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Thursday, June 11, 2015

José Lezama Lima vs. Emilio Bobadilla

Claro está, señores, que un verdadero crítico jamás se produce en esa forma. Constantemente oímos en Ventura Pascual Ferrer la frase “garrote”, “garrotazo”, y desgraciadamente esta crítica ha tenido continuadores en la crítica de Valbuena, de Leopoldo Alas, de Emilio Bobadilla, que era la crítica de gazapos y faltas gramaticales. Porque en realidad cuando un poeta tiene esos gazapos, pues hay que tolerarlo, porque la gran poesía no sabe de la gramática y la gramática sí sabe de la gran poesía. Podemos observar, por ejemplo, que si revisamos algún texto de Bobadilla se muestra siempre frenético en contra de Rubén Darío, y a muchos poetastros de su época los disculpa. En realidad, cuando se llega a esas alturas ya no hay gazapos ni hay faltas gramaticales.

(Fascinación de la memoria. Letras Cubanas, 1993)

Friday, March 6, 2015

Emilio Bobadilla vs. “Poetas famosos del siglo XIX”, de Enrique Piñeyro

El principal defecto que noto en el libro del Sr. Piñeyro es el de que carece de plan. Puede abrirse por cualquier parte; leerse á ratos sin temor de perder el hilo ó la conexión, porque no los hay. En él está de más la Introducción y lo que se refiere á la poesía del siglo XVII, por cuanto que no se relacionan ni tienen que ver maldita la cosa con lo que sigue. ¿A qué nos habla el Sr. Piñeyro de Shakespeare? ¿Qué coincidencias existen entre el dramaturgo inglés y los poetas líricos del siglo XIX? ¿Acaso el Sr. Piñeyro busca en el autor de Otelo la filiación de los poetas famosos de nuestra época? No dudo que haya relaciones entre Shakespeare y los grandes líricos modernos; pero el señor Piñeyro se las calla, no sé si porque no las encuentra ó porque realmente no las hay.
   ¿Qué consecuencias saca el Sr. Piñeyro de la independencia de los Estados Unidos y de la Revolución francesa aplicables á la poesía ó relacionadas con ella, en el capítulo que consagra á aquellos dos hechos históricos? Claro —ni se discute— que semejantes acaecimientos, que hicieron temblar la tierra, han influído poderosamente, no sólo en la poesía, sino en todas las esferas de la actividad humana; pero á juzgar por lo que nos dice el Sr. Piñeyro, á estas horas estaríamos todavía en ayunas respecto de las tales influencias, sobre todo, en la poesía lírica.
   El Sr. Piñeyro se ha dejado en el tintero á una infinidad de grandes poetas, extranjeros como españoles. ¿Por qué, en vez de hablarnos de Hugo, de Lamartine, de Goethe, á propósito de los cuales no ha habido literato en estado de canuto, ni alumno de retórica que no haya hecho sus primeras armas, no nos ha hablado de otros poetas, apenas desflorados por la crítica y muy merecedores de que se les estudie y se les dé á conocer? —El hablar de una cosa muy conocida, sin exponer nada nuevo, ya que no en las ideas, en la manera de encadenarlas y de expresarlas, me recuerda á aquel diputado que dijo: “He pedido la palabra para decir que estoy completamente de acuerdo con lo que ha manifestado su señoría. He dicho.”
   Después de lo que ha escrito Macaulay, por ejemplo, acerca de maquiavelo, escribir sobre el mismo asunto con la presunción de hacerlo mejor ó por lo menos igual, y no hacerlo ni por semejas, tengo para mí que es puro alarde de vanidad literaria. Porque no hay que olvidar que el libro del Sr. Piñeyro es un libro de grandes pretensiones en el cual se encuentra poco nuevo. Casi todo lo que dice el Sr. Piñeyro respecto de Musset, de Lamartine, de Hugo, está ya muy dicho. No quiero dar á entender con esto que el Sr. Piñeyro, al tratar (supongamos) de la vida de un poeta, por el prurito de decir cosas inauditas se ponga á inventar. Pero en la manera de in terpretar el genio de un poeta, de aquilatar sus escritos á la luz de observaciones propias, entiendo que se puede ser original, en cuanto cabe serlo en nuestros días. Taine, en sus críticas, emplea un procedimiento casi suyo; estudia la época, la vida de un autor; señala el puesto que le corresponde, las influencias que ha ejercido, la escuela á que pertenece, las causas á que obedece la tendencia de sus obras, etcétera. Véase su estudio sobre Balzac.
   De un libro que se titula Poetas famosos del siglo XIX, el lector tiene derecho á exigir algo más serio, más uniforme, más armonioso de lo que ha hecho el Sr. Piñeyro.

(Escaramuzas, Madrid 1888)

Tuesday, December 16, 2014

Emilio Bobadilla vs. Enrique José Varona

D. Enrique José Varona (muy señor mío) es un crítico pedagógico. En lo que escribe se ve al dómine de antiparras y palmeta. Él no admite las apreciaciones de los demás, y habla con la suficiencia del maestro cuando se dirige al discípulo. Sus escritos no son malos; pero carecen de nervio y calor en la ejecución, de graciosidad y colorido en el estilo, de claridad y precisión en la idea y de elegancia y garbo en la frase. Se parecen á ciertas mujeres hermosas que no inspiran amor ni lujuria. —“Es guapa, dice usted, pero no me gusta, no tiene ángel.”— Su vocabulario es el de un expediente redactado por un oficinista que manosea libros de buena prosa castellana. No busquen ustedes, pues, en su prosa turbia y seca, ni desenfado, ni imágenes brillantes y audaces, ni movimientos desordenados. Como que Varona es un hombre eminentemente prosaico.
   Diríase de su prosa que es una mujer limpia, pero desabrida y tiesa y vestida á la antigua. No se crea que es todo casticidad lo que reluce. A pesar de sus pujos de purista, comete el Sr. varona galicismos y faltas de sintaxis como cualquier… Bofill.
   Anda siempre á vueltas con Cervantes, y se las da de lexicólogo y de gran conocedor de la filosofía. A menudo leo en las gacetillas de los periódicos habaneros cartas (que nadie me quita de la cabeza que son redactadas por el propio Varona, aunque firmadas por otro) en que se le consulta sobre si la palabra… quitrín, pongo de ejemplo, se deriva de catre ó de cama. Acto continuo toma la pluma y evacua la consulta, y todo para que se sepa que él es muy ducho en cuestiones etimológicas.
   La etimología es muy convencional, y eso se ve en las disputas que arman los etimólogos respecto del origen de una palabra. Quién dice que se deriva del latín, quién, del francés, éstos, del hebreo, aquéllos, del árabe. Resultado: que nadie sabe quién es la madre del cordero.
(…)
   A más de erudito, el Sr. Varona tiene sus ínfulas de poeta…bucólico. Es un versificador duro, tartajoso, sin estro ni fantasía; un poeta de la escuela de Cánovas, como quien dice. Presume de pintor de la naturaleza, que no conoce (como que se pasa lo más del año rastreando rancias etimologías, cuando no leyendo filósofos alemanes traducidos), y, á ratos, se permite sus desahogos subjetivos y canta, como cualquier sinsonte, tristezas que no siente, y si las siente no acierta á expresarlas, y torturas que como no sean las que pasa con los consonantes…
   En Cuba le tienen por una eminencia, y al paso que muchos, los más, se concretan á ensalzar á Montoro como orador á secas, cuando á más de orador es literato, de los de verdad, y filósofo que discurre con alteza (y cuenta que yo no estoy con su filosofía), al Sr. Varona, que es un expositor con cataratas de filosofía anubarrada, le ponen por las nubes en cuanto filósofo. Nuestro filósofo, le llaman. Sí, filósofo caribe.
   ¿Dónde está esa filosofía del Sr. Varona? Yo he leído sus Conferencias (paciencia se necesita) y, francamente, no he visto en ellas nada que revele á un filósofo, ni á un expositor siquiera.
   La primera cualidad del expositor es la claridad, y el Sr. varona peca de abstruso y revesado. Que es un hombre que sabe filosofía, no lo niego. La sabe: pero ¿dónde están esos ejércitos que veía D. Quijote? Manadas de ovejas, hombre, manadas de ovejas.

(Escaramuzas, Madrid 1888)

Thursday, November 28, 2013

Emilio Bobadilla vs. Aniceto Valdivia

Personalmente Valdivia no me es antipático del todo, y le estoy agradecido por alabanzas que en otro tiempo escribió con motivo de mi personalidad humilde. He dicho, y no tengo empacho en repetirlo, que es hombre leído, si bien le sucede lo que á ciertos animales inferiores, que, á diferencia de los carnívoros, tragan mucha materia indigesta, según advierte Spencer; nada tonto, de los vulgares, porque hay el tonto literario, que es quizá el peor de los tontos.
   Valdivia carece de sentido crítico, y á veces de sentido común; juzga por impresiones, sin método; no sabe asociar las ideas; todo lo caldea con el fuego de su imaginación enferma.
   Hay en sus escritos dejos de lirismo hugoniano, hinchazones hidrópicas, salidas de tono, desplantes de epiléptico. Hay momentos en que parece un loco á quien se ha puesto una pluma en la mano mojada en sangre de tonina. A ratos, parece un Carlyle traducido y rebajado, sin el talento, ni sombra, del famoso historiador inglés.
   Su prosa churrigueresca y malsonante me produce el efecto de un gran collar de cuentas de vidrio multicolores, desgranado sobre un caldero viejo.

(Triquitraques, Madrid, 1892)

Wednesday, November 6, 2013

Emilio Bobadilla vs. Julián del Casal

Casal es un decadentista… traducido. Aspira á una especie de nirvana, y para ello recurre á la morfina, que está muy de moda hoy en París, como estuvo el vinagre en el furor del romanticismo.
   Creo que Millaud ha escrito sobre los efectos que produce la morfina en los parisienses. ¿A qué ese prurito de imitar lo que está fuera de nuestro medio? Que Casal sea pesimista, bueno. Pesimista se es en Cuba como en Italia. Es un modo de ver la vida como cualquier otro. Pero que hable de lo que no ha visto y se haga lenguas de lo que no conoce… sino por los libros, no me parece bien.

(Triquitraques, Madrid 1892)

Tuesday, September 17, 2013

Emilio Bobadilla vs. Enrique Piñeyro

Yo nunca he negado á Piñeyro inteligencia y cultura. Pero creo que es un escritor linfático, de poco vuelo. El Sr. Piñeyro, que vive en París y que vive á lo príncipe, debía escribir libros de más enjundia que los que ha escrito hasta la presente. Al cabo de los años mil se descuelga con un estudio sobre Quintana, que nada tiene de particular, porque todo lo que en él se dice son cosas de clavo pasado. Como estilista, el señor Piñeyro no puede hombrearse con Valera, por ejemplo, ó Ricardo Delmonte. Su cacareada pureza de lenguaje, declaro que no la veo. Mueve la pluma con desenfado, pero sin brío, sin fuego. Su prosa resplandece por lo amena, lo fácil, lo recortada; pero ¿denuncia acaso un temperamento artístico que siente hondo? Tengo para mí que no.

(Triquitraques, Madrid, 1892)

Monday, September 2, 2013

Jesús David Curbelo vs. Emilio Bobadilla y Aniceto Valdivia

Como detalle curioso, he de apuntar la presencia de Bobadilla y Valdivia, exponentes de la crítica satírica. Por lo general, no aportaron ideas sustanciales al devenir literario del país, pero se hicieron muy célebres, sobre todo Bobadilla, por la biliosa agresividad con que acometía a las víctimas de sus dictámenes. Bobadilla publicó mucho, y malo, y participó en innumerables polémicas, siendo la más recordada aquella donde ataca a Varona (que lo había juzgado con severidad desde las páginas de la Revista Cubana) y que mezcló en el debate los nombres de Manuel de la Cruz y Manuel Sanguily. Aun con las clavijas ajustadas, Bobadilla insistió en ir contra Varona, y admitió su maestría para luego agregar, con mucha coña, que Varona se asemejaba a Menéndez y Pelayo en que todos lo admiraban pero en verdad muy pocos lo leían. Valdivia, por su parte, se caracterizó por la prolijidad con que mostraba sus fuentes y por un estilo ampuloso y efectista, pleno de cabriolas en el juicio que, al final, no estaban fundamentadas. Ambos críticos enlazan, de algún modo, con el estilo corrosivo y dogmático de la crítica teatral escrita por Buenaventura Pascual Ferrer, en los primeros años de la centuria, para El Regañón de La Havana, y alimentan la peregrina idea de que el ingenio, la mordacidad, los ataques personales, los chismes y, en fin, la ventilación pública de los trapos sucios del resentimiento, la envidia, el oportunismo o la mediocridad, pueden cooperar al análisis de la literatura. Aquí pido la policía (de la posteridad) para que se lleve a estos y otros matones literarios que han hecho de la filípica y la maledicencia una forma de abordar (como los piratas) el hecho artístico.

(Meditraiciones, Cubaliteraria, 2004)

Wednesday, August 21, 2013

Marcelo Pogolotti vs. Emilio Bobadilla

Si Bobadilla sobresale en nuestras letras como crítico polemizador, de prosa liviana, coloreada y flexible, resulta un fracaso indubitable como poeta y novelista. Está más preocupado por demostrar que interesado en producir obra de creación, acaso porque ésta carece de la tan decantada objetividad científica que él pretendía mantener a toda costa, incluso del arte y aun del buen gusto.

(La República al través de sus escritores. Editorial Letras Cubanas, 2002)

Tuesday, August 6, 2013

Emilio Bobadilla vs. “La poesía lírica en Cuba”, de Martín González del Valle

Cuanto al folleto de González del Valle —muy señor mío— declaro que es un vivero de necedades, de erudición pegadiza, trasnochada y cursi, de barbarismos, de tentativas de chistes, de errores, y en el cual no se halla ni criterio propio ni asomos de estilo.
   González del Valle es de los que escriben bajo este punto de vista; de los que dicen asola por asuela, de los que gerundian ahora en endo ahora en ando, sin venir á cuento; de los que citan todavía aquello de Boileau acerca del género fastidioso; de los que citan a Calderón antes de Shakespeare; de los que dicen el P. Valera, en vez del P. Varela; de los que creen que Cánovas es crítico literario; de los que dicen fragelar, for flagelar; en una palabra, es un grafomano.

(Capirotazos, Madrid, 1890)