Total Pageviews

Thursday, March 28, 2013

Zoé Valdés vs. Jesús Díaz

Y así, durante años, Jesús Díaz, un escritor y un cineasta del realismo socialista cubano, apoyó al castrismo y a los fusilamientos que el castrismo llevó a cabo. Desde la revista castrista Pensamiento crítico pasando por el magazine El Caimán Barbudo hasta Cubaencuentro Jesús Díaz fue uno de los peores extremistas que el castrismo usó a sus anchas. Tanto, que ni siquiera un niño podía hacer chistes contrarrevolucionarios delante de él, porque así le ocurrió al hijo de un editor de sus películas, en el ICAIC, que siendo un niño hizo un chiste en contra del gobierno mientras Jesús Díaz y su padre estaban en la moviola, editando uno de sus bodrios pro castristas y anti exilio, entonces el director Díaz se volvió hacia el niño con el dedo en alto: “Para hacer chistes contrarrevolucionarios hay que ser un revolucionario”.
   Sin contar los numerosos cartelitos que colocaba el Secretario General del Partido del ICAIC, Jesús Díaz, en el mural de trabajadores cuando alguno faltaba al trabajo voluntario, y cómo soltaba la frasecita sata de “Fulano es un maricón” para describirlo como desafecto a la revolución.

(Dormir de un solo lado y bajo techo de vidrio, Blog Zoé Valdés, enero 2012)

Wednesday, March 27, 2013

Manuel Vázquez Portal vs. “El vuelo del gato”, de Abel Prieto

El Vuelo del Gato es, a mi estrábico ver, una novela exótica. O no es una novela. En caso de que, con mucha resistencia de mi parte, convinamos que se trata de una novela, no quiero dejar de apuntar algunas cosas. Se levanta de ella un tono más exegético que narrativo. El distanciamiento (a veces con matices de descrédito o desprecio por el género) con que su autor se adentra en las historias se acerca más a la exposición reflexiva, conceptual del etnólogo, el sociólogo o el filósofo que a la descripción fabuladora del novelista. No creo que haya narratología, por más heterodoxa que sea, que no exija de la novela un argumento contado. Y es que en El Vuelo del Gato hay un afán, anterior a la concepción misma de la progresión dramática, de legitimar, por medio de los recursos del género, ciertos rasgos psico-sociales de los personajes que los desnaturaliza. Viajan por el entramado de la narración con un alma prestada por su creador. Son marionetas puestas a actuar, sin azares fácticos, para hacer válidos los presupuestos de una utopía narrativa que revalide una utopía política venida a menos. El lenguaje es un vehículo catequizador más que narrador. Se hace demasiado obvio el propósito de probar una hipótesis social antes que culminar una historia de ficción que luego resulte, ante los ojos de los analistas, la reinvención artística de una realidad social con todos sus matices; y esto despoja de toda cripticidad estética a la obra. Pretende ser misterio y develación a la vez, y con ello se crea un engendro macabro más que un híbrido armónico.

(Volar es otra cosa, Cubanet, Abr. 2001)

Tuesday, March 26, 2013

Enrique Piñeyro vs. Juan Francisco Manzano

Hubo en Cuba un poeta negro, Juan Francisco Manzano, que fué realmente esclavo, y debió la libertad á la simpatía que despertó su talento; por esto muchos acaso lo oponen á Plácido, considerándolo mucho más interesante por su color y su condicion servil. Hay en efecto, en las pocas poesías de Manzano que se conservan, una melancolía, una tristeza profunda que en las de Plácido no se percibe tanto, ni del mismo modo. Pero eso es todo, no tienen otra cosa, ni merecen el nombre de composiciones literarias.

(Estudios y conferencias de historia y literatura, New York, 1880)

Monday, March 25, 2013

Arturo Arango vs. anónimos

Insisto en que estoy mirando sólo aquella zona, digamos, literaria de esos textos que llegan bajo firmas falsas. Para ser justo, debo reconocer que a muchos de ellos no les falta agudeza y que a veces expresan criterios con los que coincido (ya sabemos, “El diablo no tiene la razón pero tiene razones que vale la pena atender”), aunque en otros casos son chapuceros, tontos y su escritura pésima. Pero más allá de cuestiones de calidad, hay en la propia manera en que existen, en que toman cuerpo, argumentos que me molestan, que me preocupan, sustancialmente. Algo que huele mal.
   Lo primero es su intolerancia política. Como dije antes, se descalifican, sobre todo, escritores cuyo compromiso con la revolución cubana es explícito. Si décadas atrás nos quejábamos de que la izquierda dogmática desestimara figuras valiosas sólo por sus ideas de derechas, o aun por su indiferencia, invertir la ecuación no es menos nocivo y demuestra idéntico sectarismo: ni uno ni otro pueden hacer bien a la cultura, aunque uno y otro lleguen amparados por situaciones de poder o por el espíritu de la época.
   Me molesta también la falta de rigor, la comodidad que se impone con el anonimato (y evito escribir la palabra “cobardía” para no cometer el pecado de la comodidad, de la descalificación fácil, adjetiva). Ya sabemos, desde Barthes y Foucault, que un autor es algo diferente que el nombre de quien escribe. El anónimo se esconde también como autor. No sólo pone su persona, su rostro o su cuerpo mismo a salvo de réplicas, represalias o agresiones sino que está enajenando esa otra parte que le pertenece como autor. Al polemizar con un seudónimo de este tipo, sea el de Leopoldo Ávila o el de Fermín Gabor, lo hacemos contra una ficción, contra una fantasmagoría que terminará escapando (ya lo hemos comprobado en el primero de los casos), contra un cuerpo de ideas sin respaldo, sin historia.

(Anónimos, La Habana Elegante, segunda época)

Friday, March 22, 2013

El Caimán Barbudo vs. Heberto Padilla

En consecuencia, Padilla la emprende a mandarriazos contra Otero, el novelista-funcionario, con una violencia –o un resentimiento– que desborda los límites de la crítica literaria y que parece haberse acumulado aún antes de publicarse la novela. Hay una desproporción escandalosa entre la brevedad de Pasión de Urbino y la vasta irritación con que Padilla la ataca. Muchos no comparten su opinión –la encuesta se abre precisamente porque los 5’000 ejemplares de la novela se agotaron en menos de una semana–, pero no es a nosotros a quienes corresponde ahora juzgarla. Sólo añadiremos que –dejando a un lado su irritación– el enfoque de Padilla nos parece de una arbitrariedad capaz de invalidar cualquier crítica literaria.

(Respuesta, El Caimán Barbudo, 1967)

Thursday, March 21, 2013

Enrico Mario Santí vs. Lisandro Otero

No es descabellada la hipótesis de que Otero fue traicionado por las mismas fuerzas que él aprendió a servir. Fue el mismo caso de Arnaldo Ochoa, un año después, devorado por los leones tras su abyecta confesión. Mejor dicho: es el mismo caso de siempre. Después de destituido de la  presidencia de la UNEAC, Otero no cejó en buscar el poder y encontró, a los cuatro años, una oportunidad, acaso sugerida por el propio Aldana, para echarle una mano a una crisis del régimen. Ni él ni Aldana pensaron que los tiros saldrían por la culata. Mucho menos que ellos mismos eran la carnada. Después de echada esa suerte, sólo quedaban dos opciones: quedarse atrapado, como Aldana, o escapar, como Otero. Sólo que Otero, funcionario menor, siempre podía alegar, como de hecho ha ocurrido, que lo que debería cambiar en Cuba “eran los funcionarios, no los dirigentes”, y que él no rompería “sus vínculos con la revolución, pese a las coyunturas propiciatorias a un desgajamiento”. Por eso, una vez que conocemos estas memorias, ¿quién quita que este dirigente no pueda cosechar éxitos aún mayores en su futura carrera?
   En un final, el caso de Otero interesa menos por sus pormenores que por las preguntas que plantea. A saber: ¿Podemos creer a un intelectual con semejante comportamiento? ¿Puede construirse una política a partir de la radical ‘desubicación’ que practica su texto? ¿Puede lograrse, como al parecer él mismo desea, la “generosa conciliación” de la mancomunidad cubana habiendo mutilado la memoria histórica como él lo hace? Para afirmar estas respuestas haría falta asumir una responsabilidad que Otero todavía desconoce. Y aún más, abandonar la premisa que atraviesa su carrera y su memoria: la persistencia de la Utopía. La escribo con mayúscula para resaltar su carácter mítico y, por tanto, manipulable. No la confundo con los valores de generosidad, caridad y fraternidad que a muchos nos interesan. Ni tampoco con la subordinación de la historia y, sobre todo, de vidas de carne y hueso, a justificaciones huecas y, casi siempre, sangrientas.
   Debe ser triste, en efecto, llegar a “los años de la declinación” y descubrir que se ha malgastado la vida negando la realidad. Por eso, lo dejo recordando un viejo refrán: más vale tarde que nunca. Y también con un aviso, hoy por cierto muy de moda en Cuba: No es fácil.

(Mi reino por el caballo: Las dos memorias de Lisandro Otero. Encuentro de la cultura cubana, Nos. 16/17, 2000)

Wednesday, March 20, 2013

Pablo Díaz Espí vs. Zoé Valdés

A diferencia de Cabrera Infante y de Jesús Díaz, Zoé Valdés ha optado por reescribir su pasado, justificándose siempre a sí misma y lanzando acusaciones a diestra y siniestra. En su reescrita historia personal, no deja de presentarse como víctima de un poder del cual, en realidad, formó parte. Un velo de ingenuidad la protege, el azar la hace sortear barreras infranqueables para los cubanos comunes.

(Tres pasados, un presente. Diario de Cuba, enero 2012)

Tuesday, March 19, 2013

Orlando Luis Pardo Lazo vs. “Cuerpos divinos” de Cabrera Infante

En este contexto condenado, Cuerpos Divinos nos llega entonces como un eco de aquella epoquita épica: el chillido de goma del acelerón de los cincuenta a los sesenta. Pero hoy, en los años cero, ya toda lectura parece y padece de parodia: incluso Guillermo Cabrera Infante imita infantilmente a Guillermo Cabrera Infante. Lo real nos ralentizó y cualquier ficción huele a caucho quemado, incluido este work in progress trunco de GCI, que se repite a sí mismo avant la lettre o avant la literature. Mientras más peripecias, peor (síndrome de la telenovela ilustrada). Mientras más datos develados, más tedio (síndrome de la lectura exhausta). Mientras más estrategias de estilo, más esterilidad (Cuba como cauterización).

(Cadáveres divinos, Diario de Cuba, junio 2010)

Monday, March 18, 2013

Juan Abreu vs. Senel Paz

Sentarse con ese tipo de escritor vendido a un régimen totalitario es ya validarlos. Es una manera de frivolizar la tragedia cubana, de hacer el juego a los carceleros y a los torturadores. Encaja a la perfección en la estrategia castrista de las “dos orillas que dialogan” y otras políticas concebidas y propagadas por el DGI cubano. No importa lo que digamos al emisario; compartiendo con él un foro de ciudadanos libres rebajamos el concepto de libertad. No se sirve a la libertad y a la democracia hablando con el sirviente de los conculcadores de la libertad y la democracia.
   ¿Tiene el sirviente entidad propia? Creo que no.
   El caso de Senel Paz es especialmente lamentable pues se trata, como ya dije, de un personaje que firmó la infame carta de apoyo al fusilamiento de tres infelices cubanos que intentaban escapar del paraíso de Senel Paz y los Castro.

(Carta abierta a Casa Amèrica Catalunya, Blog Penúltimos Días, marzo 2009)

Friday, March 15, 2013

Antonio José Ponte vs. Cintio Vitier

El nombramiento oficial ocurre en 1993. Desde ese mismo César referido en carta, llega a Cintio Vitier el título de diputado de Bayamo a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Escasa relación habrá tenido el diputado con tal ciudad. Ni nacido allí, ni residente, no conoce a quienes deberían ser sus electores. Pero es título que le llega por edicto y desde lo simbólico, porque Bayamo está al comienzo de la poesía cubana y de las luchas independentistas del siglo XIX. Espejo de Paciencia, el primer poema de la literatura cubana, tiene como escenario a sus alrededores (Vitier ha hecho una valiosa edición de esa obra) y, lo mismo que Moscú ante la invasión napoleónica, Bayamo fue quemada por sus pobladores antes de entregarla al enemigo.
   Resulta entonces altamente simbólico que el César que arrasa nombre a Cintio Vitier  diputado por la ciudad quemada. La asamblea de militantes comunistas ofrece escaño al católico practicante como premio a sus intensas búsquedas de coartadas políticas en Martí, a sus esfuerzos por relacionar la labor del grupo Orígenes (y toda la historia intelectual de la nación) con la revolución de 1959. El Estado Prusiano condecora a su Hegel.

(El libro perdido de los origenistas, Renacimiento, Sevilla, 2004)