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Tuesday, February 10, 2015

Marcelo Pogolotti sobre Mariano Aramburo

(...) venía de España con todo el empaque de los honores académicos que allí había recabado tras de cursar con brillantez derecho y filosofía en Zaragoza. Llegaba en 1899 en vísperas de cumplir los treinta, sintiéndose bien armado para conquistar una cátedra, sin que el éxito coronase, empero, tal empeño. Por lo demás, gran parte de su vida estaba condenada a la frustración, pese a la vastedad de los conocimientos que poseía. Manejaba con propiedad el lenguaje pero su prosa, bien que correcta, resultaba desabrida y tediosa. Pacato y conservador en extremo, no se hallaba en sincronía con el momento histórico. Por haber pasado el período de su formación intelectual en la Península mientras ésta se esforzaba por estrangular la rebelión cubana, el hijo de veterinario del ejército español nunca llegó a comprender de veras a su país natal.
   Así, sus disquisiciones metafísicas y ensayos jurídicos no pasan de ser abstracciones sutiles o eruditas carentes de sustancia vital, las cuales han caído en un olvido del que con toda seguridad no despertarán.

(La República al través de sus escritores, Editorial Letras Cubanas, 2002)

Wednesday, May 14, 2014

Marcelo Pogolotti vs. “La última lección”, de Carlos Loveira

La novela ganaría mucho si se desecharan las redundancias machaconas y la gran copia de trivialidades que la abultan. Aquí, como en todas sus obras, Loveira pormenoriza demasiado so pretexto de realismo, y se regodea pintando minuciosamente escenas sexuales carentes de interés a fin de probar, quizá, que no se arredra ante nada cuando se trata de presentar sin prejuicios toda la verdad. Lo cierto es, también, que el donjuanismo criollo hacía que los novelistas de la época se preciaran de ser catedráticos en cuestiones amorosas, no dejando pasar una ocasión para demostrar sus conocimientos de los resortes supuestamente secretos de la mujer que, de hecho, son de sobra conocidos; y Loveira sobrepasa a todos los demás en este sentido. Se trata, hasta cierto punto, de compensar las propias frustraciones, y el resultado es contraproducente, ya que la pretendida madurez se trueca en risible puerilidad. El autor quiere presentar a los «erotómanos» —según él mismo los denomina— del trópico, excitados por el clima y obsedidos por el deseo insatisfecho por motivos sociales. El caso resulta obvio para el sicoanalista, pero lo malo es que el escritor se toma demasiado en serio cuando la ridiculez pide una caricatura. Así, pues, habría que depurar reiteraciones superfluas al par que tediosas, no tanto por pudibundez como en nombre de la estética. Añadamos que aquí el autor se ha excedido hasta convertir su obra en una vulgar novela erótica plagada de cursilerías, incluyendo las científicas, al extremo que las hijas del doctor le preguntan a su padre cómo sigue de su «cefalalgia» en lugar de decir simplemente «dolor de cabeza», término aquél de todo punto digno de «fotofobia» palabra empleada por el propio autor para significar «deslumbramiento» en Los inmorales.

(La República al través de sus escritores, Editorial Letras Cubanas, 2002)

Wednesday, August 21, 2013

Marcelo Pogolotti vs. Emilio Bobadilla

Si Bobadilla sobresale en nuestras letras como crítico polemizador, de prosa liviana, coloreada y flexible, resulta un fracaso indubitable como poeta y novelista. Está más preocupado por demostrar que interesado en producir obra de creación, acaso porque ésta carece de la tan decantada objetividad científica que él pretendía mantener a toda costa, incluso del arte y aun del buen gusto.

(La República al través de sus escritores. Editorial Letras Cubanas, 2002)