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Wednesday, October 19, 2016

Jesús Díaz vs. Ediciones El Puente

P:¿Cómo definiría usted su generación?

R: Simplemente no la definiría. No está estructurada. Desde luego, tampoco ha comenzado a perfilarse de forma homogénea. Su primera manifestación de grupo fue la editorial El Puente, empollada por la fracción más disoluta y negativa, de la generación actuante. Hay que recalcar esto último, en general eran malos como artistas. 

(Respuesta a Encuesta sobre las generaciones. La Gaceta de Cuba, mayo 1966)

Wednesday, May 8, 2013

Jesús Díaz vs. Ana María Simo, El Puente y José Mario

Me voy a referir brevemente a los elogiosos comentarios que graciosamente Ana María Simo dedica a mis supuestas habilidades verbales: es la vieja técnica de gritar: ¡Al ladrón! Me interesa también otra cosa; en su artículo hay una buena cantidad de alusiones equívocas. Por ejemplo, dice “porque no es lo mismo hacer una labor como aquella, que ser un burócrata de la cultura, como no es igual hacer la reflexión generacional en plena Crisis de Octubre que realizarla en la relativa comodidad del año 1966”. ¿Es que Ana María piensa que soy un burócrata de la cultura? Si lo piensa, ¿por qué no lo deja claro? Si no, ¿a qué viene esa frase? La técnica empleada en un artículo plagado de insinuaciones, que van creando insensiblemente en la mente del lector la imagen de un burócrata de la cultura, jefe de una de las camarillas literarias que asolan nuestro país y que se mantuvo escondido en las aulas universitarias hasta hacerse una especie de representante oficial del poder ante los problemas de la cultura joven, ¿se debe a Life, o lo aprendió leyéndome? En todo caso me ha superado, porque cuando pensé, como pienso, que El Puente fue “empollado”, lo dije claro. Es cierto que durante la Crisis de Octubre no pude entregarme al peligro de una profunda reflexión generacional: estaba dirigiendo una batería de cañones antiaéreos. Siento que esto suene mal, que suene pedante, que hasta suene “dogmático” en boca de un escritor, Ana María recordó la Crisis de Octubre, yo también. Luego me usa de dogmático tecnificado y letal. Sería bueno que les preguntara a los defensores del Indio Naborí o de los manuales de marxismo si existe un pensamiento dogmático-terrorista, existe también un pensamiento histérico-liberalista. Son primeros, ninguno discute ideas, ambos acusan. Y si se entiende como dogmatismo luchar contra las posiciones ideológicas que, independientemente de la opinión de quienes ¿codirigían?, se impuso en la editorial hasta el extremo de la disolución Ginsberg y desde 1962, cuélgueseme el sambenito.
   Al final Ana María, cuya “actuación escrita” en este proceso me recuerda por antítesis la actuación de otra María, Schell en la película El último puente, me libera de un temor: El Puente está vivo dice que en las publicaciones universitarias. Por más que he revisado las revistas de nuestras universidades, no he podido hallar la prueba, pero... me hace falta creer en Ana María. Sería bastante triste ser conocido como el asesino de un muerto.
(…)
   Para decirlo todo en junto: El Puente era dirigido por un grupo. En ese grupo (independientemente de las buenas intenciones con las que está empedrado un camino conocido) se impuso siempre la línea personal y la actitud disoluta y negativa de José Mario Rodríguez, pródigo ¿poeta? que logró publicar La conquista, De la espera y el silencio, Clamor agudo, A través, 15 obras para niños, La torcida raíz de tanto daño y Muerte del amor por la soledad, en menos de cuatro años; una fertilidad digna de Lope o del Indio Naborí. Todos los libros fueron editados por El Puente a pesar de que “la mayoría de nosotros no pensó nunca en utilizar indefinidamente las Ediciones para autoexpresarse”. “La mayoría de nosotros”..., es decir, el resto del grupo, permitió, en aras de no sé qué mítica amistad, esos hechos. Como permitió y apañó toda la errónea evolución política de la Editorial. ¿Dónde reside la corresponsabilidad de Ana María Simo? Evidentemente es corresponsabilidad en el error, el silencio y la debilidad ideológica, ya que no pudo serlo en la dirección efectiva de la Editorial.

(Respuesta a Ana María Simo,  La Gaceta de Cuba, No. 52, 1966)

Tuesday, February 12, 2013

Ana María Simo vs. Jesús Díaz

Es peligroso por eso agrupar bajo una sola etiqueta de diccionario puritano a todo un proceso editorial de cuatro años y a un grupo de personas que discrepaban radicalmente entre sí.
   Disoluto es el individuo que se entrega únicamente a los placeres y que los tiene como finalidad principal de su exis­tencia. Sus sinónimos son: licencioso, vicioso y libertino. Son ideas afines a estas, las de corrupción, depravación, perversión, inmoralidad y pecado. Lo contrario de disoluto es lo austero y lo virtuoso. Disoluto es un calificativo de orden moral (en su sentido más restringido, en el de moral sexual incluso). Calificar una empresa literaria y a un grupo de escritores en tanto que escritores (pues se supone que de esto se trata), con una palabrita así, es un recurso victoriano o un acto de dela­ción intelectual.

(Respuesta a Jesús Díaz, La Gaceta de Cuba, No. 51, 1966)

Monday, January 21, 2013

Jesús Díaz sobre su generación y la editorial El Puente

Simplemente no la definiría. No está estructurada. Desde luego, tampoco ha comenzado a perfilarse de forma homogénea. Su primera manifestación fue la editorial El Puente, empollada por la fracción más disoluta y negativa de la generación actuante. Fue un fenómeno erróneo política y estéticamente. Hay que recalcar esto último, en general eran malos como artistas.

(Encuesta sobre las generaciones. La Gaceta de Cuba, No. 50, 1966)