltan el odio y ponen, a algunos, en la cárcel. Alguien más debería recordarle…, y recordarla, y pensar que su voz es cada vez más grave, y eso no es bueno, que incluso la podría llevar a la afonía, y perder su voz para siempre. Pobre esta mujer que lo está perdiendo todo creyendo que está “adentro”, cuando en realidad está muy “afuera”, muy lejos de la verdad, y aunque parezca panfletario, de la justicia. Esta pobrecilla no volverá a encontrar el camino de la poesía, porque se convirtió en policía, infelizmente ella no comentará en el Granma que Díaz-Canel llegó al Palacio de las Convenciones con el discurso ya escrito, mucho antes de que los diputados se encerraran en las urnas a decidir quién sería el presidente de la república, sin que la “Asamblea nacional” lo hiciera público.

(Teresa Melo, de la poesía a la policía. Cubanet, octubre 2019)

Monday, July 27, 2015

Jorge Angel Pérez vs. Nancy Morejón

¿Quién se encargará de la revista Unión? ¡Ojalá que no sea Nancy Morejón!
   Y ahora decidieron, no sabemos quién, dejar sin presentación el último número de la revista Unión. Nada importó que estuviera a cargo de Graziella Pogolotti, lo importante era dejarnos vestidos pa’ la fiesta. ¿Era más? Antes ocurrió algo parecido, fue en el número sesenta y nueve, cuando Ernesto Pérez Chang hacía la revista que dirigía Nancy Morejón. Esa vez fueron unos poemas de Aretino, los eróticos, que yo había conocido por la traducción que hizo Luis Antonio de Villena, pero que agradecí, y seguro que todos aplaudimos la gracia de Jesús David Curbelo, porque la traducción era muy buena, y porque no es lo mismo la polla que la pinga; resulta que la primera es más blandita, y no es cubana. A pesar de estas bondades el número desapareció de las librerías, y Ernesto Pérez Chang tuvo que buscar otro trabajo, pero la dirección siguió siendo la misma. Entonces llegó Carlos Velazco, un joven escritor muy talentoso, y trabajador, que se propuso trabajar mucho, y bien, tanto que cogió sus ramalazos después de editar el número 82, quizá fue antes, yo no sé. Dicen que la razón del regaño fue una entrevista a Natalia Bolívar y sus opiniones acerca de sombríos personajes que fueron decisores, hace ya un tiempo, de la vida política y cultural de la nación, pero Carlos siguió empeñado en trabajar y hasta preparó otro número, sabiendo que sería el siguiente, sin saber que sería el último y que no tendría ni siquiera presentación, aunque circularan las invitaciones a través de los correos electrónicos, aunque estuviera a cargo de Graziella Pogolotti. Ojalá que a ella le dieran alguna explicación, ya que a nosotros nos dejaron suponiendo las razones. ¿Qué pasará ahora que Carlos Velazco renunció? ¿Quién vendrá a trabajar ahora? ¿Será un enano? ¿Será un lampiño? ¿Trabajará? Cruzo los dedos. ¡Dios mío, que no sea Nancy Morejón!

(Publicado en la red, junio 2014)

Wednesday, May 7, 2014

Jorge Angel Pérez vs. Norge Espinosa

Sin dudas se excede esta vez el poeta al creer con demasiada ilusión que las jornadas, tanto como su poema “Vestido de novia” y el cuento de Roberto Urías, “¿Por qué llora Leslie Caron?” son el coming out de algo. Creo que debería hacer un fuerte ejercicio de recordación, no importa si a través de las asociaciones o mediante su gran inteligencia. Creo que debe convocar también a la humildad. Si como hasta hoy ha probado que no es solo naturaleza, sino que por igual, es un hombre construido también a partir de la cultura, debe exigirse recordar otros antecedentes y no exclusivamente los que con él se relacionan. Le recomiendo una petit madelaine mojada en té, comprobara que es un buen consejo, un buen recurso, le juro que le ha dado buenos resultados a algunos memoriosos.
   Al mencionar, orgullosísimo, “Vestido de novia”, recuerda que cumplió sus veinte años. ¿A cuales veinte años se refiere el poeta? ¿A los que trascurrieron desde que se premió en 1989 con el Premio Caimán Barbudo? ¿A la publicación que hiciera la editorial Capiro en 1992? Supongo que la fiesta de cumpleaños se mide desde el día en que se le ocurrió al poeta comenzar a escribir aquellos versos, desde que imaginó el cuerpo de un muchacho cubierto de encaje blanco, la cabeza con tiara y tul, desde que se empeñó, luego de vestirlo así, en angustiarlo, en ponerlo a llorar, a suplicar respeto, a estereotipar, a estereotipar, a estereotipar, venceremos.
   Parece olvidar que hace poco se celebraron los cuarenta años del secuestro y destrucción de Lenguaje de mudos de Delfín Prats, veinte añitos más de los cumplidos por su muchacho que quiere ser muchacha. Supongo que podríamos considerar el libro de Prats un coming out también. Pero si sigue mojando en té los pastelitos, puede que consiga ver a Virgilio Piñera marginado por sus preferencias sexuales o escribiendo Fíchenlo si pueden. Un pastelito más y verá a Lezama Lima con un ejemplar de Paradiso entre sus manos, esa novela que consiguió grandes jornadas de arte homoerótico. Al pobrecito no le dio tiempo, porque la muerte lo impidió, a celebrar los primeros diez años de un evento como ese. Dos o tres sorbos de té y llegarán a su memoria, saliendo de su taza, Ballagas y Severo Sarduy, Reinaldo Arenas y Antón Arrufat, Reinaldo González, Damaris Calderón, Carlos Montenegro con ese monumento que es Hombres sin mujer, y las lecturas que podemos hacer de Julián del Casal o del Alma Rubens de Poveda, Calvert Casey con su relato “Plaza Morgana”, donde un hombre viaja a través del cuerpo del amante, sin tules ni encajes, a cuerpo limpio. Tome té y aparecerá Nelson Simón, Arlén Regueiro, Pedro de Jesús, Alberto Abreu, Roberto Urías, Mae Roque, María Elena Hernández, Julio Mitjans, Safo y Cernuda, Lorca y Noel Castillo, Cavafis. Todos los que él menciona, y muchos de los que olvida, son precursores con sus obras.

(Recuerdos de egotismo, 2008)