Total Pageviews

Showing posts with label Jesús David Curbelo. Show all posts
Showing posts with label Jesús David Curbelo. Show all posts

Friday, November 13, 2015

Jesús David Curbelo clasifica las escuelas literarias cubanas

UNO: La escuela del realismo sociolista. (“Está compuesta por los autores que cultivan una poética apegada a los moldes artísticos del realismo y desprecian el resto de las modalidades escriturales. La mayoría de sus miembros ocupa puestos claves en editoriales, revistas e instituciones relacionadas con la promoción, y se comporta de manera implacable en la defensa de sus socios, incluso a riesgo de escándalo y las consabidas trifulcas que tal actitud genera. Esta academia patrocina un comportamiento acendradamente machista, y sus rivales también la llaman El Pene Club”.)

DOS: La mafia rosa. (“La principal característica de sus correligionarios es la homosexualidad […]. Sus acólitos están siempre en beligerante oposición a los círculos de autoridad delimitados por los realistas sociolistas. Defienden en su mayor parte la literatura fantástica y del absurdo, aunque muchos de sus libros giran alrededor del sujeto gay y las angustias que enfrentan en la búsqueda de un sitio en la sociedad y ante los ojos de Dios”.)

TRES: La colonia negra. (“Agrupa a los individuos de esta raza decididos a unirse para hacer valer sus derechos injusta y paradójicamente preteridos en una masa mestiza que anhela, a toda costa, pasar por aria, nórdica, eslava o latina, al decir de sus principales voceros. Las manifestaciones de su desacuerdo suelen ser bastante violentas desde el punto de vista cultural, y muchos los suponen capaces de llegar hasta la violencia física […]”.)

CUATRO: La escuela de las mujeres. (“Esta no es, de ningún modo, un colegio de señoritas, sino una entidad de feroz feminismo que preconiza el discurso genérico cual aparato para granjearse áreas de empuje sociocultural. Los jodedores de El Pene Club acostumbran nombrarla El Clítoris Hall, o Hell […]”.)

(Citado por Gilberto Padilla Cárdenas en OnCuba Magazine)

Wednesday, September 18, 2013

Jesús David Curbelo vs. la antología “La generación de los años 50”

De modo general, los compendios de poesía descansan en tres formas primordiales de concepción: los generacionales, los temáticos y los que presentan movimientos o grupos. Las compilaciones de corte generacional suelen ser ferozmente injustas, al punto que si un autor no cumple los cánones de tal o más cual generación, queda fuera del conjunto por su incapacidad para ser adaptado a las normas, cuando, en verdad, los grandes autores son aquellos que transgreden las pautas, ya que saben, o intuyen, que pertenecer a una promoción no da ningún prestigio literario per se y es solo una forma de presentarse a la línea de arrancada para esa gran maratón que es la literatura. Sin duda el paradigma de este tipo de selección es La generación de los años 50, de Luis Suardíaz y David Chericián, con prólogo de Eduardo López Morales, que viera la luz por Letras Cubanas en 1984. Para mi gusto, este libro adolece, en primer término, de un excesivo afán de politización de la literatura, e incluye un conjunto de mártires como Raúl Gómez García, Frank País, y otros, que si bien corresponden cronológicamente al grupo seleccionado, no son ni por asomo poetas, sino jóvenes que, en el fragor de su participación en la historia del país, escribieron algunos versos de auténtico patriotismo, pero de dudoso valor literario. Incluye, además, otros autores de cuestionable interés como Luis Pavón, José Martínez Matos, Otto Fernández, Alberto Rocasolano, Adolfo Suárez, el propio prologuista Eduardo López Morales, e incluso el antólogo David Chericián; mientras faltan tres poetas capitales de esa promoción, el ya mentado Roberto Friol, y los residentes en Estados Unidos Lourdes Casal y Heberto Padilla.

(Meditraiciones, Cubaliteraria, 2004)

Monday, September 2, 2013

Jesús David Curbelo vs. Emilio Bobadilla y Aniceto Valdivia

Como detalle curioso, he de apuntar la presencia de Bobadilla y Valdivia, exponentes de la crítica satírica. Por lo general, no aportaron ideas sustanciales al devenir literario del país, pero se hicieron muy célebres, sobre todo Bobadilla, por la biliosa agresividad con que acometía a las víctimas de sus dictámenes. Bobadilla publicó mucho, y malo, y participó en innumerables polémicas, siendo la más recordada aquella donde ataca a Varona (que lo había juzgado con severidad desde las páginas de la Revista Cubana) y que mezcló en el debate los nombres de Manuel de la Cruz y Manuel Sanguily. Aun con las clavijas ajustadas, Bobadilla insistió en ir contra Varona, y admitió su maestría para luego agregar, con mucha coña, que Varona se asemejaba a Menéndez y Pelayo en que todos lo admiraban pero en verdad muy pocos lo leían. Valdivia, por su parte, se caracterizó por la prolijidad con que mostraba sus fuentes y por un estilo ampuloso y efectista, pleno de cabriolas en el juicio que, al final, no estaban fundamentadas. Ambos críticos enlazan, de algún modo, con el estilo corrosivo y dogmático de la crítica teatral escrita por Buenaventura Pascual Ferrer, en los primeros años de la centuria, para El Regañón de La Havana, y alimentan la peregrina idea de que el ingenio, la mordacidad, los ataques personales, los chismes y, en fin, la ventilación pública de los trapos sucios del resentimiento, la envidia, el oportunismo o la mediocridad, pueden cooperar al análisis de la literatura. Aquí pido la policía (de la posteridad) para que se lleve a estos y otros matones literarios que han hecho de la filípica y la maledicencia una forma de abordar (como los piratas) el hecho artístico.

(Meditraiciones, Cubaliteraria, 2004)