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Friday, July 12, 2013

Enrique Piñeyro vs. “El Conde Alarcos”, de José Jacinto Milanés

Milanés aspiró tambien á la gloria de García Gutierrez, y escribió el drama intitulado El Conde Alarcos. El argumento está tomado del Romancero: Lope de Vega lo presentó en una de sus comedias más endebles, y otros varios lo pusieron despues en escena, entre ellos Guillen de Castro, siendo la de Mira de Amescua la más notable de todas. El asunto es interesante, pero demasiado horrible; hay que presentarlo con mucha habilidad para disminuir el disgusto que produce el desenlace en el alma del espectador, y ése es uno de los escollos que hicieron naufragar á Milanés; el último acto tiene momentos bellísimos, hay con frecuencia una ternura arrobadora, pero la situacion casi siempre es falsa y la impresion horrorosa. El drama en conjunto puede decirse que es un bello ensayo; está escrito con talento, con fuego, con pasion; tiene muy á menudo graves incorrecciones y está plagado de ripios; pero arranca lágrimas del más indiferente.

(Estudios y conferencias de historia y literatura, New York, 1880)

Thursday, July 11, 2013

Manuel Díaz Martínez vs. René Vázquez Díaz

Me resulta incomprensible que Vázquez Díaz, un exiliado que vibra con furia cuando condena el embargo norteamericano y que se convierte en severo censor cuando juzga al exilio isleño en Miami, no vibre con furia similar frente a los atropellos que el régimen castrista comete día a día contra nuestros paisanos, especialmente contra los que le plantan cara dentro del país. Vázquez Díaz ha llenado páginas de airada prosa contra la ley Helms-Burton, pero no se ha visto que su ira justiciera se extienda al asesinato, ordenado por Castro, de los cuatro jóvenes pilotos de Hermanos al Rescate, hecho que forzó a Clinton a firmar la citada ley. Lejos de eso, una vez más Vázquez Díaz le echa una mano a la dictadura: según él, el gobierno cubano mete en la cárcel a los disidentes «por defenderse de una ley extranjera». De modo que ya lo sabemos de una vez por todas: la culpa de que en Cuba haya presos políticos es de Estados Unidos.

(Aclaraciones y perplejidades, Encuentro de la cultura cubana, Nos. 16/17, 2000)

Wednesday, July 10, 2013

Jesús Díaz vs. Aurelio Alonso

¿Cómo es posible que hayas compartido horas y horas conmigo en LASA y que ahora me caracterices, justamente por lo que allí dije, no como alguien con quien estás en desacuerdo, sino como autor de un «libelo» escrito «para escalar posiciones»? ¿No te das cuenta acaso de la inaceptable doblez moral implícita en sostener ambas actitudes simultáneamente? ¿De la deshonestidad atroz que supone atacar a quien no puede responderte debido a la censura? Subrayo que no te estoy hablando de política, terreno en el que doy por descontadas nuestras radicales discrepancias y en el que no podrás escudarte para justificar tu actitud, ya que esas discrepancias existían también en Miami. Te estoy hablando de la falta de probidad intelectual y de la doblez moral de que has hecho gala; te estoy hablando, también, de la amistad, algo tan transparente e imprescindible como el aire, que con tu actitud has roto para siempre entre nosotros.

(Carta abierta a Aurelio Alonso, Encuentro de la cultura cubana, No. 18, 2000)

Tuesday, July 9, 2013

Enrico Mario Santí vs. Lisandro Otero (2)

Como un mal actor atrapado en situación, Lisandro Otero se justifica con argumentos caducos. Sin comprender el presente quiere cambiar su pasado. Observemos su lenguaje, que basta citar para refutar. Todavía piensa, a estas alturas, que Lezama Lima le hubiera dicho a él, Director de Cultura del régimen que lo marginaba, que anhelaba escaparse del país; alberga la ilusión de que, pese a su historial como arquitecto de la cultura represiva del castrismo, no fue colaborador sino un inocente «revolucionario que abrazó una causa»; justifica un llamado «arresto preventivo» de miles de ciudadanos desafectos del régimen como una «necesidad de paralizar la acción posible» que esas mismas personas podrían haber tomado para decidir el destino político nacional; recrea la sangrienta subversión comunista de democracias latinoamericanas, el terrorismo urbano, y la injerencia del castrismo en la vida interna de otros países, como el verter «de sangre de muchos revolucionarios». Pero sin duda su mayor fantasía es que todavía piensa que este intercambio nuestro es un debate sobre «discrepancias ideológicas». Señor Otero, se trata de algo mucho más sencillo: su falta de probidad intelectual.

(Dúplica, Encuentro de la cultura cubana, No. 18, 2000)

Monday, July 8, 2013

Ernesto Hernández Busto vs. “Cuento cubano del siglo XX”, de Jorge Fornet y Carlos Espinosa

¿Era ésta una antología de hipnotismo revolucionario? Haberlo anunciado en portada y nos habríamos ahorrado los 150 pesos. Repasadas sus últimas páginas, parece que ninguno de nuestros cuentistas haya leído a Cortázar o a Onetti. Porque, como se ha dicho muchas veces, son algunos autores de la última generación quienes proponen una ruptura en este canon viciado por el realismo. Dejando a un lado las discutibles virtudes de la llamada “narrativa de la violencia” (Heras León, Norberto Fuentes, Jesús Díaz; literatura de filiación testimonial, obsesionada por la épica, es decir, empobrecida de entrada), tenemos dos décadas (sesentas y setentas) armadas con fórmulas de taller literario, congeladas en el estilo ojeroso del didactismo. Desde Piñera y hasta los novísimos, el cuento cubano sobrevive con mala conciencia de sí mismo, incapaz de mostrar un Carver entre tantos epígonos tropicales de Hemingway. Salvemos la excepción que confirma la regla (sólo Miguel Collazo logra sacar la cabeza de ese magma de dialogismo idiosincrásico) y citemos, para alegrarnos, a un par de excluidos: Rolando Sánchez Mejías y José Manuel Prieto. El primero introduce en la ficción reciente un corte radical que afecta no sólo los modos de escritura, sino también las conexiones con la tradición. En cuanto a Prieto, es la mejor prueba de que no hace falta escribir diez libros para volverse indispensable en un canon expoliado por la crítica provinciana. Los relatos de Nunca antes habías visto el rojo (reeditado por Tusquets como El tartamudo y la rusa) nos recuerdan lo que olvidaron estos compiladores: el cuento cubano no necesita pasar por el corsé de “lo nacional” para entrar en antologías definitivas.

(Un escándalo canónico, Letras Libres, marzo 2003)

Friday, July 5, 2013

Mario Vargas Llosa vs. Alejo Carpentier

El caso de Alejo Carpentier no es el de Neruda. Sus elegantes ficciones encierran una concepción profundamente escéptica y pesimista de la historia, son bellas parábolas, de refinada erudición y artificiosa palabra, sobre la futilidad de las empresas humanas. Cuando, en los años finales, este esteta intentó escribir novelas optimistas, más en consonancia con su posición política, debió violentar algún centro vital de su fuerza creadora, herir su visión inconsciente, porque su obra se empobreció artísticamente. Pero ¿qué lección de moral política dio a sus lectores latinoamericanos este gran escritor? La de un respetuoso funcionario de la revolución que, en su cargo diplomático de París, abdicó enteramente de la facultad, no digamos de criticar, sino de pensar políticamente. Pues todo cuanto dijo, hizo o escribió en este campo, desde 1959, no fue opinar —lo que significa arriesgarse, inventar, correr el albur del acierto o el error—, sino repetir beatamente los dictados del Gobierno al que servía.

(Sables y utopías. Aguilar, Madrid, 2009)

Thursday, July 4, 2013

Belkis Cuza Malé vs. Antón Arrufat


Por otra parte, leo en Letras en Cuba, no sin dolor, sobre otro crimen; cómo el sistema tuerce y retuerce la vida de los escritores, cómo los hace añicos. Leo el discurso vergonzoso de Antón Arrufat al recibir el Premio Nacional de Literatura, bien meditado, que puede leerse como un texto doble, acusatorio, y finalmente de doblez. Bajó la testa Arrufat para dejar que le colocasen la medalla del Premio Nacional de Literatura; el compromiso idiota por el que tras 14 años de humillaciones, torturas sicológicas, abusos, marginación y menosprecio de su persona y de su obra, ha sido finalmente "exonerado'' de un miserable crimen de opinión, de una inocente obrita de teatro —Los siete contra Tebas—, de referencias anticastristas. El autor es ahora un manso anciano que se mira en el espejo para cerciorarse de que está vivo. Pero yo estoy segura de que cuando Antón Arrufat intenta mirarse en el espejo descubre que no existe, que ha muerto hace años luz para ese gobierno opresor que tiene la bota puesta sobre los cubanos. Qué vergüenza siento por ese Arrufat, tan sutilmente irónico siempre, con sus pasitos suaves, sus maneras de señorito solterón, traicionando la memoria de su amigo, el pobrecito Virgilio Piñera, al que ahora lleva y trae como flor en su ojal.

(“Quédese con mi abrazo”, El Nuevo Herald, marzo 2001)

Wednesday, July 3, 2013

José María Chacón y Calvo vs. Manuel de Zequeira

Leed una página cualquiera, leed una de esas estrofas que hacían de gozo volver el seso agua al ingenuo y cándido Dr. Romay, benemérito propagador de la vacuna entre nosotros, pero hombre de pésimo gusto, y os convenceréis de cómo todo es convencional y falso, de cómo hay palabras cadenciosas que suenan como a cascadas de perlas, párrafos rotundos, número en los versos, pero falta siempre el alma de la composición, el sentimiento, la animación, la vida.

(Ensayos de literatura cubana, Madrid, 1922)

Tuesday, July 2, 2013

Heberto Padilla vs. “Fuera del juego”, de Heberto Padilla

Pero yo no, yo empecé mi libro como hubiera podido empezar un filósofo viejísimo y enfermo del hígado con un poema que se llama “En tiempos difíciles”. Y por ahí siguen una serie de poemas. Ese libro está lleno de amargura, está lleno de pesimismo. Ese libro está escrito con lecturas, ese libro no expresa una experiencia de la vida, no interioriza la experiencia cubana. Hay que reconocerlo. Ese libro expresa un desencanto, y el que lo aprecie lo único que hace es proyectar su propio desencanto.

(Intervención en la UNEAC, Casa de las Américas, Nos. 65/66, 1971)

Monday, July 1, 2013

Antonio José Ponte vs. Amauri Gutiérrez Coto

Una caricatura de burócrata, un cambio de modas literarias y un rebuscamiento psicológico brindan licencia a Amauri Francisco Gutiérrez Coto para narrar a capricho la biografía de Lezama Lima. Y, luego de escamotear un franco caso de censura política, pretende brindarnos una historia ídilica de rehabilitación.
   “Es necesario evitar la comodidad mecánica del discurso de los marginados”, nos advierte. Lástima que la práctica de principio tan loable lo haya conducido a otra comodidad: la de pensar a medias. Pues no de otra materia está hecho ese “funcionarillo que se creyó intérprete de las políticas estéticas”, sino del miedo a llegar demasiado lejos. El miedo a razonar partea esa imagen de burócrata, buena para quien se conforma con la parte antes que con el todo y prefiere entender como accidente lo que consistió en ley.
   Desaconsejable como acercamiento a José Lezama Lima y al grupo Orígenes, el artículo de Gutiérrez Coto vale por la genealogía de la crítica que procura establecer. Ahora bien, si su autor aspira a sumarse al grupo de estudiosos que menciona (así lo hace pensar el anuncio de un libro sobre Gastón Baquero), sería recomendable que mostrara más respeto por los hechos históricos y que impusiera un mayor número de pruebas a sus tesis antes de decidirse a publicarlas.

(Contra la fábula del pequeño funcionario. Debate ante un artículo de Amauri Gutiérrez Coto, Revista Vitral, No. 68, julio-agosto, 2005)