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Monday, June 15, 2020

Orlando Luis Pardo Lazo vs. Javier L. Mora


Extranjerización, animalia, latinajos y diminutivos (con la plusvalía entre paréntesis de los guiones o barras o, mejor, “palitos”, como diría San LGV). En fin, compañeros poetas, que teniendo en cuenta los últimos sucesos, este muchacho ya está listo para por fin arribar triunfante al atroz año capicúa de 1991 en la poesía cubana y, entonces, otra vez fundar aquella avanzadilla (sin)táctica de guerra llamada Diáspora(s). No hemos hecho nada. Se nos fue la vida hipostasiando, Gordo. Flaco, hemos rimado en el mar. ¡SILVIO RODRÍGUEZ PARA PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2020!

(Comentario publicado en la red, diciembre 2019)

Friday, March 13, 2020

Orlando Luis Pardo Lazo sobre Gilberto Padilla Cárdenas


Las metaforitas animales están agotadas desde Diáspora(s) y la juancarlosfloridad. Gilberto Padilla tiene que parar. Llegó tarde a todo. No pudo poner una sola acción, sólo palabras. All talk, no action (diría el míocid Donald J. Trump). Entendemos su soledad. Es garcíamarquiana y pázica (y amanerada). Pero no estamos para él, ni tampoco para sus reciclajes de acontecimientos que no vivió en tiempo y forma, excepto como parodia cultural. No lo queremos, porque él no sabe querer, porque él no es la esperanza del mundo. En más de un sentido (y esto no es una crítica sino un encomio, un reconcomio), Padilla es el Amaury Pérez Vidal de la escritura en la Cuba del siglo XXI: porta la razón, pero única y exclusivamente la razón. Y razón sin corazón es carencia constitucional. Ya no estamos allí, nunca estuvimos. Lo proteico y lo prometeico lo espanta. Yo hice un huraco. Si los espectadores no lo habitaron, peor para ellos. Pero el huraco sigue siendo el huraco y yo digo heroicamente hipostasiando.

(publicado en la red, diciembre 2019)

Thursday, January 2, 2020

Orlando Luis Pardo Lazo sobre Leonardo Padura


Padura, aunque lo niegue con pánico oportunista, es un actor más político hoy en Cuba que cualquier miembro del Consejo de Estado, el Consejo de Ministros, la Asamblea Nacional del Poder Popular, o el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (el único legal).
   El sesgo ideológico de Padura es sólo una máscara: la novela de su vida. Él es un hombre que no cree en el socialismo, pues conoce bien de toda la barbarie cometida por este sistema a nivel mundial (como todos los sistemas lo hacen), con la complicidad criminal de los Castros en Cuba. Pero Padura tiene que insistir patéticamente en que es un producto crítico “desde dentro” de la Revolución Cubana (el mercado se lo exige así: al capitalismo le encantan las dictaduras alternativas al statu quo). Incluso, Padura tiene que fingir cierta heterodoxia de izquierda, cuando en realidad su única experiencia existencial en Cuba es la de habitar en una nación sin esfera pública, sin sociedad civil, en un régimen monolítico-monárquico tanto por Ley como por Constitución, sin la menor noción de lo que es un espectro político funcional, la separación de poderes moderna, y mucho menos la diversidad multicultural.
   El intelectual cubano contemporáneo ya no es un ser subdesarrollado, sino un engendro contradesarrollado.
   No se le pueden pedir peras a Padura. Nuestro hombre en Mantilla ha hecho muchísimo desde su trinchera novelística en medio del fin de la tiranía cubana. Y tenemos que dejarlo que maniobre ahora a su conveniencia para no quemar demasiadas naves al interior de la Isla, pues nadie está a salvo de la represión en la Cuba de Castro. Nadie está a salvo de los mecanismos anónimos de la muerte que aplica el Ministerio del Interior como tácticas de biopolítica estalinista: muerto el hombre, se acabó el problema del hombre. Padura lo sabe.

(De Padura y otras preguntas. Blog Lunes de Post-Revolución, octubre 2017)

Wednesday, July 25, 2018

Angel Santiesteban vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Orlando Luis Pardo Lazo, es decir, NADIE, ha disparado sandeces, como acostumbra en sus intentos literarios y en la vida misma, los que a veces, espacios y realidades, parece confundírseles. Es una realidad que a donde todos llegan o se pasan, él ni se acerca. Cegado por un instinto primario hacia una mujer, muerde con ferocidad las manos de las personas que lo auparon y protegieron, y ataca a cuanto le parezca que atenta contra su amada Dulcinea, y lleno de fantasías, se lanza imaginando molinos de viento, porque ese es su único interés, proteger de aquellos de una manera u otra, no admitan la voluntad de su venerada.
   Es una pena que para asuntos tan serios como la libertad de Cuba, NADIE esté inmiscuido, por lo que en vez de apoyar demerita a su defendida, haciéndole el dos al Sexto –Dios los hace y el Diablo los junta o, el poco talento los hace y la mediocridad los junta– y se lanzan con oprobios y bajos instintos, en su desesperación de quitarles méritos a Rodiles. Me hace recordar aquella película de Tin Tan, donde su amigo le pedía “no me defiendas, compadre”, pues en un intento de ampararlo, lo que hacía era hundirlo.
   Pretender citar la biografía de NADIE, sería terminar ahora mismo este trabajo, pues nada ha hecho para justificar su existencia. No es representativo como opositor ni como escritor ni como pareja amorosa de Rosa María; salvo una serie de cobardías y morbos que sí abalan su currículo. Por eso, tras insistentes ataques a mi persona, y no recibir respuesta, vuelve a lanzarse en esta ocasión porque le hagan el favor de réplica y finalmente, llamar la atención. Por eso lo complazco, y por esta vez para complacer su ego, nuestros nombres se juntan.
   Por solo citar algunas pifias, recordar aquellas burlas en La Habana cuando NADIE se le acostó en la oficina de Fidel Díaz Castro, director del periódico oficialista El Caimán Barbudo, con los brazos en cruz, imitando a Cristo, mientras gritaba: ¡crucifíquenme! Al comprender que no le hacían caso, volvió a levantarse, se sacudió la ropa y se retiró. Cuando la bola se regó, se llegó a la conclusión que estaba loco, a aquel acto no se le encontraba la menor lógica.
   Pero no piensen que eso sucedió por algún acto altruista, una acción relevante por los Derechos Humanos, no, fue cuando en la búsqueda de escándalos, pues con el arte literario se le hacía difícil llamar la atención, decidió hacer una serie enferma de fotografías, donde en una de ella, se masturbaba sobre la bandera cubana. ¿Por qué no lo hizo con la foto de su madre?, porque en ese caso no le importaría a persona alguna y su objetivo era que su nombre se repitiera, por bueno o por malo, pero se pronunciara. Y lo logró, hay que reconocérselo, por esos días fue la comidilla, la burla en La Habana. Quizá de las pocas veces en sesenta años de dictadura, unió en un criterio a los comunistas y a la oposición: NADIE es un estúpido.
   Pero su mente enferma ha llegado tan lejos de su inconciencia, que olvida que la golpiza que recibí y que ahora no quiere reconocer y me acusa de haberla fingido, fue por él. Cuando esperábamos fuera de la unidad policial donde mantenían a Antonio Rodiles golpeado y escondido en un calabozo, nos concentramos para exigir su liberación; fue por su culpa, pues en una aparente aparición de NADIE, en la esquina opuesta de donde nos encontrábamos parapetados aquel grupo de opositores, vimos que como a cien metros alguien que se acercaba y que se le parecía a NADIE, y un patrullero lo interceptó para detenerlo y así evitar que se nos uniera, y grité su nombre –no el de NADIE, sino el otro– dije que lo estaban deteniendo, y quien primero salió corriendo para defenderlo fue Yoanis Sánchez, el resto la seguimos.
   Al llegar hasta la patrulla reconocimos que no era él, por supuesto, NADIE no aparecía en lugares calientes como aquellos, y allí comenzó la trifulca, porque con justicia hay que decir que a Yoanis no le importaba quien fuera, cuando vio que no era él, de todas maneras comenzó a forcejear con los policías para sacar al hombre que habían metido dentro del auto.
   Recuerdo que un disidente pudo grabar la golpiza que me dieron, sin embargo, ahora NADIE se atreve a decir que mi camisa tenía “sangre de utilería”. Todos, equivocados o no por aquel intento de sacarlo de la patrulla, fuimos apresados y golpeados por él, y ahora es tan ingrato que no lo quiere reconocer porque prefiere quedar como el amante bueno, olvida esa época cuando existió una alianza de hermandad verdadera, por lo que no reconoce los esfuerzos de entonces.
No importa que ahora estemos en proyectos diferentes, lo que sí debe unir a cualquier opositor es la honestidad, porque entonces sería parecernos demasiado a la policía política, como que la imitamos a la perfección.
   En otra oportunidad quisimos hacer el programa de Estado de Sats, y con las cámaras preparadas dijo que saldría y volvería en un rato, y no regresó. Lo grabamos sin él. Días después confesó que tenía miedo de ser apresado si retornaba a casa de Rodiles.
   Es risible, que su lógica y escritura mal cuidada lo delate, cuando intenta difamar de censor a Rodiles, escapa de su boca, la de NADIE, al catalogarles el mismo de “obscenidades” a la música de Porno para Ricardo y los cuadros de El Sexto.
   Es cierto que Laura está muerta y Yoanis está viva. Oswaldo Payá también está muerto y Antonio está vivo. Yoanis y Antonio están vivos, al menos por ahora y ojalá que no sean asesinados. Pero los cuatro coinciden que se encuentran en Cuba, no se fueron por cobardías para luchar detrás de un teclado plástico para ejercer la calumnia. Todos sabemos que Oswaldo Paya jamás lo hubiera aceptado de yerno a ese ser abyecto y enfermo, que subestima a su amada, reconociendo que sentarla “a la fuerza” en un debate público, sería como un banquillo de acusados.
   Por suerte, este ser mezquino de NADIE, no tiene la menor convocatoria, y termina haciendo el ridículo, imitando las viejas películas del oeste, dispara en todas direcciones de la oposición porque en general, desde su punto de vista, el resto envidia y odia a Rosa María, por lo que intenta justificar ser el escudo de su Dulcinea que, contrario a defenderla, la empaña con su miserable proceder desde la mentira y el desagradecimiento, olvidando que esa es la primera cualidad cuando se quiere a alguien y se pretende ayudar: ser honesto.

(publicado en la red, mayo 2018)

Wednesday, June 20, 2018

Zoé Valdés vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Entiendo que debe de ser muy tormentoso para una persona con tantas ambiciones acumuladas el haber empezado a escribir tarde inducido por las premuras de los segurosos castristas en Cagonia. Comprendo además que empezar a escribir con casi cincuenta años en las costillas, mientras todavía se estudia en una universidad norteamericana con todo pagado, sin trabajar como debiera ya trabajar con tantas canas en los huevos, seguramente es muy frustrante. También es frustrante que pese a los empujones de Yoani Sánchez, y los de Rosa María Payá, la otra mujer tablita de salvación a la que le dieron la orden de asirse para que no se hundiera él sino para que hundiera al MCL, y sus mediocres libros plagiados de los juegos de palabras de Guillermo Cabrera Infante, y sus intenciones de parecer un intelectual en los programas televisivos mayameros, es frustrante, repito, que pese a todo ese empuje de tantos politiqueros en Washington y un etcétera y demás bien largo, no venda ni un libro y sea un perfecto desconocido impulsado solamente por el cariz politiquero y mediocrón de sus oportunistas acciones vinculadas a la realidad cubana, al Cuba INC.
   Tanto a Rosa María Payá, su entrampada (ya no tanto) mujer, como a Ofelia Acevedo, su madre, las recibí en mi casa en París. A la primera le di mi cuarto y a la segunda le di el cuarto de mi hija. Yo me fui a dormir al sofá de la sala, con mucho gusto. A la hora de mencionar en una entrevista quién le había dado apoyo en París, la señora Rosa María Payá, en un periódico muy sospechoso del exilio, declaró que "una escritora muy conocida", sin mencionar mi nombre en ese diario que siempre me ha hecho la guerra por una sola cosa, porque su jefe de redacción me tendrá que agradecer eternamente que la primera vez que recibió una beca, la del Parlamento Mundial de Escritores, la recibió gracias a mi, renuncié a ella para cedérsela a él, y no gracias a su querida amigueta Reina María Rodríguez, la poetisa oficial del castrismo.
   A OLPL lo conocí también en París. Desde Islandia, donde estuvo becado durante un año, por el mismo Parlamento Mundial de Escritores, y desde donde según él resistía, con todo el peso del verbo 'resistir' desde los maravillosos parajes islandeses, me escribía a cada rato por Twitter, como he podido probar por este medio, y me suplicaba que nos encontráramos en París, en uno de sus viajes, invitado por la Alcaldía de París, cosa rara, después de que Raúl Castro fuera invitado y su séquito dejara sus huellas y sus instrucciones.
   Tras tanta insistencia de su parte vi a OLPL en París, fue él quien quiso conocerme y no a la inversa. Me 'invitó' a un café que fue más que un café, le di cita en el café Hugo de la Place de Vosges, uno de los más 'branchés' del momento. Hablamos, digo, hablé yo, él se quejó, no paró de quejarse, y por ahí lo calculé. Pagué yo. Y hasta el día de hoy. En aquel entonces pude comprobar mis sospechas y no tuve que apartarme, porque yo vivo apartada, sólo decliné, por usar el mejor verbo. No quise cortarle el agua y la luz para observar hasta dónde llegaba. Y llegó todavía más lejos que meterse en la cama de la hija de un opositor verdadero asesinado, hizo uno de sus juegos maléficos y malabarispatético y soltó una de sus graciesitas en contra de Estados Unidos, y de alguna manera alabó el terrorismo perpetrado por Al Qaeda contra las Torres Gemelas, para enseguida recurvar y escribir un artículo extenso con la intención de mostrar que no había sido así como los pobres 'idiotas' que somos lo habíamos entendido, que él lo que había querido expresar era todo lo contrario a lo manifestado en el post original, entonces soltó horrores en contra de prestigiosos periodistas de Miami, e inclusive los acusó de lo que probablemente sea él, de agentes de la seguridad del Estado Cubano.
   Esa acusación de agente, sobre su persona, emergió a la palestra pública a través de varias personalidades de renombre del exilio que hoy callan, pero que aseguraban lo siguiente: "A Rosa María Payá le han sembrado a un seguroso en el mismísimo colchón". Pese a esas sospechas, este poetastro de baja estofa, este escritorzuelo inventado por Yoani Sánchez y su séquito que fue la que lanzó su primer librejo en La Cabaña, durante una Feria del Libro oficial castrista, para probar que la bichidisidencia 'light' desafiaba al régimen -¡a esta hora con ese recado!-, pese a ese Curriculum 'Mortae' y siendo ya un viejo con canas en el ojete, este mediocre sigue yendo por la vida de joven escritor cubano, de disidente, y de lo que es peor, de valiente e inmune, cuando no es más que un cobarde.
   Allá se daba la lengua con los hijitos de los criminales que vivieron como Carmelina, y se la sigue dando desde Radio Martí, donde hoy trabajan esos mismos hijitos de criminales, que para colmo también redactan o les redactan libros-desmemorias.
   Continuaré repitiendo lo que ya he dicho. Mi vida es un libro abierto. Todo está publicado. No me arrepiento de nada de lo escrito. A mi madre la saqué de Cuba en cuanto se lo permitieron, y no hice como hizo él con la suya, no la devolví a Cagonia a que se hacinara entre la mierda. Porque a mi madre, entre otras cosas, le hicieron cientos de mítines de repudio solamente por el mero hecho de que su hija editaba libros en contra del régimen.
   Aunque sí, por otro lado, me arrepiento de algo, de mi estúpida bondad, de haber recibido a toda esta chusma en mi casa, de haberles dado espacio en mi valioso templo, y de haberles regalado mi tiempo. No lo merecían ni lo merecen.

(Volver sobre lo trillado. Publicado en la red, febrero 2018)

Wednesday, May 23, 2018

Manuel Vázquez Portal vs. Orlando Luis Pardo Lazo

No me dan pena los "pendejos perdidos",
fregoncitas con bucles de estropajo,
que con el culo escriben, ¿qué carajo?
Y van de envidia y odios carcomidos.

No me dan pena los “chivas consumidos”
por su mediocridad y absurdo desparpajo,
sicotudos marranos peste a grajo
y un librito de “engomes” retorcidos.

No me dan pena, ni rabia, solo invita
al silencio por el pobre mamarracho
que intenta ser un “terrible muchacho”

y es solo una vedette sin lentejuelas.
¡Ah sus pobres versos, sus infames novelas
con que Virgilio huye y Cervantes vomita.

(Coñema para un sapingo difunto. Publicado en la red, marzo 2018)

Friday, May 4, 2018

Orlando Luis Pardo Lazo vs. los poetas cubanos

El castrismo paga a sus escritores, les compra bien barato la voz, pero por eso mismo los desprecia. Y en esto Fidel Castro siempre tuvo la razón: a los intelectuales cubanos, y a los intelectuales de izquierda en general, hay que apretarles las tuercas hasta ponerlos de cuclillas contra la pared. Así y todo, el poder nunca se puede fiar de ellos, porque la pleitesía patética de los escritores que venden su alma siempre ha sido, es, y será un puto paripé. Permítanme decir un poco más para terminar este primer párrafo: en términos de autoconsciencia de estilo, Fidel Castro fue mucho más intelectual y mucho más escritor que todo el campo cultural cubano y latinoamericano, y también que toda la izquierda primermundista de caviares europeos y delatores asalariados de la academia yanqui. El asesino sabía que todo es asesinato, mientras los poetas de dedicaban a dorar la píldora del patíbulo.
   Tengo ante mí un documento de la tragedia totalitaria insular, una de esas humillaciones que los propios humillados intentan olvidar para no suicidarse, una prueba arqueológica del genocidio cultural que significa incluso hoy la dictadura cubana. En fin, otra prueba del holocausto civil de los cubanos con Castro (que somos todos, dentro y fuera de Cuba).
   Yo no lo llamaría “daño antropológico”, ni ninguno de esos conceptos cobardes para disimular la culpa. Tengo ante mí la colección de poemas de elogio al castrismo No me dan pena los burgueses vencidos, publicada en La Habana en 1991 por la Editora Política como homenaje al cuarto congreso del Partido Comunista de Cuba y al “suceso más trascendental de la historia de esta pequeña isla: nuestra revolución”. Así que, más que “daño antropológico” yo lo llamaría “baño antropológico”, pues se trata literal y literariamente de un cagadero, una letrina ilustrada donde la clase intelectual cubana fue a implorar de rodillas su inclusión en este libro compilado por el agente Luis Suardíaz, donde todos y cada uno de los después exiliados y disidentes exigieron ser considerados como escritores oficiales del régimen, acaso como un abyecto salvoconducto para que los tiranos, todavía hoy en el poder, les perdonaran sus viditas y les autorizaran sus viajecitos.
   El título del libro, por supuesto, viene de un poema escrito por un comunista cubano, Nicolás Guillén, para vergüenza de los comunistas cubanos y los del resto del mundo. Se trata del poema Burgueses que el Poeta Nacional incluyó en La rueda dentada (1972), y que en una de sus estrofas de estofa extremista dice así: “No me dan pena los burgueses / vencidos. Y cuando van a darme pena, / aprieto bien los dientes y cierro bien los ojos”.
   Nicolás Guillén, vale la pena recordarlo, fue el afrocubano que le escribió una conga de amor al “capitán” José Stalin (por envidia a la oda original del chileno Pablo Neruda), rezando para que los orishas negros protegieran al genocida mientras éste mataba a más y más blanquitos burgueses, para vergüenza de los afrocubanos de la Isla y los del planeta entero: “Stalin, Capitán, a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún…” Estos son los Walt Whitman que hemos parido en Cuba: esta es la materia prima paupérrima de la que se han nutrido hasta el cansancio todos los fascismos cubanos, antes y después de los Castros.
   En resumen, son más de cien los poetas cubanos que en 1991 reclamaron ser incluidos en esta antología de lo atroz. La mayoría, ya muertos por partida doble: porque están hechos literalmente tierra, y porque habitan ahora en el cementerio siniestro de sus no-lectores. En efecto, poco más de un cuarto de siglo después de claudicar bajo la cabilla conceptual de El Caballo, sus obras completas ya se han quedado sin un solo lector, sea cubano o no cubano.
   Destacan en No me dan pena los burgueses vencidos, eso sí, varios poemas-panfletos que merecen la memoria inmortal del mármol. Al menos la memoria pixelada de dejarlos colgados en la internet (acaso por el cuello, para no decir otra cosa).
   Por ejemplo, Zoé Valdés, hoy anticastrista exiliada en París, publica su Poema para un país salvado, donde declara su pasión internacionalista de comuñángara: “En un libro de poemas un guerrillero encontró / fórmulas metafóricas de cómo hacer la paz, / el comunismo… / […] / Pensando en el continuo rumor de Centroamérica, / El Salvador respirará livianamente cuando la revolución sea / un suave silbido en el oído de sus muertos.
   Otro ejemplo al azar: Alberto Serret (Santiago de Cuba, 1947 - Ecuador, 2000) quedó tristemente atrapado en sus propios octosílabos de imitación martiana, con unas décimas despóticas al comandante en jefe, tituladas precisamente Fidel: “Porque Fidel es el sueño / que toma forma y sentido: / un joven que no ha dormido / fusil al hombro; ese empeño / del sudor sin cruz ni dueño / sobre el yunque o el cincel. / Es el futuro y es el / milagro de la labranza. / Y en todo hay sol y esperanza / si el pueblo dice Fidel”.
   La culpa tal vez sea del recurso de la rima, que parece tener respiración revolucionaria propia, tal como se le enredó retóricamente a Manuel Vázquez Portal en su Autor intelectual, las décimas más decantes de este después valioso y valeroso periodista independiente cubano, encarcelado durante la Primavera Negra de 2003 y hoy exiliado en Miami: “El viento fue el mensajero / de sus olores de vida / porque por aquella herida / iba naciendo un sendero. / Sendero que trajo a Enero / con clamor de madrugada, / resurrecto en la alborada / derrumbadora de muros / con los fogonazos puros / que alumbraron el Moncada”.
   Otros de los 130 implicados en esta joya escondida de la corona castrista son: Wendy Guerra (Escambray), Ramón Fernández Larrea (Salmo rojo), Reina María Rodríguez (Hoy habla Fidel), Félix Luis Viera (Declaración pública), Rafael Alcides (Gentes como nosotros), Antonio Conte (Fecha), Delfín Prats (Humanidad), Eliseo Diego (Poema de amor a la salida de un cine), entre decenas y decenas de otros, muchos en su momento censurados e incluso golpeados con impunidad en Cuba, como Carilda Oliver Labra (Cuando papá).
   No los critico, no los juzgo. Son mis amigos, porque yo sí los leo conmovido, escriban lo que escriban mientras que lo escriban en cubano. No importa que ellos y ellas me odien a partir de hoy, por escarbar en sus closets de la comemierdad. Pero igual no puedo dejar de sentir una especie de satisfacción generacional. Porque nosotros, los que llegamos tan tarde, los ignorantes de los años ceros, por suerte, y tal vez gracias al ridículo que arrasó antes con ellos, nos salvamos de ese Complejo de Edipo con Castro que a ellos se los comió por una pata, poema a poema, y así nos libramos de caer en la tentación, tan tonta como cómplice, de rimar “emoción” con “revolución”.

(Me dan pena los poetas vendidos. Publicado en la red, febrero 2018)

Friday, April 6, 2018

Ricardo Riverón Rojas vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Escribir bien no es tu asunto,
nunca darás en la diana
(ni aunque escribieras La Habana
para un Orlando difunto).
Tu lazo pardo, de punto
en boca te sentaría;
mejora tu puntería
o nunca tendrás tu aumento,
porque no eres ni sargento,
aunque seas de "infantería".

(…)

Me he leído tu angustioso
flujo pro-halloween
y me inyecté rocefín
no fuera a ser contagioso.
Ponerte, Orlando, furioso
no te vuelve literato,
pues ya lo dijo un beato
de apellido Lampedusa:
Lo mismo en Lawton que en USA,
aunque seas pardo, eres gato.

(Publicado en la red, noviembre 2017)

Wednesday, March 14, 2018

Orlando Luis Pardo Lazo vs. Antonio Rodríguez Salvador, Ricardo Riverón Rojas y Jorge Angel Hernández Pérez

La chealdad del oficialismo cubano no tiene parangón en la historia contemporánea.
   En efecto, el castrismo, hoy acorralado contra la pared del Cementerio Castro, tiene que echar mano a los “cheos” para que lo defiendan en su fase final: la fase funeraria (la más feliz para el pueblo cubano).
   Dicho proceso de despotismo decadente empieza, por supuesto, por la llamada “estética de la guajirá”. Es decir, por el pánico provinciano a todo lo que sea urbano, libre-pensador, cosmopolita, democrático, diverso y, en resumen, occidental.
   Así que la semana pasada le tocó el turno a las fiestas de Halloween.
   Y allá fueron los Tres Reyes Magos de Las Villas a despotricar, como caballitos estatales de una feria fiel, en contra de la celebración espontánea del Día de Halloween en la Isla. O sea, en contra de toda nueva ilusión juvenil. Y en contra de todo lo que apunte a un futuro sin las efemérides fósiles de la Revolución.
   Son estos tres guajiros cubanos: Antonio Rodríguez Salvador, Ricardo Riverón Rojas, y Jorge Ángel Hernández Pérez.
   Los tres obsoletos al punto de lo obsceno, en tanto intelectuales de tercera categoría en Cuba (esos son los más peligrosos). Los tres a sueldo del periódico oficial La Jiribilla (que reparte computadoras baratas y una cuenta de internet a los escritores para comprarlos). Y los tres caballeros andantes de la Mesa Redonda, en contra de los molinos mercadotécnicos de ese rey malo en cuya corona se lee en mayúsculas: CAPITALISMO.
   Antonio Rodríguez Salvador, obsesionado con la tara de su natal Taguasco, en los remates de Sancti Spiritus, retoma su teoría de que “hay algo en las grandes ciudades que difumina al individuo; lo empaña y lo hermetiza; lo torna extraño para el semejante”. Mientras que “los pueblos pequeños, entretanto, son sustancia del mito, guardianes y carácter de la tradición; suerte de ‘anticuerpos’ para prevenir invasiones culturales incompatibles”.
   De ahí que, para él, la noche de Halloween, al ser una “fiesta esencialmente norteamericana […] resultado del sincretismo de tradiciones cristianas y celtas”, no merezca celebrarse en la Cuba del Cuartel Moncada, pues para este campesino ilustrado no tiene sentido “celebrar el arribo al equinoccio de otoño, en un país donde ni siquiera hay otoños”. Y esto sin descontar el gasto que le traería al régimen tener que “importar o fabricar de plástico” las calabazas “emblemas del Halloween, esas grandes, redondeadas, color naranja”.
   En resumen, que el Halloween “a imagen y semejanza de Hollywood […] en esencia significa un ‘más acá’ diseñado para divorciar a los pueblos de sus culturas y tradiciones, de modo que sus pautas de conducta y escalas de valores terminen coincidiendo con los intereses del mercado”, ese ogro del “más allá”, donde “tan solo reina la ‘santa’ rentabilidad de unas ‘sacrosantas’ trasnacionales”.
   Por su parte, el olvidado poeta villaclareño Ricardo Riverón Rojas, de versos tan pasados de época como el yate Granma o el Maine, se lamenta en La Jiribilla de que “un grupo relativamente numeroso de jóvenes de los llamados ‘mikis’ han comenzado a reproducir, con lamentable matiz imitativo, los rituales de la que también se conoce como Noche de brujas”.
   Y de ahí, entonces el propio Riverón se disfraza de fiscal ofuscado de banderas rojas, y acusa a nuestra muchachada capitalina (¿capitalista?) de “una mimesis exacerbada por la desinformación, junto a unos consumos culturales centrados en el despliegue audiovisual donde lo light de los parlamentos, el culto a lo fastuoso y el desborde lumínico protagonizan casi todo”. Incluido aquí el mayor pecado capital (¡capitalista!) que pueda concebirse en cualquier comunismo: “la exaltación a ultranza de la individualidad”, en lugar de la masa amorfa que tanto le gustaba amasar al Cadáver en Jefe Fidel.
   Por último, la víctima vejada por la Seguridad del Estado (y, en consecuencia, el después devenido agente delator del G2) Jorge Ángel Hernández Pérez, quien tanto hizo en Cuba en entre el 2008 y el 2013 para que yo fuera arrestado por antipatriótico, plantea la tesis más interesante de todas, por ser la de una idiotez más insulsa: 1) “Son los jóvenes consumidores de series de TV sus practicantes principales”. 2) “¿Hay un deseo de convertirse en personaje de la industria audiovisual cuando convocan a Halloween en La Habana del siglo XXI?” 3) “Tampoco es barato el alquiler del disfraz, por lo que es de suponer que no son de escaso poder adquisitivo quienes se han embullado con la idea”.
   En resumen, que todo “intento de trasplantar Halloween a Cuba”, “algo insulso y efímero”, es típico sólo de “imitadores incultos que no sabían qué hacer con la información que recibían”, por lo cual “plagian, sencillamente, la costumbre anglosajona que la industria cultural ha conseguido descafeinar”. O sea, que si no tenemos un doctorado en Mitología Medieval o Estudios Culturales Comparados (que, por cierto, no se enseñan en las universidades cubanas), nunca podremos divertirnos ni siquiera durante una noche loca, en esa Cuba gris y grosera de una gerontocracia tan castrista como castrense: una dinastía en decadencia que no sobrevivirá a sus delfines descendientes.
   A estas alturas, no vale la pena añadir mucho a esta ristra represiva de propaganda y fobia a una vida en libertad: miedo a una existencia ligera, lúdica, y hasta lúbrica (¿por qué no?), que se burle y se oponga a la anorgasmia textual de tres machos cabríos cubanos, los tres sin ninguna experiencia internacional, aunque ya casi los tres estén en su tristísima tercera edad.
   A estas alturas, por suerte, sólo nos queda regocijarnos de que las nuevas generaciones de cubanos no sean tan cheas, ni lean a columnistas tan caudillistamente rancios, tan retrógrados y, lo peor, tan baratijamente cobardes como para venderse al Estado totalitario por una computadora conectada a un servidor servil.

(La guajirá castrista en contra de Halloween. Cibercuba, noviembre 2017)

Friday, September 2, 2016

Orlando Luis Pardo Lazo sobre Bladimir Zamora y la fecaliteratura

Hay maldiciones que vuelan y vuelven sobre la literatura cubana. La mierda, por ejemplo, aunque aún no ha sido narrada con la intensidad que le corresponde, es una de esas obsesiones fatídicas que surge entre nosotros como un mojón cometario de hielo sucio.
   Hace veinte años un joven Ángel (Delgado) Exterminador defecó en público en una de las salas de la muestra El objeto esculturado (Centro de Desarrollo de las Artes Visuales). Lo hizo limpiamente en una Habana a punto de Período Especial. Y cagó, para mayor simbolismo y tragedia, sobre un periódico Granma de la época (que es como decir sobre el mismo órgano oficial del mismo PCC de todas las épocas).
   El gesto terminó siendo narrado por las agencias noticiosas del mundo y Ángel Delgado terminó en una prisión provincial. Sus heces esculturadas sobre la tinta fresca del periódico del día cumplían, al parecer, los requisitos para una sentencia de seis meses por el delito de “escándalo público”.
   En una de las 21 RefleXXIones publicadas en los años cero en nuestro e-zine de escritura irregular The Revolution Evening Post (episodio 4), se regurgita esa perversa pulsión de “narrar la mierda mierderamente. Narrar el metamojón flotante en la charca caribe con todas sus hediondeces estéticas, tan estáticas. Narrar sin kitsch. Sin complejo de culpa. Sin compromisos ni comentarios. Sin seguridad (del Estado o de Dios). Sin quijotismo ni quórum. Sin columnas ni refleXXIones. Sin halar la cadenita del water-closet. Narrar sin narrar las inodoras heces del siglo XX: comemierdurías idiotópicas y demás solidaridades obligatorias. Narrar mierderamente la mierda como tarea de choque para inaugurar el panteón pétreo-pútreo-patrio de nuestro XXI”.
   Usando el papel periódico como espejo, unos versos de Bladimir Zamora resuelven (y revuelven) bukowskianamente los detritos de este tópico. En efecto, en el poemario Los olores del cuerpo (Ediciones Abril 2009), donde se resume su obra poética de las últimas dos décadas, en la penúltima página (como si en silencio hubiera tenido que ser), el autor ha “cerrado la puerta / del balcón / para cagar / en la estrecha / intimidad / sobre / el periódico de ayer”. Y aún más político, mientras lo hace (técnicamente, mientras lo escribe), le “caen / como auras / tiñosas / las dudas / en la cabeza”.
   A inicios de 1990 yo acaba de cumplir 18 y estudiaba gratuitamente el primer año de Bioquímica en la universidad (me decían El Flaco y tenía el pelo muy corto: era un sub-Charligarcía loquito y locuaz). El otro Ángel (Delgado) se hacía arrestar ante el pánico de su público y de todo nuestro camping cultural, incluidos Bladimir Zamora y un staff de El Caimán Barbudo en peligro de extinción por falta (decían) de papel. Ángel de la Infame Ignorancia, yo por entonces ni siquiera me enteré del affaire fecalGranma (de hecho, lo leí en el libro-bomba apocalíptica de Andrés Oppenheimer).
   Luego sí pude asistir a la expo personal “1242900”, en el Espacio Aglutinador independiente de Sandra Ceballos, donde el performer de la cagada incivil mostraba sus útiles y manías de presidiario cubano. Eran cositas (literalmente) de mierda, según recuerdo no sin tristeza: una hamaca o un mosquitero, jarros y pomitos, ropa ripiada de becario en la escuela al campo (incluidas medias y calzoncillos), un sombrero de yarey, jabucos y un bombillo incandescente cuya luz ilegal hoy volvería a sancionar a su propietario.
   No sé por qué aquella instalación o lo que fuera no me gustó: tal vez salí sobrecogido por la miseria del autor y/o la mezquindad de la autoridad. Tampoco me gustó para nada el poema de Bladimir Zamora, me dejó con ganas de un remate con menos “martes / –cualquiera– / ni siquiera 13” y más muerte marcial; un final de menos esperanza enferma de ética y más esquirlas excéntricas en eyaculación.
   Un detalle sí conecta estas no tan cínicas como cíclicas maldiciones de mojón: El objeto esculturado y “1242900”, el “Blues de Bukowski” del Blado y mis “RefleXXIones” en The Revolution Evening Post. Y ese detalle es el olor (coincidiendo con el título del más reciente poemario de Ediciones Abril 2009).
   Son los olores del cuerpo de un ángel que caga teatralmente libre sólo para cagar después tétricamente en prisión (la ropa interior expuesta luego por él también incluía el hedor). Son los olores de la tinta sin acting de un poeta “cagando / trabajosamente / en el periódico de ayer”, que no tendría por qué ser el Granma sino acaso su doble oficial, El Nuevo Herald. Y son los olores, también, de mi volátil voluntad de asociación, esa tara libérrima que me hace proponer este cortocircuito climático como primera piedra de toda una fecaliteratura para nuestro siglo XXI posnacional: ¿cómo narrar un apócrifo donde Ángel Delgado sea cogido cagando in fraganti a la vuelta de veinte años, esta vez sobre el poemario fragante de Bladimir Zamora?

(Fecaliteratura. Blog Penúltimos Días, marzo 2009)

Wednesday, July 27, 2016

Orlando Luis Pardo Lazo vs. Lunes de Revolución

Para qué los cubanos del futuro leeríamos hoy a LUNES DE REVOLUCIÓN? Como manual del perfecto resentido? Por su diseño provincianamente importado? Para ver cuán miserables fuimos los cubanos en contra de los cubanos? Por vocación estilística de Edipo Rev? A falta de otro Lunes de Post-Revolución? Por claustrofobia de pavorreal que se abanica de tedio en las tardes? Propongo leer a Fulgencio Batista, que dejó manuales mucho más consistentes.

(Comentario en la red, febrero 2016)

Wednesday, February 3, 2016

José Aníbal Campos vs. Orlando Luis Pardo Lazo (2)

Si un texto con pretensiones literarias define lo que es Cuba hoy, al menos culturalmente (porque ideológicamente, aun sintiéndome anticastrista hasta la médula, me interesa distanciarme de este tipo de posicionamientos y de usos de una supuesta "literatura" para predicar) es éste. Parece improvisado, hecho con premura (no sé si es una premura de 1998, de 2012 o de hace 24 horas). Algunas frases ya se reconocen, otras ya las usó Galeano en todas las venas abiertas y cerradas de América Latina. La autorreferencialidad de este crío, la desfachatez con la que usa las técnicas literarias de la postmodernidad como si todos los demás cubanos fuésemos imbéciles, la retórica (esa letanía entreverada de "silviorodriguerismos" y "pablomilanadas" que ni siquiera son bien elegidas); el tono de predicardos presbiteriano... Lo siento, no puedo con esto. No es lo que, desde mi bien distante relación con Cuba, me parece útil, ni siquiera para la disidencia.

(Comentario publicado en la red, septiembre 2015)

Friday, January 15, 2016

Orlando Luis Pardo Lazo sobre Rufo Caballero

Habíamos publicado un texto de Duanel Díaz donde se le daba cuero conceptual sabrosón al caballero Rufo. Se lo merecía. Era, además, un ensayito delicioso donde Duanel Díaz violentaba teorías para dejar un poco desnudo al rey Rufo, que por esos años comenzaba a pasarse de engreído y despótico a la hora de legitimar o estigmatizar la más mínima recontrapelusa que tuviera que ver con arte. Era además, por supuesto, un texto brillante, como todo lo de DD desde que era estudiante en la Universidad de La Habana, para enojo y envidia hasta del claustro profesoral más mediocre y marxistodoxo.
   Rufo se encabronó. Fue a varias librerías de la capital y compró tantos números como pudo de aquella edición paupérrima de la revista ExtramuroS. Se convirtió en un censor gracias a su creciente poder adquisitivo. Después, se convirtió en un policía literario, cuando le escribió una carta de queja patria nada menos que a Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, donde nos acusaba de “amarillismo” y de “atacar a figuras de la cultura nacional”. Aún después, se personó en el Centro Provincial del Libro de Ciudad de La Habana, con el objetivo de sancionar laboralmente al staff de ExtramuroS de cara a nuestra más o menos inculta y aterrada directora (no quería perder su cargo como al cabo lo perdió).
   Era una máquina de muerte. RC quería sangre. DD reía y se frotaba las manos allá en su refugio de Lawton (es mi vecino, aunque ahora vive en USA). Creo que todo el mundo debió aplaudir como en un ring de boxeo, si es que el campo literario cubano conservaba al menos una pizca de beligerancia. Rufo Caballero hizo entonces el ridículo de un radical (no era ni remotamente nuestro objetivo). Incluso convocó una especie de subasta privada para que sus amigos escribiesen contra Duanel Díaz (varios lo hicieron, de manera muy torpe). Lo cierto fue que, en el colmo de mi ingenuidad civil, yo quería aprovechar aquella entrevista enrarecida para conocer a uno de los críticos más inteligentes e iconoclastas de los años 90 en Cuba, pero sólo pude espantarme ante el ogro herido de su ego engordado.
Tuvimos que defendernos como peor pudimos. Rufo rabiaba. Nos apabulló con su sapiencia, pero nosotros nos apoyábamos en el Consejo de Redacción de ExtramuroS, que hizo votos a favor de la decisión de haber publicado aquella crítica de DD versus RC. A la postre perdimos la confianza de nuestra directora general, que a partir de entonces nos vio a Margarita Urquiola, a Norge Espinosa y a mí como a una cuadrilla de forajidos colados en el corazón editorial del sistema de revistas provinciales.
   Nunca más interactué con RC. Tuve suerte para topármelo de tú a tú, siempre por las aceras de El Vedado y de la colina de San Lázaro abajo. Tal vez habitaba por esa zona. Cada vez que lo vi estuve tentado de saludarlo y comentarle en paz aquella anécdota inquisitorial. Pero la mirada en el infinito de Rufo Caballero ni siquiera se acordaba de mí. Estoy seguro que jamás me leyó (al contrario de ustedes, él sí se salvó de mí). OLPL había sido apenas un episodio de odio, como otros tantos para él. Una mosca merodeando sobre el pastel docto de su fama. Una mierdita mediocrísima molestando al maestro. Y, en más de un sentido, fue literalmente así. Perdón, si cabe, pero no me arrepiento. Porque nunca hubo inquina de nuestra parte, pues sólo pretendíamos provocar la polémica dentro de nuestra pacificada intelectualidad cubanesca.
   Adiós ahora de verdad, querido Rufo de la retórica. De un modo que ni yo mismo entiendo tu muerte ajena me llena de pronto de dolor.
   Contaba secretamente contigo para el desmontaje de la demasiada cubanidad cultural. Te leía todavía con humor y respeto, con atención y ganas de replicar si tuviera las herramientas estéticas para mandarriarte. Eras de los buenos, no importa en cuántas canalladas puedas haberte visto involucrado como parte del flotar en las aguas revueltucionarias del aquí y ahora. No importa las cuotas de poder con las que soñaste investirte para proyectar desde adentro del monstruo tu vehemente voz. No importa en qué pudieras haberte convertido de tener un alto cargo político en esta Cuba de los cambios donde nada cambia.

(Rufo RIP. Blog Penúltimos Días, enero 2011)

Tuesday, December 8, 2015

José Aníbal Campos vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Un  poema malo, pésimo, mal concebido, mal estructurado... Otro más que, con el tema de la disidencia, se hace escritor... Nadie podrá respetar en serio nunca la literatura cubana post-lezamiana o post-piñeriana mientras los adalides de la misma sean escritores encarcelados o ex-carcelados... O carceleros que rigen el ritmo de las rejas que se abren o se cierran, que chirrían o guardan silencio (casi siempre cuando le conviene al gobierno cubano). Muy mal poeta.... Creo que este chico debería cultivar más su prosa periodística, que para eso está...

(Comentario en la red, 2014)

Thursday, October 29, 2015

Tania Quintero vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Disparatado e indigerible, como todo lo que Orlando Luis Pardo Lazo escribe, pero es su opinión. No sé si vale la pena gastar tiempo y dinero con una demanda, a lo mejor eso es lo que está buscando, para coger fama. A OLPL le gustan las provocaciones, cuando Eduardo del Llano le amenazó con partirle la jeta, estuvo en su salsa. Gutenberg Galaxy es una editorial demasiado seria para publicar un libro no escrito por Cabrera Infante, algo que tampoco hubiera permitido Miriam Gómez, su viuda, una mujer muy prestigiosa, quien segura de su veracidad, dio el visto bueno para su publicación. Si alguien tiene dudas, que lea Two Islands, Many Worlds, biografía de GCI escrita por el profesor estadounidense Raymond D. Souza. El año pasado,  falleció en Roma la gran actriz cubana de teatro Myriam Acevedo. Cuando en 2009 la entrevisté, estaba enfrascada en la redacción de un libro, que creo no llegó a terminar y a lo mejor algún día ve la luz. Siempre un libro post mortem provoca el revoloteo de moscas y envidiosos a su alrededor.

(comentario en la red, 2014)

Thursday, October 22, 2015

Orlando Luis Pardo Lazo sobre “Mapa dibujado por un espía” de Guillermo Cabrera Infante

Como era de suponer, no es un libro de Guillermo Cabrera Infante. Por eso mismo Guillermo Cabrera Infante nunca lo publicó.
   Nada de mapas. De espías, nada. Mucho menos, escrito por. Una huella lo delata desde el título mismo: estamos ante un libro que no ha sido escrito, sino dibujado. Divertimientos de diario. Apuntes de preliteratura secuestrados de su gaveta original.
   Da gusto ver cómo la tradición cubana poco a poco se va haciendo de un archivo de "testamentos traicionados", género del que Milan Kundera ha escrito uno de sus mejores libros. De nada vale el esfuerzo estético de dejar afuera la mayor parte de lo que un autor escribe. Quod scripsi, is crisis. Y apenas quedemos imposibilitados de poner nosotros mismos un límite, todo cuanto dejemos atrás será leído con luctuosa —y lucrativa— fruición.
   Mitad por morbo y mitad por aburrimiento, el mundo se resiste a acatar el punto final de nuestra bibliografía. La "voracidad de los biógrafos" de que hablara Virgilio Piñera no espera nada para convertirnos en arqueología. Basta con haber tenido familia, por ejemplo, con habernos distraído solo un instante de nuestra máquina célibe en tanto autor, y Galaxia Gutenberg lanza el boomerang de Mapa dibujado por un espía (2013) sin contar con quien lo cartografió.
   Continúa cronométricamente así el complot bienal de La ninfa inconstante (2009) y Cuerpos divinos (2011). Por supuesto, le asiste todo el democratiquísimo derecho de autor, aunque ya no haya autor autentificable en este libro o dibujo, que pudo ser la obra de cualquiera de sus personajes non-fiction. Al respecto, no me extrañaría una reclamación de plagio por parte de los herederos de Carlos Franqui o Rine Leal.
   Hay que buscar entonces la novela fuera de la novela. Es decir, en su historia, que es siempre la parte no específica de toda literatura. Vivimos vidas excepcionalmente comunes. Cómo contarlas excepcionalmente conforma una cuestión de estilo, que cada novelista llega a intuir pero solo en pasajes discretos de su novelística.
   Mapa dibujado por un espía podría ser entonces una imitación de Guillermo Cabrera Infante. Como un remake de otro Vedado del amanecer en el trópico, esta vez no desde las circunvalaciones de un Ford convertible, sino a ras de las mil y una caminatas a pie. Bitácora de bustrofebodrios, silencios serpenteantes, diálogos de TVC, aquí todos se citan con todos para darse el saludo y decirse enseguida adiós. Quiay, chau. Acumulación de acción desdramatizada que, a falta de sexo —"él" se acuesta con algunas mujeres, pero de manera asexuada, con esa pacatería cubana que el castrismo heredó de los cincuenta—, debió tener otro tipo de clímax: acaso en el gaznatón que este diplomático le sopla sin mediar palabra a su hijita.
   Pero la crueldad aborta enseguida en el costumbrismo y en ese llanto llano de los protagonistas perdedores de Leonardo Padura. De manera que nuestro extranjero en La Habana, que como el de Camus también gravita sobre su madre muerta, detecta a lo sumo cierta negligencia médica y jamás sospecha de un asesinato de Estado contra su progenitora, para forzarlo a quedarse en Cuba junto a su hermano, antes que los dos fueran a desertar de la dictadura (aunque en este mapa aún se infiere que es una Revolución).
   Incluso la autopsia la ejecuta un enemigo suyo que tiene atravesado desde Europa. Pero con carácter de Camus, "él" continúa como si nada, con una indolencia imaginativa que desemboca en la esterilidad de un espía que no mata ni se hace matar. O, en todo caso, las muertes se verificarán en otro tiempo. Como unos pichones de totí y de urraca, así en Gibara como en Bruselas (en Milan Kundera es una corneja la torturada también por infantes). Y como el comandante Alberto Mora, suicida asistido en la decadente década de los setenta, de quien Cabrera Infante transcribe un premonitorio guión tipo Hemingway, que vendría a ser el otro intenso instante de estos 400 golpes de páginas.

(Mapa de un testamento traicionado. Diario de Cuba, enero 2014)

Thursday, September 24, 2015

Enrique Ubieta vs. Orlando Luis Pardo Lazo

Pero entre la presentación de Gaarder y el acto dedicado a Marré ocurriría el Gran Acto del Día en la explanada de acceso a La Cabaña y, claro, se impuso mi curiosidad por verlo. Tengo que confesar que me distraje un rato, no tanto por la rumba que bailaba una comparsa de niños y jóvenes en la calle, después del parqueo, como por las decenas de niños que empinaban sus papalotes. Tuve que apurarme para llegar antes de que el perfomance finalizara. Un individuo que hablaba y gesticulaba como Napoléon, declaraba su inconformidad porque el libro suyo –aprobado por alguna editorial cubana--, no hubiese sido incluido en el presupuesto del pasado año y lo distribuía en CD. Uno pudiera suponer que ese tipo de acción no recabaría la atención de los grandes medios. Equivocación total. Más importante que Jostein Gaarder, que Santiago Alba, que Luis Marré o que Silvio Rodríguez (y que otros muchos excelentes autores, cubanos y extranjeros), resultó ser para algunos medios ese breve perfomance que presenciaron doce socios y algunos transeúntes curiosos como yo.
   Otra feria, pero circense. Supongo que si un medio tiene dueño y ese dueño quiere mostrar otra feria –aunque sea circense--, y no la Feria, pues el infortunado periodista en lugar de entrar al recinto ferial y disfrutar de sus opciones culturales, tendrá que esperar en una explanada hasta que llegue un escritor despechado de estilo napoleónico a declarar su inconformidad. No es, desde luego, cualquier inconformidad: en el único país del continente donde una Feria del Libro es un acontecimiento cultural masivo, que recorre cada año sus principales ciudades, una inconformidad, una sola, expuesta ante las cámaras de la CNN, o en las páginas de El País (el artífice de la desconocida bloguera) libera a los desdichados periodistas de tener que explicar algunas verdades incómodas. Viéndolos, recordé que varios amigos míos tienen libros pendientes de publicación, y que –poco imaginativos al fin--, no supieron aprovechar la ocasión; porque si usted quiere que el mundo entero lo conozca como escritor no publique sus libros, tenga paciencia, espere hasta la próxima Feria y convoque a la CNN (hágale previamente saber que hablará mal del Gobierno revolucionario). Tendrá éxito. Será un éxito efímero, fugaz, pero tendrá sus cuatro minutos de fama. ¿Para qué están esos medios extranjeros si no es para remodelar la realidad cubana y adaptarla a la noción que de ella tienen sus dueños?

(La Feria y la feria. Blog Cambios en Cuba, febrero 2009)

Tuesday, September 1, 2015

Jorge Pomar vs. Orlando Luis Pardo Lazo

El mensaje profundo del autor en síntesis: "Pobrecito yo, tan culto, erudito, contextual, evocativo, posmoderno, lírico, hiperestésico, sutil, exquisito, original, animalitario, ampuloso, maromero, farandulero, engreído, esnob...". Otrosí, podría mejorar y a ratos lo intenta, pero a la postre se lo vetan al alimón su propensión a la frivolidad y su ego monumental. Repárese ahora en la sideral distancia que lo separa de la diafanidad expositiva, concisión, riqueza de contenido, originalidad y honestidad subjetiva de sus coetáneas Yoani Sánchez, Miriam Celaya, Claudia Cadelo o Laritza Diversent.
   Orlando Luis Pardo Lazo escribe mal, piensa peor y siente pésimo por la sencilla razón de que en principio no tiene nada que decir, salvo ñoñerías de niñato de clase media educado bajo el castrismo. Suspende en los cinco criterios de la retórica aristotélica: Inventio (creatividad), dispositio (composición), elocutio (estilo), actio (gestualidad; la teatral maroma de la foto lo retrata en cuerpo y alma), memoria (coherencia). No en balde este caucasiano pendiente literario del "negro catedrático" Manuel Cuesta Morúa pasó a ser de golpe y porrazo la pluma más asidua en EER.
   Pero no cabe la menor duda de que el autor de los diletantes, soporíferos relatos de Boring Home -cuya principal figura de lenguaje consiste en el siperoneo (sí pero no) sistemático de enunciados traídos por los pelos- reunía todos los requisitos de moderación, equidistancia y corrección política para ocupar la vacante dejada por tantas plumas de fuste.

(Más sobre el oro Cintio, el de las confesiones a esposa y almohada. Blog El Abicú Liberal, octubre 2009)

Friday, August 14, 2015

Orlando Luis Pardo Lazo sobre Humberto Arenal

En verdad se veía muy viejito, enflaquecido, con su garbo un tanto anglo y ciertos dejos de lord. Un hombre con estilo, en medio del patio central amorfo del Instituto Cubano del Libro.
   Me le acerqué. Hablamos. Fui varias veces a su apartamento en el edificio de Infanta y Manglar. Él siempre cordial para con un principiante tardío, como era yo, elogiando mis “condiciones para contar”. Luego hasta fuimos jurados juntos de otro certamen literario (sus criterios eran demasiados aburguesados a esas alturas de su vida: detestaba el realismo sucio por causas extra-literarias que él consideraba literarias). Todo fue acelerado. Todo consumido en el transcurso de un año. Entonces escribí mi cuento “Réquiem por Humberto Arenal”, ganador de una Mención en el concurso de “La Gaceta de Cuba” (diciembre 2001), y nunca publicado a petición mía.
   Fui y se lo dejé a Humberto Arenal tan pronto como se hizo público el anuncio de mi Mención. Y ese fue el fin.
   Recibí llamadas amenazantes de él y del entonces esposo de su hija. Mi cuento era una mierda ofensiva. Lo insultaba. Me burlaba de su vejez. Lo ridiculizaba en su relación con los muertos. Me metía con su sexualidad. Se me aguaron los ojos (yo estaba en el teléfono público de la bodega de 21 y H, en El Vedado, nunca lo olvidaré). Sentí pena por mí y por él, por la Cuba que nos caería encima, por no poder jugar al límite en un texto donde yo usaba su nombre de puente entre los vivos y los muertos, caricaturizando no sólo su estampa doméstica sino a toda nuestra ciudad literaria, cenotafio de cadáveres cobardes y secreticos insepultos. Creo que su familia influyó en aquella loca lectura.
   La llamada del yerno fue menos dolorosa: sólo me amenazó físicamente y también con denigrarme en público en un programa que él conducía en la televisión nacional. La permanente epidemia de dengue que pulula en La Habana lo impidió o al menos lo disuadió.
   A ninguno le pude pedir ni perdón. Me colgaron. A pesar de mi promesa de no hacerlo público nunca, Humberto Arenal llevó mi cuento a una Comisión de Ética en la UNEAC, aunque entonces yo aún no pertenecía a la UNEAC. Ignoro los resultados, pero al parecer fue favorable a mí. Luego vino su Premio Nacional de Literatura y me alegré secretamente por él. No se lo merecía en un sentido. Pero se lo merecía en muchísimos otros.
   Desde entonces me dediqué a leer a Humberto Arenal (publicó bastante en la última década). Me encontré incluso un ejemplar príncipe de la por él llamada “primera novela publicada en la Revolución”: El sol a plomo. Tenía excelentes cuentos, suficientes para inmortalizarlo en nuestro contexto. Pero sus textos de largo aliento son sin excepción muy muy muy débiles, alguien debió impedírselo (Reinaldo Arenas en El color del verano deja esa tarea en manos de Virgilio Piñera). No opinaré sobre otras zonas de su creación. Como todo intelectual que no provocó una ruptura, su corrección ya no me convoca (no soy su lector, evidentemente, como él tampoco era el lector de “Réquiem por Humberto Arenal”).

(Réquiem por Humberto Arenal. Blog Penúltimos Días, enero 2012)

Thursday, July 9, 2015

Arnaldo M. Fernández vs. Orlando Luis Pardo Lazo

En un panel sobre el asesinato de carácter o reputación en Cuba, durante la Feria del Libro de Miami (2012), Rafael Rojas soltó que Yoani Sánchez, Orlando Luis Pardo Lazo y Antonio Rodiles “están sufriendo actualmente el mayor despliegue difamatorio producido por el régimen cubano en las últimas décadas [como] principal blanco de la calumnia oficial, porque son ellos los articuladores de un nuevo proyecto de transición a la democracia”.
   No sé entiende bien cómo pueden articularse Rodiles, quien adelantó la propuesta sensata de abogar por los pactos internacionales de derechos humanos, con Pardo Lazo, gestor de insensateces como posar desnudo junto a la bandera cubana y proponer la entrega de la base naval de Guantánamo a “los cubanos anticastristas” (…)
   Así resulta que el régimen cubano no tiene ni que recurrir a la “calumnia oficial” para asesinar la reputación de Pardo Lazo, quien se suicida tanto con performances como con ideas…

(Yoani, Lupi y el asesinato. Cubaencuentro, mayo 2014)