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Wednesday, July 25, 2018

Angel Santiesteban vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Orlando Luis Pardo Lazo, es decir, NADIE, ha disparado sandeces, como acostumbra en sus intentos literarios y en la vida misma, los que a veces, espacios y realidades, parece confundírseles. Es una realidad que a donde todos llegan o se pasan, él ni se acerca. Cegado por un instinto primario hacia una mujer, muerde con ferocidad las manos de las personas que lo auparon y protegieron, y ataca a cuanto le parezca que atenta contra su amada Dulcinea, y lleno de fantasías, se lanza imaginando molinos de viento, porque ese es su único interés, proteger de aquellos de una manera u otra, no admitan la voluntad de su venerada.
   Es una pena que para asuntos tan serios como la libertad de Cuba, NADIE esté inmiscuido, por lo que en vez de apoyar demerita a su defendida, haciéndole el dos al Sexto –Dios los hace y el Diablo los junta o, el poco talento los hace y la mediocridad los junta– y se lanzan con oprobios y bajos instintos, en su desesperación de quitarles méritos a Rodiles. Me hace recordar aquella película de Tin Tan, donde su amigo le pedía “no me defiendas, compadre”, pues en un intento de ampararlo, lo que hacía era hundirlo.
   Pretender citar la biografía de NADIE, sería terminar ahora mismo este trabajo, pues nada ha hecho para justificar su existencia. No es representativo como opositor ni como escritor ni como pareja amorosa de Rosa María; salvo una serie de cobardías y morbos que sí abalan su currículo. Por eso, tras insistentes ataques a mi persona, y no recibir respuesta, vuelve a lanzarse en esta ocasión porque le hagan el favor de réplica y finalmente, llamar la atención. Por eso lo complazco, y por esta vez para complacer su ego, nuestros nombres se juntan.
   Por solo citar algunas pifias, recordar aquellas burlas en La Habana cuando NADIE se le acostó en la oficina de Fidel Díaz Castro, director del periódico oficialista El Caimán Barbudo, con los brazos en cruz, imitando a Cristo, mientras gritaba: ¡crucifíquenme! Al comprender que no le hacían caso, volvió a levantarse, se sacudió la ropa y se retiró. Cuando la bola se regó, se llegó a la conclusión que estaba loco, a aquel acto no se le encontraba la menor lógica.
   Pero no piensen que eso sucedió por algún acto altruista, una acción relevante por los Derechos Humanos, no, fue cuando en la búsqueda de escándalos, pues con el arte literario se le hacía difícil llamar la atención, decidió hacer una serie enferma de fotografías, donde en una de ella, se masturbaba sobre la bandera cubana. ¿Por qué no lo hizo con la foto de su madre?, porque en ese caso no le importaría a persona alguna y su objetivo era que su nombre se repitiera, por bueno o por malo, pero se pronunciara. Y lo logró, hay que reconocérselo, por esos días fue la comidilla, la burla en La Habana. Quizá de las pocas veces en sesenta años de dictadura, unió en un criterio a los comunistas y a la oposición: NADIE es un estúpido.
   Pero su mente enferma ha llegado tan lejos de su inconciencia, que olvida que la golpiza que recibí y que ahora no quiere reconocer y me acusa de haberla fingido, fue por él. Cuando esperábamos fuera de la unidad policial donde mantenían a Antonio Rodiles golpeado y escondido en un calabozo, nos concentramos para exigir su liberación; fue por su culpa, pues en una aparente aparición de NADIE, en la esquina opuesta de donde nos encontrábamos parapetados aquel grupo de opositores, vimos que como a cien metros alguien que se acercaba y que se le parecía a NADIE, y un patrullero lo interceptó para detenerlo y así evitar que se nos uniera, y grité su nombre –no el de NADIE, sino el otro– dije que lo estaban deteniendo, y quien primero salió corriendo para defenderlo fue Yoanis Sánchez, el resto la seguimos.
   Al llegar hasta la patrulla reconocimos que no era él, por supuesto, NADIE no aparecía en lugares calientes como aquellos, y allí comenzó la trifulca, porque con justicia hay que decir que a Yoanis no le importaba quien fuera, cuando vio que no era él, de todas maneras comenzó a forcejear con los policías para sacar al hombre que habían metido dentro del auto.
   Recuerdo que un disidente pudo grabar la golpiza que me dieron, sin embargo, ahora NADIE se atreve a decir que mi camisa tenía “sangre de utilería”. Todos, equivocados o no por aquel intento de sacarlo de la patrulla, fuimos apresados y golpeados por él, y ahora es tan ingrato que no lo quiere reconocer porque prefiere quedar como el amante bueno, olvida esa época cuando existió una alianza de hermandad verdadera, por lo que no reconoce los esfuerzos de entonces.
No importa que ahora estemos en proyectos diferentes, lo que sí debe unir a cualquier opositor es la honestidad, porque entonces sería parecernos demasiado a la policía política, como que la imitamos a la perfección.
   En otra oportunidad quisimos hacer el programa de Estado de Sats, y con las cámaras preparadas dijo que saldría y volvería en un rato, y no regresó. Lo grabamos sin él. Días después confesó que tenía miedo de ser apresado si retornaba a casa de Rodiles.
   Es risible, que su lógica y escritura mal cuidada lo delate, cuando intenta difamar de censor a Rodiles, escapa de su boca, la de NADIE, al catalogarles el mismo de “obscenidades” a la música de Porno para Ricardo y los cuadros de El Sexto.
   Es cierto que Laura está muerta y Yoanis está viva. Oswaldo Payá también está muerto y Antonio está vivo. Yoanis y Antonio están vivos, al menos por ahora y ojalá que no sean asesinados. Pero los cuatro coinciden que se encuentran en Cuba, no se fueron por cobardías para luchar detrás de un teclado plástico para ejercer la calumnia. Todos sabemos que Oswaldo Paya jamás lo hubiera aceptado de yerno a ese ser abyecto y enfermo, que subestima a su amada, reconociendo que sentarla “a la fuerza” en un debate público, sería como un banquillo de acusados.
   Por suerte, este ser mezquino de NADIE, no tiene la menor convocatoria, y termina haciendo el ridículo, imitando las viejas películas del oeste, dispara en todas direcciones de la oposición porque en general, desde su punto de vista, el resto envidia y odia a Rosa María, por lo que intenta justificar ser el escudo de su Dulcinea que, contrario a defenderla, la empaña con su miserable proceder desde la mentira y el desagradecimiento, olvidando que esa es la primera cualidad cuando se quiere a alguien y se pretende ayudar: ser honesto.

(publicado en la red, mayo 2018)

Friday, December 30, 2016

Angel Santiesteban vs. Roberto Fernández Retamar y Laidi Fernández de Juan

Se sabe de intelectuales que han vendido sus almas al diablo. Ese es el caso de Retamar. Y quizá lo que no supieron quienes leyeron aquel primer post, fue que expresé mis críticas con dolor, porque una vez me dijo que, desde hacía años, heredaba las amistades de sus hijas, y que me consideraba su amigo. Pero, una vez que publiqué en mi blog lo que pensaba al respecto, fui tachado de la lista de “bienvenidos” a sus fiestas familiares, algo que acepté con orgullo porque no quería compartir con asesinos.
   A su vez, cuando en la UNEAC comenzaron a recoger aquellas firmas de apoyo al fusilamiento, como suele suceder ante esos llamados oficialistas, muchos, casi la mayoría, fueron a estampar su nombre en aquel cobarde documento, aunque luego, en la sala de mi casa, dijeran que no deseaban firmar, pero que el miedo a que “nos enseñen los instrumentos” (el modo en que estos “intelectuales” se refieren en silencio a la represión oficial), los inducía a traicionar sus pensamientos, sus verdaderos credos. Negarse a estampar su firma de apoyo a tan sádico crimen era, para ellos, algo similar al suicidio. Por mi parte, es obvio, cuando me hicieron la respectiva llamada desde la oficina de la Asociación de Escritores solicitando mi firma, dije que me negaba y recuerdo que la funcionaria escuchó en total silencio mi desacato a la dictadura, seguro que para informarlo después; o, al menos, para no verse involucrada en mi diatriba en caso de ser escuchada.
   Todos los que conocemos a Laidi Fernández de Juan, sabemos que idolatra a su padre, como corresponde hacer a los buenos hijos, por supuesto, y en este caso, a partir de que publicara yo dicho post criticando a su padre, comenzó desde su pináculo oficialista una persecución implacable contra mi persona. Se olvidó de los cumpleaños sorpresivos que me dedicó, de sus cartas de amor por el correo Cubarte ─antes de que me lo clausuraran─, de sus dedicatorias en los libros en las cuales me exaltaba como uno “de los pocos caballeros que conoce”, entre otros lances que “no quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido”, cuando quiso que la llevara al río.
   Lo cierto es que, como la dama soez que hoy encarna ─y quienes la conocen me darán la razón, pues saben que fuma, bebe y dice palabrotas como un arriero─, trepadora del oficialismo y ventajista que siempre ha sido, comenzó su labor de sátrapa en mi contra, en contubernio con la Seguridad del Estado, Abel Prieto y Retamar, quienes fueron en mi caza y esperaron el mejor momento. Querían más sangre, la mía ─en alguna parte leí que, una vez que se prueba, se sufre un síndrome de vampirismo, e imaginé a Retamar deleitándose con la mía─. Pero más allá de cualquiera de mis imaginaciones, ese absurdo proceso me hace recordar siempre las acusaciones y persecuciones contra Hannah Arendt, cuando cuestionó el papel de los “consejos judíos” en el holocausto. Y, como ha he dicho, Laidi Fernández comenzó a intrigar en mi contra. Y, junto a ella, hasta los amigos y conocidos, temerosos, pues por salvar sus traseros o hacerle la corte al régimen, son capaces de denunciar a sus propias madres.
   A los pocos días de que la dictadura me llevara a prisión, ya tenían previsto un “Encuentro contra la Violencia de Género”, que estaba ubicado en el mejor lugar del guión: una vez que terminó la Feria Internacional del Libro en La Habana y partieron los extranjeros, me citaron para que ingresara en prisión, y justo en ese momento, cuando comenzara la protesta internacional contra mi encarcelamiento, salían aquellas “Damas de la UNEAC”, como se les llamó, recogiendo firmas para apuntalar esta injusticia perpetrada por el régimen.
   El clan de los Retamar, como he denunciado en ocasiones anteriores, fue el gran promulgador de aquella recogida de firmas en mi contra. El viejo, instigó en los predios de la Casa de las Américas, donde funge como Director vitalicio, ─algo tiene que cobrar por ensuciarse las manos, además de estar emulando con los Castro, como si fuera una apuesta de quién dura más en sus poderes. También es sabido que usó a esa institución cultural para convencer a algunos intelectuales extranjeros, que sí se dejaron engañar y los acompañaron en aquella campaña injusta, pese a que en internet estaban (colgadas en mi blog y circulando en cientos de sitios webs y medios sociales) todas las pruebas de mi inocencia.
   Y hubo también, triste es decirlo, personas que firmaron sin conocer nada sobre el asunto, y siguiendo ciegamente solo el rumor de la oficialidad, que en realidad a cualquier costo político necesitaba acallar mi voz luego de las dos Cartas Abiertas que escribí al dictador Raúl Castro, y de mis acciones públicas en defensa de los derechos y libertades que deberíamos tener según se establece en la Carta Magna de Derechos Humanos de la ONU.
   Esas “Damas” eran mujeres que nunca han condenado las golpizas salvajes que asestan los órganos represivos de la dictadura a las Damas de Blanco, pero el colmo es que tampoco defendieron a Ana Luisa Rubio, cuando fue golpeada salvajemente y sus fotos con el rostro desfigurado fueron exhibidas en todas la redes del mundo, incluyendo la cubana: no se conmovieron ni siquiera porque era miembro del gremio al ser una actriz popularmente conocida. Volvieron a callar, en un acto de vergonzoso cinismo, porque para ellas los abusos del gobierno no son violaciones. Ellas solo funcionan cuando la dictadura le da luz verde, como animales amaestrados para agredir al recibir la orden de atacar.
   También son públicamente conocidos los miedos del viejo lobo cuando Fidel Castro lo mandaba a citar para que acudiera a Palacio. Dicen que Retamar se enfermaba del estómago. No era para menos, seguro temeroso de que el tirano hubiera decidido infringirle algún castigo. Estoy seguro de que la vida y la historia le pasará la cuenta al poeta, sobre todo por su cobardía, que es su gran enfermedad; la misma enfermedad de todos aquellos que se alían al poder para salvaguardar sus traseros.
   Alguien me comentó hace pocos días que había visto en la calle a Laidi Fernández y que cierta maldad se le estaba reflejando ya en el rostro, al punto de parecer una bruja. Ese, estoy seguro es el resultado devastador del peso de conciencia, en caso de poseerla, por todos los planes sucios que se cocinan en su casa.
   También puede ser consecuencia de saberse una escritora inflada, inventada, pues ha ganado los premios literarios que ostenta en su currículum únicamente por la presión de su padre a los jurados. Eso es conocido públicamente por el gremio de escritores. Y todos aquellos que han participado junto a ella en esos concursos, lo sufrieron, aunque prefieran callarlo porque sería enfrentar a todo el poder de ese apellido y la oficialidad que representan y ejercen. Además de las presiones de su padre para que su Laidi fuera aceptada en los medios culturales cubanos, a la oficialidad le convenía la cuota de cobardía que llevan en sangre, pues inferían que sería una aliada más para sus actos ruines, como efectivamente luego ha sido. Pero si ella tiene algún talento es el de conseguirse algunos beneficios extra, brincando de cama en cama de funcionarios y de cuanta persona con poder se le pare delante, si ese poder le interesa a ella para su autopromoción.
   Conozco una anécdota convincente, contada en primera persona. Alguien que aún trabaja en la Casa de las Américas hizo una antología de mujeres que escribían el género de cuento. Y, cuando se supo la noticia, fue convocado a la oficina de Retamar. El crítico, sin saber de qué se trataba aquella convocatoria, acudió presuroso pues de todas maneras era su jefe y fue recibido por la secretaria. Apenas segundos después, se vio, intrigado, frente al Director.
   ─Me han dicho ─comenzó Retamar─ que estás preparando una antología de mujeres narradoras.
   El hombre movió la cabeza, confirmando, aún extrañado, pues no tenía la más remota idea del interés de su jefe.
   ─También me han dicho que usted no escogió ningún cuento de Laidi ─dijo, con cierta suspicacia─. En cambio, sí seleccionó un cuento de la escritora Mylene Fernández ─y lo miró con arrogancia─; ellas son muy amigas, ¿sabe?
   El antologador no entendía qué estaba sucediendo. De hecho, no sabía quién era la tal “Laidi” que a la sazón Retamar mencionaba, pues recuerden que en el inicio de su “carrera literaria” utilizaba su verdadero nombre: Adelaida.
   ─Pues mi hija no tendrá ningún inconveniente ─le hizo saber Retamar con la mayor autoridad─ en que usted sustituya el cuento de Mylene y ponga el suyo… Ni Mylene tampoco, se lo aseguro; son muy amigas, ya le dije.
   Me contó el antologador que, de inmediato, a su cabeza llegó, silenciosa, una pregunta: en aquellas condiciones ¿continuaba su interés por seguir laborando en la Casa de las Américas?, y se respondió que sí, con lo cual sólo le quedaba un camino: remplazar los cuentos o pedir la baja de la institución.
   Todo terminó con un movimiento afirmativo de cabeza y se retiró. Y así fue que apareció un cuento de Laidi Fernández en aquella antología.
   Pero esto es solo una de las tantas maniobras de papá Retamar para que reconozcan a su niña. Nadie olvida tampoco lo ocurrido en el concurso David y el disgusto entre los participantes, cuando en realidad el premio, según la calidad del libro, lo merecía Michel Perdomo, que luego descubrió que su libro ni siquiera había sido leído por el jurado amigo del viejo poeta. Esa vez, por suerte, no le admitieron sus fullerías para potenciar a su Laidi.
   El viejo poeta no fue capaz de protestar ante los otros miembros del Consejo de Estado, al que pertenecía, y no se negó a estampar su firma de muerte para aquellos jóvenes que merecían vivir, que eran hijos de otras madres y padres que luego sufrieron y padecen hasta lo indecible aquel horrible acto. Manchó así su imagen para la posteridad. En lo particular, no creo que unos buenos versos borren el color de la sangre.
   No hay que olvidar que cuando unos vándalos agredieron a su hijo en la barriada de El Vedado, donde viven, Laidi se olvidó de los lazos de intereses que la unen a la dictadura y saltó como una loba escribiendo una declaración de ataque al sistema que hizo pública sabiendo que su sangre es intocable. Como ya es costumbre, la gente apoya al totalitarismo mientras no se siente perjudicado directamente, sin importarle que otros sí lo sean. Pero luego, a los dos días, cuando bajó el nivel de enervación y lo releyó, pues ya los funcionarios que ella bien conocía le habían conversado al respecto sobre su mala decisión de criticar al Estado, rescribió el texto para aflojarlo, y volvió a publicarlo con la nueva versión.
   Esta es la calidad de mis enemigos. Estos son los sabuesos de la tiranía que me tocaron. Cubiertos de bajeza, de falta de amor propio que presionaron cuanto y a cuantos pudieron por dañarme. Solo por expresar mi pena ajena con la poesía de Retamar, al caer sobre un artista la culpa de haberse cubierto las manos, y el alma, de sangre joven e inocente.

(Asesinos, cómplices y víctimas. Blog Los Hijos Que Nadie Quiso, mayo 2016)

Tuesday, September 27, 2016

Angel Santiesteban vs. intelectuales cubanos

Los intelectuales cubanos se ocultan, porque aceptar que hay un problema conmigo, supone que tengan que tomar una posición. Si ha habido una injusticia, deben decirlo.  Pero mientras tengan esa tibieza de duda y cautela para no pronunciarse, amparándose en que hay que escuchar las dos versiones, no hay nada que esperar de ellos. Dentro de esos intelectuales hay quienes  fueron pisoteados y humillados en una época no tan lejana por ser homosexuales o por hacer una literatura que no satisfacía la imagen edulcorada de la revolución que el régimen quería dar, y no fueron capaces levantar la voz para defenderse ellos mismos y defender a sus compañeros de generación por la injusticia cometida. Los aplastaron y esperaron en silencio y con paciencia que el gobierno necesitara de ellos para perdonarlos y los trajera de vuelta a la vida pública. ¿Voy a tener yo la esperanza de que van a defenderme?  En todo caso, si se decidieran a abogar por mí, es porque van a defenderse como institución y como país, porque la vergüenza no es para mí, es para ellos.

(Santiesteban: Mi prisión es un bochorno para la intelectualidad cubana [entrevista] Café Fuerte, febrero 2013)

Wednesday, May 25, 2016

Angel Santiesteban vs. Abel Prieto

El ex ministro de cultura Abel Prieto, asesor del “Presidente” Raúl Castro, se ha alejado tanto del ámbito del arte que hoy podría ser Ministro del Interior pues desde hace años, se ocupa de perseguir a las ovejas creadoras que osan desafiar o abandonar el redil que la dictadura construyó para tener doblegados a los artistas e intelectuales.
   Aquel afable editor, estudioso de la obra “lezamiana”, político de base sindical, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), Ministro de Cultura, y finalmente asesor presidencial, se ha alejado tanto de los asuntos de sus colegas que hoy solo responde a los imperativos de la dictadura.
   Cómo olvidar la persecución que emprendió contra el intelectual Antonio José Ponte, del que se ocupó personalmente de acusarlo en público, de expulsarlo de la UNEAC y de cerrarle las puertas en el ámbito de la cultura, al punto de hacerlo abandonar una reunión de escritores. Que hoy Ponte se encuentre en el extranjero, en gran parte se lo debe a él.
   Igual sucedió con el escritor Amir Valle: también sufrió su acoso y su nombre no se podía pronunciar en su presencia. Ordenó que lo excluyeran de todos los eventos culturales en el territorio nacional. También le agradece en gran parte, o en casi toda, que le prohibieran la entrada al país a su regreso de Madrid, a donde viajó en 2005 para presentar una novela.
   Recientemente, ha trascendido la agresividad con que Abel Prieto desafió a la directora de cine Rebeca Chávez durante el último congreso de la UNEAC, cuando ella y algunos directores quisieron que se aprobara una ley de cine que beneficie a los realizadores y al arte cinematográfico en general. Ni siquiera le importó que la dama en cuestión haya apoyado a la dictadura por décadas; tampoco le interesó que sea la esposa del escritor Senel Paz, intelectual de prestigio, en ese entonces funcionario de la UNEAC –luego renunció al cargo–, compañero de generación y, hasta donde se conoce, su amigo. Para la mayoría de los asistentes, la agresividad y la falta de caballerosidad de Abel Prieto –quien perdió por completo los papeles– dejaron al descubierto su verdadero carácter y su compromiso con el sistema, dando la espalda a la problemática cultural y a los artistas.
   En mi caso, también hizo su parte: organizó aquella “espontánea” campaña de recogida de firmas en mi contra entre las mujeres de la UNEAC. Denunciando la violencia de género, me pusieron a mí como paradigma del maltratador sabiendo que era inocente, pero simultáneamente –y es lo más doloroso- se convirtieron en cómplices de la violencia de Estado contra las Damas de Blanco, quienes sistemática y públicamente son objeto de golpizas los domingos a la salida de misa en la iglesia Santa Rita. Igual actitud asumieron cuando a la actriz y activista de derechos humanos, Ana Luisa Rubio, una horda que respondía a la Seguridad del Estado, le desfiguró el rostro a golpes.
   Abel Prieto, en presencia de otros artistas, expresó que yo cumpliría los cinco años de prisión a los que me habían condenado. Luego, cuando en abril de 2015, se cumplió el plazo para que me otorgaran la Libertad Condicional y me la negaron, comprendí que no mentía, que eso de ser Asesor del Presidente no era mera investidura.
   Desde hace muchos años, aquel jocoso intelectual que traicionó a sus colegas, fue asumiendo el rol de jefe de sector policial; fue mutando hasta convertirse en otro Papito Serguera en la era del Pavonato. En definitiva, el suyo es el modelo a seguir si se quiere estar aupado por la dictadura. Quizá sea cierto aquello de que cuando las personas se acostumbran al poder, luego no saben vivir sin él, y por mantenerse allí, aceptan las bajezas y contradicciones más desesperantes y profundas.
   Pues ahí lo tiene el dictador. Entonces que lo use como lo que ya es: un cuadro del Ministerio del Interior. Y que le aproveche.

(#Cuba Abel Prieto, Ministro del Interior. Blog Los Hijos que nadie quiso, noviembre 2015)

Tuesday, April 5, 2016

Angel Santiesteban vs. (ocho) escritoras de la UNEAC

Es obvio que estas señoras (de algunas, aún conservo correos y dedicatorias amables hacia mi persona) no poseen los elementos necesarios para discernir y llegar a sus propias verdades, al mismo tiempo, comprendo el miedo a las consecuencias que puede acarrear el negarse a aceptar una proposición oficial por indecente que sea.
   Me resulta paradójico, no obstante, que dichas escritoras que con tanto énfasis rechazan la violencia contra la mujer, parapetándose en las falsas acusaciones que se me imputan y esgrimiendo conjeturas sobre mi proceso, no hayan alzado su pluma ni una sola vez para rechazar o denunciar las graves y constantes violaciones físicas y morales que han sufrido y sufren las Damas de Blanco, símbolos de valor y resistencia pacífica en Cuba.
   Jamás he escuchado sus voces indignadas cuando suceden los vergonzosos y detestables actos de repudio frente a la casa de Laura Pollán, en los que otras mujeres, que se comportan como si no lo fuesen, participan activamente insultando y golpeando bajo el consabido disfraz de “pueblo enardecido”.
   ¿Dónde están sus condenatorias y femeninas voces de la intelectualidad y la literatura oficiales cada vez que una mujer opositora es golpeada salvajemente, fracturados sus huesos, condenada a prisión sin proceso legal, humillada, violentada, frente a sus hijos y familia?
   La doblez del discurso de estas escritoras es realmente penosa. Encarnan toda la decadencia y falsedad de un sistema que logra convertir en empolvadas agentes a seres que deberían estar conectadas con la creación y la belleza.
   Sé que algún día lamentarán no haber sido honestas y consecuentes con sus dones e inteligencia.

(Publicado en la red, marzo 2013)

Tuesday, January 27, 2015

Angel Santiesteban Pratts vs. la UNEAC

¿Qué se podría esperar de un movimiento intelectual de un país que es convocado a firmar un libro apoyando el fusilamiento de varios jóvenes que intentaron abandonar el país secuestrando una lancha de pasajeros como rehenes? Valga agregar que no lastimaron a persona alguna, y que los extranjeros que vivieron la experiencia, con posterioridad, se manifestaron contrarios a la medida de pena de muerte a la cual fueron sentenciados. Sin embargo, a través de llamadas telefónicas, se les citó a plasmar su firma, nada más y nada menos, que para mostrar su aceptación para esas muertes.
   La cobardía del movimiento cultural cubano jamás tuvo más miseria que en esos días. A mi respetiva llamada y consiguiente negativa, pude constatar la confusión de la funcionaria que convocaba. Era como si no entendiera la negativa rotunda con que le respondí, y aprovechando su titubeo le dije que me avisara si habría otros libros para los que no estaban de acuerdo. Precisamente en la confusión de dicha funcionaria, comprendí que con anterioridad no había recibido otra negativa. A lo sumo, algunos escudaron la invitación y aceptaron asegurando que pasarían en algún momento por la oficina de la UNEAC.
   No habría que asegurar que muchos que firmaron estaban en total desacuerdo con la extrema medida. Pero -miserablemente- me confesaron, y así se los hice saber, que muchos reconocieron y firmaron porque la medida auguraba extremismo y la posible persecución contra aquellos que no mostraran su simpatía y apoyo a los designios de los hermanos Castro. La mayoría justificaba que la medida fue para salvar la “revolución”, pues si continuaban los secuestros aéreos y marítimos, podía iniciarse una invasión a la Isla. De cierta manara, todos los firmantes se salpicaron de sangre cuando la bala rompió sus cráneos.
   Pero ninguno como el poeta Roberto Fernández Retamar, miembro en ese entonces del Consejo de Estado, y por ende, uno de los que apretó directamente el gatillo contra esos jóvenes que no tenían más anhelo que alcanzar un futuro lejos de la miseria vividas en sus cortos años de vida y comprendiendo que el futuro no vislumbraba mejoría.
   Desde esa misma casa del poeta mencionado, se planeó el ataque público contra mí persona -a sugerencia del ex ministro de cultura y hoy asesor del presidente Raúl Castro, Abel Prieto-  en los manejos oscuros y manipulaciones en el sector de la cultura, para contrarrestar el malestar internacional por mi encarcelamiento.
   Próximamente celebrarán otro Congreso de la UNEAC, como los anteriores, y no sucederá un cambio sustancial a partir de las propuestas que allí se viertan, “Pasará por nuestras vidas, sin saber que pasaron”.

(Los sumisos miembros de la UNEAC. Blog Los Hijos que nadie quiso, enero 2014)

Wednesday, January 7, 2015

José Miguel Sánchez (Yoss) vs. Angel Santiesteban

Metiste la pata hasta el cuello y tú lo sabes. Ojalá estos años te sirvan para reflexionar, que saques alguna enseñanza del error, y que no te ahoguen en el odio. Porque ahora no tiene sentido que la disidencia y el exilio alboroten a tu favor, diciendo que todo es un burdo montaje, una malévola estratagema del castrismo, una maraña de la Seguridad, etc… sin duda la mano de nuestro G2 está ahí ¿quién lo discute? pero la verdad es que por esta vez eres cualquier cosa menos inocente.
   De hecho, Angelito, eres tan culpable como los Cinco Héroes, esos pobres cubanitos de la Red Avispa, sacrificados en el altar de la política cuando el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Y si ridículo y vergonzoso es que nuestro gobierno todavía se desgañite clamando por su libertad, a despecho de la regla de oro no escrita del espionaje (si los agentes tienen éxito, no se les pueden dar medallas públicamente; si fracasan, su gobierno tiene que renegar de ellos para no implicarse en el descrédito de una guerra sucia) igual de tonto es que la mitad de la disidencia cubana quiera presentarte como una inocente víctima de las maquinaciones de nuestro Estado.
   Culpables son ellos, culpable eres tú.
   Tu causa, mi hermano… la común, no la política, era desde el principio indefendible. Probaste con abogados, declaraciones, claro… era tu derecho, sí, pero, seamos francos, nunca fue sino el patético derecho al pataleo de los ahorcados. ¿Que estaba amañado el juicio? No lo creo: ni falta que hacía. Por una vez, seamos francos, se hizo justicia.

(La piedra política… y el tejado de vidrio común [Carta abierta a Angel Santiesteban Pratts, Blog Efory Atocha, marzo 2013)

Friday, November 7, 2014

Angel Santiesteban vs. Ernesto Pérez Chang (2)

Este escritor Desleal, que se cansó de continuar en la nada sin que las autoridades lo tuvieran en cuenta, y que sólo con su tercer texto, todos atacando a otros escritores, en el que intenta defender lo indefendible, se ha convertido en un “delfín” del Instituto Cubano del Libro; quien rápidamente, ha comenzado a formar parte de las delegaciones culturales; también es autor de otro texto lamentable de hace un par de años, donde al final, se podía entrever que todo no era más que su protesta ante el olvido de su persona y su obra; y tampoco ninguna institución ni colega respondiera por sus palabras injuriosas y de ataque personal a otro escritor. Y cuando le preguntara la razón me dijo que lo hizo porque deseaba mover las estructuras, el pensamiento intelectual, lograr textos que eran comunes en gremios artísticos de otros países. Pero es evidente que ya el Desleal encontró el camino. Y de todas formas lo entiendo… Adelante, corred, que si yo pensara con el estómago, haría lo mismo: marcar con la oficialidad, como una forma de dejar bien claro que pueden continuar contando con él para sus viajes, en cualquier circunstancia. 

(Una respuesta necesaria. Blog Los hijos que nadie quiso, abril 2009)

Friday, October 31, 2014

Julio Travieso vs. Angel Santiesteban

Con bastante retraso he leído las opiniones vertidas por Ángel Santiesteban sobre la asistencia de un grupo de escritores cubanos, entre los que me encontré, a la Feria del libro de Mazatlán, México, a finales de marzo pasado.
   Mi primera reacción fue de sorpresa.
   No alcanzo a comprender exactamente qué pretende A. S. con tal escrito: ¿burlarse de un grupo de escritores, criticarlos por conductas impropias, condolerse de ellos por las "humillaciones" que, según él, pasaron y el trato que le dieron los mexicanos, denunciar a la institución cubana (en este caso el ICL) que tuvo que ver con su viaje? ¿Ganar notoriedad, en Cuba y el extranjero?
   Si le otorgáramos el derecho a la duda, diríamos que quiso divulgar una verdad. Pero, ¿qué verdad?
   Escrito lo anterior, debo confesar que, aunque A.S. y yo no hemos conversado más de tres veces, siempre le respeté como persona (al igual que a otros colegas) y aprecié como escritor. Me gustaba su literatura.
   Me permito recordar que en l995 ganó el concurso UNEAC de novela con su primer libro, "Sueño de un día de verano", obra polémica en aquel entonces. Yo fui jurado de ese concurso y no vacilé en votar a su favor para premio.
   Pero una cosa es ser escritor de ficciones y otra cronista. El buen escritor se ha transformado en un pésimo cronista. Lo lamento.

(Cubanos en Mazatlán. Una respuesta. Publicado en la red)

Tuesday, October 21, 2014

Ernesto Pérez Chang vs. Angel Santiesteban

Los jadeos sexuales furtivos de una infortunadita pareja de vecinos que mantuvo muy preocupado a nuestro "clásico vivo", en su papel de cronista a tontas y a locas, no le permitieron escuchar bien los chismes que le proveyeron sus malas fuentes. En la penumbra y tras la puerta, tal vez entusiasmado con el ardor ajeno, es cuando a su mente le asaltaron —y a mano armada— las energías de algún teórico literario de manicomio con capricho compulsivo de reporter. La que escribiré de inmediato es, sin dudas, una frase de antología: "Aquellos escritores, cuya Literatura jamás cuestiona la gestión gubernamental, fueron hace dos semanas, en una delegación "todos estrellas", a la Feria del Libro de Mazatlán, México." La construcción es bien desastrosa pero será posible y hasta saludable ignorar disonancias y desmaños cuando el esperpento de lo dicho nos detenga ante esa categoría estética que, en su excentricismo asalariado, disfrazado de malquerencia, ha parido el angelito. ¿Cuántos escritores caben en su definición? ¿Sólo la docena que asistió a Mazatlán o la casi generalidad de los que en el mundo han sido? Si nos planteáramos la aventura de una antología de autores del pasado y del presente que no cuestionaron ni cuestionan eso que él llama "gestión gubernamental", terminaríamos este milenio con la derrota de la empresa por exceso de candidatos y, al final del próximo, aún nuestros descendientes estarían sumando autores. Creo que ni siquiera en la obra misma de Santiesteban existe una línea que "cuestione la gestión gubernamental". En su caso pudiera ser, quizás, porque no hay razones ni talento para inventarlas, su discurso cuando pretende ser político se trueca simplemente en sonido y furia, al cual salpimenta con algunos melodramas plagiados de los peores discípulos de Felix B. Caignet. Tenga en cuenta que todo el supuesto arsenal ofensivo del cual dispone Ángel para su papel de articulista "disidente", se modula en una suerte de más de lo mismo. Sólo haría falta que un filólogo, sólo por aburrimiento, se dé a volcar su pericia en demostrar cuán miméticos, seriados y acompasados resultan los blogs que Cubaencuentro, PRISA and Cia. se han dado en colgar como una nueva, desesperada y deslucida estrategia para fabricar una disidencia "otra" —con visos de "cultural" o de "generacional" (para que parezca una epidemia) — que maneje, siempre hacia la derecha, la ya manipulada opinión pública mundial con deformaciones, desinformaciones y gigantes por molinos, una empresa que sólo ha de servir para que, en un saldo de cuentas harto jugoso y muy bien planeado, una megaindustria de la contrarrevolución con sede en Miami se engorde con cualesquiera de los peores destinos de nuestra nación. Estas estrategias a la moda serán desenmascaradas, una a una, en su momento.
   Pero virtudes hay en la paginita de Ángel, no se las neguemos. Además de acuñar esa abarcadora, aunque torpe, "clase literaria" para definir la literatura cubana actual, de la cual desconoce (¿por sus escasas o malas lecturas?) la diversidad y la pluralidad que en el presente la caracterizan. Santiesteban ha descubierto el modo más eficiente de condensar desinformación, disparate, torpeza, impericia literaria, falta de imaginación y antiperiodismo en un record de tres cuartos de página. El mérito habrá algunos que se lo discutan pero creo que bien sumará desde ahora el mote de "majestad de la pifia", al otro ridículo y carcajeante apelativo de "clásico vivo" que acuñara aquel alucinado Emir del Valle de los Manipuladores en un aborto de entrevista forzada que hace unas pocas semanas circulara por e-mails. Claro, aún así, henchido de mofa el disparate, hubo algunas cacatúas de la Isla que lo repitieron —es decir, aquello de "clásico vivo"— sin percatarse de que el "elogio" en la boca del zorro era para el queso en el pico del cuervo. ¡Y bien que se lo ha mal creído el angelito! Quedándole chico el traje de narrador que bien le ganó a los tutores con libros y premios, ahora se ha arrebatado con lo de las cibercrónicas que mucho, como sonaja imprescindible, llevan de fantasía y absolutamente nada de autenticidad y vocación por el reportaje. Ese escupitajo de ponzoña lanzado con tirria sobre aquellos que fuimos invitados a la feria del libro de Mazatlán, evidentemente es delirante y cínico. No conozco ni me preocupa saber cuáles fueron las expectativas de cada uno de nosotros antes o después de la llegada a México. Es intrascendente para lo que con éxito sucedió allí. En lo particular, siempre he asumido los viajes con responsabilidad intelectual, porque soy un escritor; y con la inquietud del descubrimiento, porque desciendo de errantes chinos, franceses y españoles e inexorablemente lo empujaron los siglos en la sangre. Fue esta hacia Mazatlán una delegación tan heterogénea como así de escritores fue armada con acierto, como así de humanos, como así de diversos. Pocos de los que asistimos fuimos alguna vez discípulos incondicionales de alguien. No llevamos sino las marcas, las alevosías literarias y los contornos que nos hacen distintos, y creo que exhibimos muy poco de estrellas. Cada cual dialogó con la prensa y el público desde su personal ideología, y creo que desde esa sinceridad intelectual que en un final es la que impide que en los silencios y los murmullos y las incoherencias, más que humanas, crezcan los fantasmas del odio del ofuscado Ángel que sí busca emplazar en la literatura ese "registro con valoraciones extraculturales" del que dice cuidarse pero al cual acude en su propensión al divismo. Lo cierto es que nada de lo que escribe sobre Mazatlán se corresponde con lo acontecido. No sé a qué viene su pena ajena. Sé que en ningún momento las instituciones cubanas aseguraron a los organizadores mexicanos que correrían con una parte de los gastos nuestros. Las invitaciones cursadas desde México son explícitas y los responsables mazatlecos cumplieron el papel de anfitriones con todo el respeto y la amabilidad que por tradición histórica les caracteriza. Soy consciente de que dejamos satisfacción y experiencia en ellos. Hablamos sobre nuestros libros y sobre Cuba. Recibimos solidaridad y atención. Cuba era la invitada de honor a un evento cultural que por vez primera dejaba de ser nacional. Fuimos los cubanos, y no sólo los escritores, los privilegiados por los lazos culturales que unen a Mazatlán y a Cuba. De Cuba son los profesores de ballet y música que imparten clases en sus academias; de Cuba es, incluso, su Reina de Carnaval.
   Pienso en miles de razones que han llevado a Santiesteban —que ha integrado, en numerosas ocasiones, representaciones similares, organizadas por instituciones culturales cubanas— a perpetrar el más fallido de todos sus textos. Atribuirle un dilema me seduce: o no tiene sobre qué hablar y apela al despropósito, o algún periodista inhábil que no pudo colar por mediocre sus desbarros en el más barato de los diarios de derecha, le ha pedido que juegue sucio por él. Ahora, ante esta página desentonada sobre Mazatlán, no dudo en que hay muy "mala leche" en su aparente penar solidario. No sé si padece de Alzheimer, pero creo que al nuevo blóger se le olvida que a alguien ambicioso, en la cercana Hispaniola, se le vio trotar discreto en episodios lastimeros y tremebundos, denigrantes. Y que en nuestra Isla ese mismo filibustero formó parte de, intervino en, tomó partido por y celebró cuanta iniciativa noble y justa sirvió de vehículo para enaltecerle.
   Lo que me parece mucho más bruto que cualquiera de los dislates comentados —algo así como la irrupción del pelo en la sopa— es que el autor de este blog colgado en Encuentro se promueva —en el lado derecho de la página, es decir, allí en la zona donde se difama y se trasviste— como hijo desahuciado, como escritor excluido, y hasta censurado, mientras en el margen izquierdo exhibe una larga nómina de premios importantes otorgados por esas instituciones cubanas "oficialistas" (dígase Casa de las Américas, Instituto Cubano del Libro y UNEAC) que también han publicado la recua de títulos que el espacio del ensalce personal exhibe, creo que para reafirmación del estrellato por el cual solloza.

(Angel Santiesteban: las torpezas de un reporter. Publicado en la red)

Monday, October 13, 2014

Angel Santiesteban sobre Delegación de escritores cubanos a México, 2009

Aquellos escritores, cuya literatura jamás cuestiona la gestión gubernamental, fueron hace una semana, en una delegación “todos estrellas”, a la Feria del Libro de Mazatlán, México.
   Uno de ellos, que ve los viajes con la regla más pragmática del ajedrecista: se gana o en última instancia se logra tablas, titubeaba en asistir o no. Tal postura se traduce en que, si no puede conseguir algún dinero de viático o por la venta de libros para su beneficio, nunca sacrifica el poco dinero que tiene. Éste encontraba remota la posibilidad de adquirir algunos pesos, pues alguien le dijo que aquel festejo no iba más lejos que la feria de Las Tunas, sólo que, con luces y Coca Cola. Sin embargo, el propio día de la partida, a su madre se le rompió un zapato y, apremiado, voló al país vecino sin miramientos. Dios quiere que asista, me dijo, mientras guardaba un papel con la silueta de la plantilla. 
   Otro integrante, previendo lo mal que pudiera irle en esa ciudad, pidió una semana más de estancia en el Distrito Federal, para a como fuera revertir sus carencias habaneras. Un baño de capitalismo, de vez en vez, no viene mal, aseguró.
   Alguno comentó que aceptó la invitación al país azteca para disfrutar de la tranquilidad de una alimentación adecuada, sábanas limpias a diario, la CNN, y agua caliente para ducharse. Con eso me siento como si me hubiera ganado el premio Nobel, o más que eso: campeón de los pesos completos, me dijo. No le importó que un amigo mexicano, dado a las letras, le aseverara vía correo electrónico que desconocía que en aquella ciudad organizaran una feria del libro. 
   Apenas llegaron al aeropuerto mexicano, se escuchó el alarido de los organizadores. Cuba había prometido correr con parte de los gastos. Tras pagar ellos el pasaje, infirieron que los escritores llegarían con el dinero del hospedaje. Nada tan ajeno a la verdad. Luego de una gestión del comité gestor, varios dueños de hoteles, siempre en aras de cooperar con la cultura de su ciudad, “brindaron” hospedaje gratuito a los cubanos.
   No conformes con esto, dos días después de su llegada, los escritores cubanos nombraron un representante de la delegación para que exigiera su estipendio, mostrando a cuantos encontraron en su camino, la carta de invitación que aseguraba la entrega de un eximio peculio. Y lo lograron. Antes, uno de los organizadores comentó, que somos los únicos extranjeros que conoce incapaces de exigir en su casa lo que les toca o les prometen, pero eso sí, aptos para reclamar, a cualquier anfitrión, favores con escopeta.  
   Duele contarlo. Cuando me lo dijeron sentí pena ajena por ellos. Un sentimiento solidario emerge, al constatar tanta humillación. Preciso es confesarlo, en lo personal me alegra no formar parte del “todos estrellas”, como tampoco de ningún otro registro con valoraciones extraculturales, salvo las listas de los no oficialistas o la de insurrecto. Sin embargo, a ellos estoy unido, quiéranlo o no. Estamos unidos. No en vano integramos la generación de los hijos que nadie quiso.

(Los muchachos se despiden, Blog Los hijos que andie quiso, 2009)

Monday, December 23, 2013

Angel Santiesteban vs. Ernesto Pérez Chang

P. Chang sabe que el pelotón de escritores más jóvenes viene pedaleando fuerte. Que pujan, nos fuerzan a pedalear el doble, y en esa carrera, al parecer, él se ha lastimado el músculo de una pierna. Y la fuga de ira (perreta), la descarga contra el fundador de esa pujanza, del máximo propulsor de ese pelotón que, a decir verdad, no deja espacio para nadie:  son como el comején, se lo comen todo, o lo que es lo mismo, se ganan todos los premios. Hace poco para “vacilar” a Heras, le dije: “Ya es tiempo de que pares esto, ¿a dónde nos quieres llevar? Ahorita no hay nada para mi generación”. Y un poco en serio, y otro poco en broma, aunque en el fondo también un poco alarmado, estaba confirmando una gran realidad. Pero no se puede tapar el sol con un dedo. ¡Cuántos jurados se equivocan al entregarles los premios! Al parecer se dejan llevar por la intensa promoción mediática que recibe el Centro de Heras, empezando… por el propio P. Chang, que los ha premiado en numerosas ocasiones.
   ¿Qué sabe P. Chang del Centro Onelio, de sus objetivos, su programa, sus resultados, como no sean los chismes y comadreos de pasillos a los cuales sirve de mimética caja de resonancia?
   Y como nada sabe, se pone a afirmar tonterías, como decir que es un taller con “molde de yeso”, ignorando que allí se entregan, estudian y analizan profundamente textos de autores de todas las escuelas, tendencias, estilos, lenguajes, realistas y fantásticos, modernos y posmodernos, y donde cada alumno escribe sobre cualquier tema y se adscribe a la tendencia literaria que le da su real gana… detalles de los que el mismo P. Chang ha sido involuntario testigo, lo cual hace más contradictorias sus afirmaciones, sobre todo cuando como jurado ha premiado a los ex alumnos del Centro: Orlando Luis Pardo, Jorge Enrique Lage, Demis Menéndez y Yordanka Almaguer, escritores que ni remotamente escriben con el estilo del Chino Heras, ni son  “quiroguianos hasta el suicidio”, o “adoradores de Hemingway”.

(Siempre puntual, con el peor de los ciegos, Cubaliteraria, mayo 2006)

Thursday, September 12, 2013

Angel Santiesteban vs. “pavones”

Ojalá que el escarnio sirva para actualizar y desenmascarar a los actuales sicarios de la cultura, lo que ahora sucede lo mismo que en aquella época, nadie quiere meterse contra el poder, los pavones actuales aún están vigentes y obligan a respetarlos hasta que los verdaderos dirigentes den la señal de que los leones pueden comer.
   A Pavón y sus secuaces los dejaron solos después de ser utilizados. Al menos ésa sería una buena lectura para los que son utilizados ahora razonen, y antes de censurar y perseguir, sepan que después también serán echados a las jaulas para que los devoren.

(correo publicado, 2007)