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Thursday, September 8, 2016

Abel Prieto vs. Raúl Rivero y Guillermo Cabrera Infante

Pregunta. Su visita ha coincidido con la lectura de poemas en Madrid de Raúl Rivero.
Respuesta. La entrada triunfal de Rivero ha tenido una repercusión mediática desproporcionada, que no tiene nada que ver con la literatura, ni siquiera con sus ideas. Es una especie de burbuja. Sería muy importante que algo de ese impacto mediático lo tuviera gente que no viene de Cuba. Yo me pregunto si se saben los nombres propios de las personas que han sido torturadas en Abu Ghraib y en Guantánamo, si esos presos políticos escribieron algún poema.
P. ¿No hay espacio en Cuba para un poeta como Rivero?
R. Creo que hay espacio para poetas, escritores, intelectuales de todas las tendencias. La cultura cubana es muy plural. Esta amarga historia con Rivero tiene que ver con servir a una potencia extranjera.
P. ¿Es posible disentir en Cuba sin ser acusado de ser agente de Estados Unidos?
R. Hay mucha gente que discute, hay un debate que no se conoce. Lo que no es legal es trabajar al servicio de la Embajada de EE UU, que nos ha declarado una guerra total.
P. ¿Esto se aplica al resto de escritores y periodistas encarcelados?
R. El único periodista y escritor que conozco que estuvo encarcelado 20 meses fue Rivero.
P. ¿Cómo explica el caso de Guillermo Cabrera Infante?
R. Hay dos Cabreras Infantes. Uno que goza de los cubano y utiliza el lenguaje habanero de forma brillante, ése nos pertenece totalmente. El que simplemente teoriza contra lo cubano y elabora un libro siniestro, que Satanás pondría a leer eternamente al condenado, no nos interesa. Tenemos madurez suficiente para separar lo que es aprovechable de su obra y lo que no tiene sentido difundir.

(“Cuba produce más talento del que se puede emplear”, entrevista. El País, abril 2005)

Wednesday, March 23, 2016

Blanca Reyes vs. Guillermo Rodríguez Rivera

Tengo muy fresco todavía el recuerdo de cuando Guillermo, de visita en Nueva York, en la casa del padre de mi hijo Miguelito, llamó a Raúl por teléfono para, con su sentido de humor habitual, preguntarle acerca de si ya había llegado la quincena de huevos a la carnicería de nuestro barrio en La Habana. Esa vez, parapetado en un bistec, Guillermo desbarró del gobernante cubano y del régimen hasta por los codos. Había casi que caerle a bofetadas para que se callara la boca.
   Ha sido Guillermo Rodríguez Rivera, uno de los que desde hace muchos años se ha mostrado con opiniones bien contrarias a las del gobierno. Desdeño, pues, esa doble moral con la que ha escrito el texto que —atinadamente— no le publicó “El País” de España. Porque es muy fácil escribir sobre Raúl con esa doblez que ha hecho, sobre todo cuando Raúl no puede defenderse, preso como está en una celda remota y calurosa en la prisión de Canaleta, a más de 400 kilómetros de nuestro hogar. Prisión que, estoy segura, el propio Guillermo no tendría pantalones para soportar. Es posible, incluso, que Raúl ni se tomara el trabajo de contestarle; pero mi deber es defender a mi esposo ya que él se encuentra imposibilitado de hacerlo.
   Hay quienes han atacado gratuitamente a Raúl, otros han tratado de minimizar su obra poética, más allá de haberla silenciado en su propio país, como lo han hecho Roberto Fernández Retamar y Pablo Armando Fernández recientemente. Esos y otros casos demuestran poco sentido de la valentía y del concepto de hombría, además de mucha bajeza intelectual. Lo de Guillermo, por haber sido un amigo de Raúl de aquellos primeros años, es doblemente doloroso y ruin.
   No voy a tratar de minimizar la obra de Guillermo, pues podría decir por ejemplo que él nunca fue reprimido, como sí lo fue Wichy Nogueras, aunque ahora quiera hacerse de un expediente de reprimido que no le va. Guillermo, eso sí, fue acusado de plagio en los años ochenta, por el investigador Desiderio Navarro. Y si bien su talento de humorista y sus dotes de profesor universitario son relevantes, su talento de poeta siempre ha estado en evidente desventaja.
   ¿No será acaso un viejo complejo de inferioridad lo que ha llevado a Guillermo a semejante bajeza con Raúl Rivero?
   De hecho, Guillermo le escatima unos cuantos adjetivos a Raúl y sobre todo a su obra (“bien escrito y con la gracia que tenía casi todo lo que producía Raúl”; habla en pasado como si Raúl ya no escribiera y lo más que es capaz de regalarle es un “bien escrito”; más adelante expresa el deseo de en un futuro poder contar con Raúl “entre nuestros buenos poetas y periodistas, por mucho reparos que tengamos que hacerle”, cuando debía decir, sin dudarlo, entre los mejores poetas, por ejemplo.) Creo que los reparos habría que hacérselos en todo caso, en un futuro hipotético, al propio Guillermo Rodríguez Rivera.
   Está por ver, justamente, por dónde andan los caminos de la soberanía y la justicia en Cuba, toda vez que con tanta manipulación y tergiversación de la verdad, la sociedad que existe hoy no es aquella que soñaron los jóvenes románticos que posaron para la foto que guarda Guillermo en su casa, entre los cuales, Wichy está junto a César Vallejo por sabe Dios qué parajes de la eternidad, Conte vive en Miami y Raúl sobrevive en la cárcel. ¿Los demás? ¡Huelgan los comentarios!
   Es una lástima prestarse para semejante manipulación como lo ha hecho “La Jiribilla”, que ha ido intercalando en el texto escrito por Guillermo —no acerca, sino en contra— de Raúl, fotos que dicho sea de paso, tomaron de las paredes de mi casa donde casi todas estaban enmarcadas y no me las han devuelto, junto a otras de mi madre, recientemente fallecida. Fotos de Raúl dándole la mano al presidente Aznar; fotos de Raúl en la mesa de nuestra casa, con Elizardo Sánchez Santacruz y Guillermo Gortázar, otra foto de Raúl con Vicky Hudleston y otra aún con Elizardo, Martha Beatriz Roque (también presa), Félix Bonne y René Gómez Manzano.
   Hay aseveraciones de Guillermo que pretenden denigrar de Raúl entre líneas. No es verdad que Raúl fuera el secretario personal de Nicolás Guillén. Mejor cabría decir que se convirtió en un gran amigo y colaborador muy cercano de Nicolás Guillén, de todo lo cual siempre se ha sentido muy orgulloso. Dicho sea de paso, en las paredes de la sala de mi casa hay fotos de Nicolás y también otras de Raúl con Eliseo Diego y Onelio Jorge Cardoso, dos de sus amigos entrañables de los que siempre se ha sentido más que orgulloso, deudor. Esas fotos no se las llevaron, gracias a Dios, pero muy bien hubiesen servido para ilustrar, junto a las incluidas, el texto de Guillermo.
   Como no hay peor ciego que el que no quiere ver, Rodríguez Rivera se escuda en los mismos presupuestos de siempre: el imperialismo yanqui, los planes para derrocar a Fidel Castro, el exilio de Miami y demás cuentos de los que hemos vivido y de los que se ha alimentado durante casi 45 años el régimen cubano. No quiere ver Guillermo, no se lo permite su miopía intelectual, la situación terrible en que se encuentra la población cubana, la manipulación permanente de la información, la crisis de valores y de moral en que se encuentra sumida nuestra sociedad, la ausencia de los más elementales derechos humanos, donde un poeta se encuentra tras las rejas cumpliendo una condena de 20 años por el simple hecho de pensar distinto al pensamiento oficial y escribir lo que piensa. De eso no habla.
   No dudo que Guillermo quiera hacer “horas de servicio” congraciándose con el régimen a ver si le endilgan el Premio Nacional de Literatura. ¡Va y se lo dan! A fin de cuentas, como le gusta parafrasear a Raúl... el coronel no tiene quien le escriba.

(Circulado en la red, julio 2003)

Monday, March 14, 2016

Guillermo Rodríguez Rivera sobre Raúl Rivero (preso)

A partir de 1971, la realidad cultural de Cuba nos separó como escritores: mientras Nogueras, Víctor y yo anduvimos años sin que nos editaran un solo verso, Raúl se convertía en el joven poeta oficial cubano, en esos años que un crítico ha denominado “quinquenio gris”. Poco después, era Secretario de Relaciones Públicas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y, prácticamente, el peculiar secretario personal del poeta Nicolás Guillén.
   Años después, cuando el “quinquenio” ya era historia antigua, Raúl empezó a convertirse en el “periodista independiente” de los últimos tiempos y a editar preferentemente sus trabajos en El Nuevo Herald, de Miami, bajo el auspicio y con el apoyo del exilio cubano de esa ciudad, lo que demuestra que la independencia siempre es relativa.
   Como escribí en una carta abierta a la revista Encuentro de la cultura cubana, y casi polemizando con mi desaparecido amigo Jesús Díaz, nunca entendí cuál paradoja condujo al joven poeta promovido en el dogmático e intolerante quinquenio gris, a convertirse en el único poeta que merece tal nombre entre nuestros disidentes de hoy.
   Ahora Raúl Rivero guarda prisión en una cárcel cubana. Ello me produce un profundo dolor, y él y quienes me conocen saben que no miento.
   Cuando estos años terribles pasen y Cuba no tenga que defenderse contra viento y marea frente al indeclinable proyecto de los gobiernos norteamericanos de hacer desaparecer su revolución de la faz de la tierra, seguramente los cubanos tendremos a Raúl entre nuestros buenos poetas y periodistas, por muchos reparos que tengamos que hacerle.
   Qué no daría yo por hallarlo también, como en aquellos inolvidables años sesenta, entre los que luchan diariamente para evitarle a Cuba el castigo que sus enemigos querrían imponerle por defender su soberanía y promover la justicia para todos sus hijos.

(Raúl Rivero. La Jiribilla No 112, 2003)

Thursday, March 3, 2016

Yoandy Cabrera sobre “víctimas” y “victimarios”: Miguel Barnet, Raúl Rivero, Manuel Díaz Martínez, Guillermo Rodríguez Rivera

Hay un argumento de Jesús Díaz (en “El fin de otra ilusión”, Revista Encuentro, no. 16/17, p. 109) que sería bueno matizar, porque creo que explica esta alternancia continua por más de cincuenta años en Cuba, de hoy soy víctima y mañana me toca ser victimario, una maquinaria del poder que ha funcionado durante décadas. Jesús explica que es irónico que hoy Miguel Barnet sea un comisario político y Raúl Rivero sea un anticastrista y hasta haya padecido prisión cuando antes era un defensor del proceso iniciado en el 59. En realidad, viéndolo como fenómeno general, se trata de una carrera de relevo, en la cual el que hoy da palos mañana los recibe. Algunos, como el propio Rivero o el mismo Díaz, al constatar semejante proceso, se han salido de esa rueda en constante movimiento, “rueda dentada”. Hoy el comisario político es Barnet, el que habla de “enemigos” es Barnet, el que defiende el socialismo cubano y confunde comunismo con cultura y “revolución” con arte es Barnet, a pesar de haber sido antes marginado y censurado. Pero Barnet es apenas un ejemplo de una larga lista de víctima-victimarios. Como declara Vicente Echerri: “aunque algunos se exilaran más tarde, en su conjunto ya estaban preparados para ser divulgadores de la gran revelación que el Profeta había venido a encomendarles” (p. 82).
   Esta misma alternancia es la que permite a Díaz Martínez y Rodríguez Rivera recordarnos cada rato que ellos también fueron censurados, silenciados, castigados, como si ello exonerase de algo; digamos que es más bien parte del proceso. Díaz Martínez decidió salirse de ese engranaje dialéctico; Rodríguez Rivera sigue dando tumbos dentro de ese mecanismo, siendo incoherente y disparatado en sus últimos pronunciamientos. Ha pasado, por ejemplo, de cuestionar la poesía de Lina de Feria, esquematizarla en un “hermetismo trasnochado” en 1978, a borrar esos argumentos en la reedición de Ensayos voluntarios de 1984 y a pedir recientemente para la misma autora que cuestionó en el 78 el Premio Nacional de Literatura.

(El caso PM. Simetría atroz y lectura inversa. Blog Penúltimos Días, enero 2014)

Thursday, November 27, 2014

Carlos Wotzkow vs. Raúl Rivero

Rivero sabe que en Cuba tuvo la suerte de un descubridor en tierra de indios analfabetos. Allá descubrió el poeta oportunista su filón de oro. Léase jabitas con botellas y componendas editoriales, y puestos claves, y control generacional de intelectuales, y manejo de la información, y publicaciones de alcance, y premios inmerecidos, y decisiones para publicar, y reconocimientos comprados, (todo esto ligado al dinero sucio de tus jefes en la nomenclatura), y autorización y atribución de viajes literarios y esto, más los banquetes y saqueos conocidos en la UNEAC. Ahora, lo quiere repetir en el exilio, pues sabe que posee la habilidad de caer en el momento oportuno, de componer a tiritas una historia que el exilio no se tomará el trabajo de investigar.

(La tristeza de Raúl Rivero, Revista Guaracabuya, 2006)

Wednesday, July 16, 2014

El Estado socialista vs. Raúl Rivero y Ricardo González Alfonso

El acusado asegurado Raúl Ramón Rivero Castañeda, ciudadano cubano, natural de Camagüey, hijo de Ensineo Tiburcio y Hortensia Edma, casado, de cincuenta y siete años, nivel escolar universitario, desocupado, sin antecedentes penales, pero de pésima conducta por frecuentar la compañía de anti sociales con quienes intercambia mutua influencia negativa, se manifiesta groseramente del proceso revolucionario, desobedece las advertencias oficiales que se le han hecho, es provocador e irrespetuoso de las normas de convivencia social.
   El acusado asegurado Ricardo Severino González Alfonso, ciudadano cubano, natural de La Habana, hijo de Antonio y Graciela, de cincuenta y tres años de edad, duodécimo grado de escolaridad, desocupado, sin antecedentes penales pero de pésima conducta social por sus persistentes instigaciones a las reuniones y manifestaciones ilícitas, alterar el orden con frecuencia, desobedece las advertencias que se le hacen por ser una persona provocadora, desestabilizadora, irrespetuosa de la colectividad y de los valores sociales.

(Documentos. Encuentro de la cultura cubana, Nos. 28/29, 2003)