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Friday, August 29, 2014

Norberto Fuentes vs. Belkis Cuza Malé

El mérito es que todo el peso de la elaboración de Linden Lane Magazine y que haya sobrevivido hasta nuestros días recae sobre la poetisa cubana Belkis Cuza Malé.  Gazapos aparte, como una sazonada bronca con Reinaldo Arenas, a quien Belkis hizo público que lo había “sacado a patadas” de la publicación, lo cierto es que una empresa cultural cubana que se produce además en un paraje perdido, por allá, por Texas, creo, que supere los 30 años de edición, no es un récord fácil de igualar. El paraje rural, cactus, vacas y John Waynes, no acompaña, y además con todo el tiempo que debe concentrar en la búsqueda de Elvis, la columna ocasional para El Nuevo Herald, y me imagino que la atención a los muchachos, o a los nietos, si ya los tiene, consumen. Ah, y la vocación poética, no olvidar eso. Pero ella tiene madera, tiene ese segundo aire de los campeones. Se los digo yo que la conozco desde la primera semana de noviembre de 1964, cuando era bibliotecaria de la Biblioteca “Elvira Capé”, de Santiago de Cuba. Después los años que estuvimos juntos en Noticias de Hoy, el antiguo órgano oficial del Partido Socialista Popular (comunista) y más tarde, por supuesto, en Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que sustituyó a Noticias de Hoy en esta cuestión de los órganos, y siempre ella como una hormiguita laboriosa, pero firme propagadora de los actos de fe de la cultura socialista. Hormiguita, ustedes saben, es el mote que los cubanos damos a lo que los soviéticos llamaban actitud stajanovista, en honor al minero Aklerksei Stajanov, que llegó a superar en 14 veces su norma de productividad en la mina de carbón. Yo no sé como minera lo que hubiese dado, pero sí puedo probar que Belkis superó mi productividad en el mismo tiempo que laboramos juntos en Granma. Desde la fundación del periódico Granma en 1965, hasta que nos botaron de allí a los dos (a mi primero) en el 68, lo que en el equivalente épico de aquellos tiempos hubiese sido una heroína de nuevo tipo, y en lo que yo había hecho unos 14 reportajes, Belkis computa 61 textos. Tengo la lista frente a mi (y es parcial), que pienso incluir en el Expediente Cuza, aún en preparación. Una auténtica stajanovista. No está bien llamar hormiguitas a los constructores de un nuevo mundo.

(Nadie escuchaba. Blog Libreta de Apuntes, junio 2012)

Thursday, August 28, 2014

Guillermo Cabrera Infante vs. Ciro Bianchi Ross

Nunca oí mentar su nombre en Cuba ni en el exilio, no está en el Diccionario de la Literatura Cubana, ni siquiera entre sus camaradas compiladores. No aparece, literal ni literariamente, por ninguna parte. Ahora se proclama albacea literario de José Lezama Lima y se describe como un Eckermann para el Goethe de Lezama. Pero, viviendo en Cuba comunista, más que escribir lo que hace es rescribirla biografía del poeta.
   Cuando le preguntan, por ejemplo, por la cierta prohibición de Paradiso en el dudoso paraíso castrista, dice que no tiene noticias de que Fidel Castro prohibiera la novela. Todo el mundo sabe que Castro, después de recibir un resumen (¡menuda tarea!) del libro, le comunicó a Nicolás Guillén, entonces presidente de la Unión de Escritores calcada del modelo soviético, que no se iba a recoger el libro pero que no habría una segunda edición. (El Máximo Líder es también el Máximo Editor.) Ciro el pequeño se reserva el nombre del delator cuando cualquiera en Cuba (y fuera de Cuba) sabe que fue Fayad Jamís, casado entonces con la Viuda de la Revolución Martha Fernández, el que llevó un ejemplar de la novela al entonces presidente Dorticós —quien la presentó a Castro como si fuera la presentación de una editorial con libro nuevo. La novela, por supuesto, agotó sus solos cinco mil ejemplares y no se volvió a reeditar hasta su edición mexicana. Bianchi, como todos los funcionarios de Cuba, miente. Lo que no es extraordinario conociendo el mundo concentracionario castrista. Lo extraordinario es que una revista mexicana independiente acoja toda esa bocanada de mentiras sin un sólo grano de sal.

(¿Quién es Ciro Bianchi y por qué está diciendo esas cosas de mí? Revista Vuelta, diciembre 1994)

Wednesday, August 27, 2014

Duanel Díaz vs. Rafael Hernández, Aurelio Alonso y Fernando Martínez Heredia

Ahora bien, si gente como Ubieta y Elizalde (oficialistas al punto de escribir en Granma y Juventud Rebelde, poéticos al extremo de seguir a Vitier y a García Marruz), gustan de los esencialismos que trasmite el tópico de la “Cuba secreta”, los científicos sociales, aquellos que manifiestan en revistas especializadas una posición más crítica, prefieren en cambio reflexionar en torno a la “sociedad civil”. Rafael Hernández, Aurelio Alonso y Fernando Martínez Heredia, siquitrillados una o más veces en los casos de Pensamiento crítico y del CEA, han echado mano de Gramsci para articular una crítica del estalinismo y, de forma más moderada y eufemística, de los errores del socialismo cubano, solicitando de paso una mayor intervención de los intelectuales en la vida pública. Menos dogmáticos que los marxistas de la vieja guardia como Portuondo y Mirta Aguirre, aunque también menos inteligentes y cultos, estos intelectuales revolucionarios reunidos en Temas tienen en su crítica dos límites evidentes: el que marca los escasos lectores de la revista, y el que marca la defensa del régimen a pesar de sus errores pasados y presentes.

(Dos falacias paralelas. Blog Penúltimos Días, septiembre 2006)

Tuesday, August 26, 2014

Jorge Mañach sobre la literatura cubana en 1925

¿Dónde está, en efecto, la producción literaria gallarda y extensamente prestigiosa que corresponde a un pueblo de nuestra tradición?  ¿Quien recogía la lira poderosamente templada de Heredia? ¿Quién la inspiración enérgica y la fecundidad gloriosa de la Avellaneda? ¿Que bríos han sabido desarrollar, en nuestro siglo, las iniciativas precursoras de Julián del Casal y de José Martí en el Modernismo poético americano?  ¿Donde está el novelista que supere a Cirilo Villaverde, el ensayista que emule a Varela, a Saco o a Varona, el crítico que rivalice con Piñeiro o Justo de Lara?
   Me anticipo a los reparos posibles.  Se dirá que tenemos actualmente poetas de genuina inspiración, novelistas destacados, ensayistas de publicidad y nombradía y hasta periodistas con estilo.  Cierto.  Pero lo que se ha de ver es, por una parte, si son bastantes en numero para que nos conformemos con ellos, a estas alturas de la evolución nacional; y por otra parte si esos valores en realidad satisfacen nuestro criterio más riguroso y legítimo en la hora actual.  A estas dudas yo me contesto que las dos generaciones últimas no han producido, ni en número ni en calidad, una sola hornada literaria capaz de representamos con el debido prestigio ante los pueblos extranjeros.  De Martí para acá, el Santos Chocano, el Amado Nervo, el Lugones, el Horacio Quiroga o el Vasconcelos no aparecen en Cuba por ninguna parte.  Ante la misma América hermana, que con tal indulgente simpatía nos mira, Cuba es un pueblo sin literatura relevante en lo que va de siglo.  Si figuramos todavía en el mapa literario de la América, se lo debemos a la ejecutoria de los viejos gloriosos.  La juventud ahora estante, entre la cual se acusan, a no dudarlo, genuinas vocaciones y alentadores bríos, todavía no rinde sabrosa cosecha, sino fruto en agraz, a veces servido antes de tiempo y endulzado con el polvo de azúcar que son los encomios prematuros.

(La crisis de la alta cultura en Cuba [Conferencia]. La Habana, 1925)

Monday, August 25, 2014

Reinaldo Arenas vs. Severo Sarduy

¿Sabrá Zebro que él sobra lo mismo si escribe Kobra o quema todas sus obras, volutas de falsos Sèvres? Jamás sabia, jamás sobria. Macabra culebra ebria sobre ubres de otros orfebres ante los que se descubre, la pobre, que es toda cobre. Voluble como una cebra, sus obras son sólo sobras que enhebra sobre otras hebras y otros libros labra. ¡Y por extraño abracadabra por su atraco ella cobra!

(El color del verano. Tusquets, 1999)

Friday, August 22, 2014

Enrique Ubieta vs. Rafael Rojas

En un reciente artículo político, Rafael Rojas vuelve a emplear una oposición –es adicto a las oposiciones-, que oscurece y desvirtúa su mensaje, aún antes de entrar propiamente en materia: historiadores críticos versus historiadores oficiales. ¿Qué es ser oficial? Para Rojas, por supuesto, compartir una concepción revolucionaria del mundo, absolutamente en desventaja con respecto a la que sustentan los grandes medios de construcción del pensamiento global. El cartelito de oficial y de no oficial se endilga según la relación de apoyo o de enfrentamiento que se asuma frente a un gobierno alternativo que pelea solo (o casi solo) en un mundo totalitario. Se acusa a un escritor cubano de recibir un salario por trabajar en una institución del estado revolucionario de su país, y se pasa por alto que un escritor reciba un salario de una trasnacional, cuyas ganancias triplican la de ese pequeño estado o incluso, a veces, de un estado imperialista que ha sido –como puede leerse en libros de historia escritos por autores liberales como Emilio Roig o Ramiro Guerra y publicados mucho antes de que triunfara la Revolución-,enemigo histórico de su país. El poder de un pequeño estado que pelea a contracorriente es poder, mientras que el Poder de las grandes trasnacionales esté o no representando a estados nacionales, no es poder.
   Quisiera detenerme en un tópico bastante manido: el nacionalismo cubano. Contrario a los esquemas con los que Rojas suele resolver cuestiones prácticas que se le tornan insolubles, Cuba es el país menos nacionalista del hemisferio. Si revisamos la obra de José Martí, veremos que el término de nación aparece poco, y en usos puntuales. Martí hablaba de Patria y añadía, que “es Humanidad”. Su periódico no se llamó La Nación, sino Patria. Y su Partido no fue Nacionalista, ni Independentista, sino Revolucionario, para libertar a Cuba y a Puerto Rico, e impedir que el Imperialismo de marras, “cayera con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”. El máximo Jefe del ejército independentista cubano fue, como todos saben, un dominicano, Máximo Gómez. Y uno de los comandantes guerrilleros más venerados, argentino. No tengo que decir su nombre. Según leyes mexicanas vigentes hasta hace poco, si uno de los padres de un mexicano era extranjero, éste no podía ocupar la Presidencia del país. Una ley que hubiese inhabilitado a José Martí y a Fidel Castro. Ningún cubano piensa que Alejo Carpentier era extranjero, a pesar de que su madre era rusa y su padre francés; ni que Fernando Ortiz era menorquín porque su padre lo fuera y él aprendiera primero esa lengua antes que el castellano.
   Si arremete contra el supuesto nacionalismo cubano no es porque defienda una concepción internacionalista. Rafael Rojas habla, lamentablemente, desde el mirador de los poderosos. A pesar del humo academicista es un portavoz del Poder Global. ¿Eso no es ser oficialista?

(Retóricas oficialistas. La Jiribilla, No. 410, 2009)

Thursday, August 21, 2014

Abilio Estévez vs. “Lo cubano en la poesía”, de Cintio Vitier

Disentíamos (o disentía yo, con vehemencia) de Cintio Vitier, cuyo libro Lo cubano en la poesía nos parecía tan notable como errado, dogmático, manipulador y desencaminado en cuestiones de “cubanía”. No entendíamos, por ejemplo, el ataque de Vitier a “La isla en peso”, el enorme, el definitivo poema de Virgilio Piñera; y no sabíamos si su torpe arremetida contra un texto tan esclarecedor sobre la esencia de lo que “creíamos ser” como nación estaba dictado por la mojigatería, la envidia, la mala fe, o simplemente por la falta de luces intelectuales. O por todas las cosas a la vez.

(Inventario secreto de La Habana. Tusquets, 2004)

Wednesday, August 20, 2014

Fermín Gabor vs. Lisandro Otero (2)

La Bella Otero sí que es reconocible. Reconocible es la poesía de Blas de Otero. Y hasta el humor de Carlos Otero parece distinguirse. Pero la novelística de Lisandro Otero, no.
   Severo Sarduy se reconoce de un artefacto suyo a otro. Es reconocible Arenas, pese a lo distinto de sus novelas. También reconocible, en superlativo, lo es Cabrera Infante. Norberto Fuentes too. And Jesús Díaz. Reconocible, por monótono, Eduardo Heras León. Y Senel Paz, gracias a su majomía erótica con un tal David. Lo fue el recién fallecido Carlos Victoria… Hasta  Manuel Cofiño podría ser identificado en la gallinita ciega de la narrativa cubana.
   Pero Lisandro Otero no.

(La Lengua suelta # 48. La Habana Elegante, segunda época)

Tuesday, August 19, 2014

Anónimo vs. Leonardo Padura

Lo que sucede con Padura es que resulta demasiado blanco para ser negro, y demasiado negro para ser blanco. Demasiado inteligente para ser castrista y demasiado pragmático para ser opositor. Vive en Mantilla, es decir: demasiado lejos del Vedado para ser habanero y demasiado cerca para ser guajiro. Como escritor es demasiado realista para ser novelista y demasiado imaginativo para ser historiador.

(publicado en el Blog Emilio Ichikawa, agosto 2010)

Monday, August 18, 2014

Néstor Díaz de Villegas vs. escritores cubanos (2)

La realidad es que “la guerrita de los emails” es asunto concluido; y que concluyó con la rehabilitación del misnomer inventado por Ambrosio Fornet. Esa etiqueta ambigua traicionaba, en principio, la naturaleza misma del período que pretendía definir. Se le ha objetado inexactitud taxonómica y escamoteo del auténtico tinte de la época. Se ha dicho que el Quinquenio gris ni fue gris, ni fue quinquenio; que fue más bien un milenio rojo, la mêlée rouge. Sin embargo, en su patético amago de rectificación, la revista Casa se conforma con el matiz intermedio y con la falsa medida de tiempo. Quindicennàle grigio, ¡tan ligero, tan fino! ¿Por qué no un hueco negro por donde se fue lo mejor de la intelligentzia cubana?
   En fin, he visto a Ambrosio Fornet una sola vez en mi vida, en casa de la patrona de las artes y socialité universal Uva Clavijo de Aragón. Estaba como posado en el respaldar de una silla, oteando a una variada concurrencia compuesta de esa misma intelligentzia ninguneada. Me asombró su silencio, cuando había tantas cosas que decir. Estaba allí, simplemente, como si nada pasara, como si nunca hubiera pasado nada. ¿Por qué no hablábamos de la libertad de movimiento?, sugirió un pintor siquitrillado. Una exitosa poetisa, de paso por la capital del Exilio, confesó que no veía las santas horas de regresar a La Habana. Llevaba tres meses en Madrid, en París, en New York, y ahora en Miami, última escala de su periplo. Me pareció una declaración grotesca, rayana en lo obsceno, dicha así, frente a un grupo de desterrados.
   Después he comprendido que los intelectuales de la isla se han convertido en una especie de patrulla fronteriza, cuyos silencios e inconsistencias excluyen, por sí solos, la presencia de sus compatriotas. Y que Reynaldo y Ambrosio son el binomio de oro de la nueva represión humanizada: los Papito Serguera y Luis Pavón de un quinquenio feliz que podría extenderse otros mil años.

(El quinquenio feliz de Rey G, o la antorcha pasa a los transexuales. Blog Penúltimos Días, mayo 2007)