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Thursday, January 21, 2021

Ana María Simo vs. El Caimán Barbudo y Jesús Díaz

El Caimán Barbudo fue el zarpazo de la contrarrevolución, que ya entonces no era ni “Revolución”. Su finalidad era prevenir el surgimiento de cualquier otro proyecto joven independiente que amenazara su hegemonía. Darle el golpe de gracia a El Puente y borrarlo de la historia no fue fin, sino medio. El Caimán Barbudo fue el anti-Puente oficial. En todo sentido: rígido, excluyente y caricaturesco. Sus fundadores eras hombres, heteros, pálidos, universitarios y conformistas.

   Yo había decidido irme del país poco antes de la polémica con Díaz. Me costó sangre, sudor y lágrimas conseguir el odioso “Permiso de salida”. Mi expediente “se perdió” varias veces durante más de año y medio de batalla. Esto era común en esos años, así que no sé si fue consecuencia de haber osado contradecir en público a Díaz, que era entonces el “golden boy” intelectual del régimen.

(Entrevista con Abel Sierra Madero. Hypermedia magazine, diciembre 2020)

Tuesday, March 17, 2015

Heberto Padilla vs. El Caimán Barbudo

El extenso alegato que la redacción de El Caimán Barbudo enfrentó a mi breve nota a propósito de Pasión de Urbino, revela entre otras cosas, un aspecto sorprendente de nuestra vida cultural. Ya no basta con tener una opinión, expresarla y hacerse reposnable de ella.
   Ahora hay que escribir lo que desea o espera la redacción. Y si voy a guiarme por las otras opiniones publicadas en la encuesta, significa que debí moverme entre las medias tintas y el ditirambo. Únicamente así puedo imaginar que la redacción diga que “sólo la respuesta de Heberto Padilla no se ajusta a lo pedido”. El que me haya leído pudo comprobar que yo agoté y hasta trascendí “lo pedido”, pero en ningún momento lo soslayé. Si comparé la novela de Cabrera Infante con la de Otero fue para ilustrar, mediante un ejemplo indiscutible, casi escolar, las diferencias que existen entre el talento literario y la ramplonería.
   Pero aún admitiendo que mi respuesta no se ajustara a lo pedido, ¿por qué la redacción no me lo dijo? Tengo excelentes relaciones personales con sus integrantes. De muchos he recibido muestras reiteradas de aprecio intelectual. El hecho mismo de haber solicitado mi opinión para la encuesta es otra prueba. Les he estado viendo casi a diario desde que les entregué mi nota. ¿Por qué prefirieron esperar hasta su publicación para enterarme de que no les complacía, de que no se ajustaba a lo pedido? Yo no la envié a una agencia de noticias extranjera; ni siquiera me referí a su contenido en la entrevista televisada que me hizo —a raíz de su publicación— la emisora BBC, de Londres. Yo la entregué personalmente a un órgano revolucionario de nuestra juventud que hubiera podido discutirla conmigo, someterla a una discusión revolucionaria. Pero esta discusión se llevó a cabo, lamentablemente, con la presencia de todo el mundo menos la mía, se llevó a cabo con el inexplicable propósito de elaborar una respuesta colectiva de la redacción como si estuviera frente a ese tipo de intelectual trágico descrito por Hegel, que no entiende las exigencias de un proceso revolucionario. Adoptaron el tono y el estilo del que piensa que toda actitud crítica conduce hoy a la vacilación y el egoísmo: es decir, a la contrarrevolución. Si este ha sido criterio de alguien, lo invito a que espere sentado.
(...)
   A nadie se le puede ocurrir que escribir una breve nota crítica sirva para enseñarles a los nuevos caimanes lo que es tener coraje. ¡Pero si todos los días se ejerce aquí la crítica más abierta y sin temor alguno!
   No, yo no tengo que enseñarles a estos nuevos caimanes lo que es tener coraje, porque no estoy escribiendo con la moral del perseguido en una sociedad de explotadores, sino ejerciendo un deber y un derecho.

(Respuesta a la redacción saliente de Heberto Padilla. En Fuera del juego, edición conmemorativa, Ediciones Universal, 1998)

Monday, November 24, 2014

Jesús Díaz sobre El Caimán Barbudo

No es raro, entonces, que nuestro grupo constituyera una pequeña piedra de escándalo. Tampoco lo es que en aquella época, hace más de 34 años, yo polemizara con la narradora Ana María Simo, de las Ediciones El Puente, donde se agrupaba otro sector de la generación literaria a la que pertenezco. El Puente había publicado un buen libro de relatos de la propia Ana María, y también poemarios de Nancy Morejón y Miguel Barnet, entre otros autores, y era en cierto sentido lógico que chocáramos por motivos de autoafirmación y celos literarios. No obstante, recuerdo con desagrado mi participación en aquella polémica, que tuvo lugar en La Gaceta de la uneac. No porque haya sido más o menos agresivo con otros escritores, sino porque en mi requisitoria mezclé política y literatura e hice mal en ello; lo reconozco y pido excusas a Ana María Simo y a los otros autores que pudieron haberse sentido agraviados por mí en aquel entonces. No obstante, y como es sabido, la historia es el territorio ideal de las paradojas; así, Raúl Rivero, fundador de El Caimán Barbudo y autor de algunos de los más deliciosos epitafios producidos en el seno de nuestro grupo, es hoy por hoy el más importante periodista independiente y uno de los más profundos poetas de Cuba, por lo que la dictadura lo hostiga hasta el delirio, mientras que Miguel Barnet, uno de los autores emblemáticos de El Puente, actúa como tambor mayor de Castro.

(El fin de otra ilusión, Encuentro de la cultura cubana, Nos. 16/17, 2000)

Wednesday, November 12, 2014

Dean Luis Reyes vs. La Jiribilla, El Caimán Barbudo y Ernesto Pérez Castillo

La Jiribilla, El Caimán Barbudo, han cedido su razón de ser para prestarse a operaciones policiales, cuando se han prestado como tribunas no para las ideas en conflicto, sino para comisarios, represores y torturadores de almas, para oscuras conspiraciones que persiguen enlodar antes que hacer emerger la verdad compleja que surge de la confrontación. Supongamos que la necesidad de deslindar las asunciones políticas de algunos, de decretar su extirpación del campo intelectual nacional (léase, del oficialmente constituido, no del campo de la cultura, que opera por mecanismos diversos y de larga duración), justificase tales represalias públicas. Mas, ¿prestigia eso al campo intelectual que toma venganza? Y cuando se aplica a gente que vive en Cuba, que hace su trabajo dentro de los marcos (acaso no los oficiales, pero sí oficiosos) de la cultura cubana, ¿se gana algo? La propia Jiribilla ha sido escenario de tales abusos de poder en las Rouge; (para el que no hubo respuestas más que deslizar las supuestas disculpas de su autor) o en el reciente trapicheo en torno a Lina de Feria (¡verguenza!: coger para tales cosas a una mujer enferma) y su estancia en Estados Unidos. Ello es moneda corriente en espacios que se precian de acusar al "fascismo corriente". Que tienen el valor para hacer semejantes purgas pero no son capaces de publicar una línea sobre el tema intelectual del mes. Por cosas todavía menores se ha acusado a intelectuales cuya opinión se permite discrepar o salir en defensa de alguna postura no conveniada con esa microfacción. El propio Castillo pudo acusarme de varias cosas años atrás, en las páginas de la revista villaclareña Umbral, partiendo de dos errores que cometí en el citado de El hombre nuevo, de Ernesto Guevara (lo cual hacía en un texto a propósito de la influencia de aquella propuesta en la gestión del imaginario de mi generación, y del cual la revista publicó un fragmento). También entonces usaba como estrategia los links a palabras mías, en las que él suponía me contradecía, o mostraba la pata de "inquisidor". Para ello, invitaba a leer en un texto encontrable en la web cubana, titulado Arte es militancia, un sospechoso credo. El referido texto, publicado por Juventud Rebelde, era el resumen informativo de una sesión con Fidel del Consejo Ampliado de la UNEAC; su título, una síntesis del espíritu de las discusiones. Es decir, no se trataba de un artículo de opinión. Pero no le tembló la mano para manipular entonces. Igual recibió su respuesta, respuesta que los colegas de Umbral no publicaron.

(¿El que calla otorga?: Lecciones del pospavonato. Encuentro en la red, febrero 2007)

Friday, March 22, 2013

El Caimán Barbudo vs. Heberto Padilla

En consecuencia, Padilla la emprende a mandarriazos contra Otero, el novelista-funcionario, con una violencia –o un resentimiento– que desborda los límites de la crítica literaria y que parece haberse acumulado aún antes de publicarse la novela. Hay una desproporción escandalosa entre la brevedad de Pasión de Urbino y la vasta irritación con que Padilla la ataca. Muchos no comparten su opinión –la encuesta se abre precisamente porque los 5’000 ejemplares de la novela se agotaron en menos de una semana–, pero no es a nosotros a quienes corresponde ahora juzgarla. Sólo añadiremos que –dejando a un lado su irritación– el enfoque de Padilla nos parece de una arbitrariedad capaz de invalidar cualquier crítica literaria.

(Respuesta, El Caimán Barbudo, 1967)