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Friday, September 13, 2013

Gastón Baquero sobre Orígenes y Lezama Lima

Ese tema de “la generación de Orígenes”, los trascendalistas, etcétera, tiene que ser tratado, me parece, con mucho cuidado, para no dejarse arrastrar por el tópico, por el juicio que por inercia se hace lugar común y acaba por convertirse en tradición o en ley fija.
   En rigor, no hay tal generación de Orígenes. Usted no puede hallar nada más heterogéneo, más dispar, menos unificado, que el desfile de la obra de cada uno de los presuntos miembros de la generación. Siempre he tenido la impresión de que Lezama, que era una personalidad muy fuerte, que tenía un concepto exigentísimo para la selección y publicación de un material en “su” revista, aceptó a muchos de nosotros a regañadientes, porque no tenía a mano a nadie más. Creo que literariamente no nos estimaba en lo más mínimo. Lo que cada uno de nosotros hacía estaba tan lejos, a tantos kilómetros de distancia, de lo que él hacía, que la incompatibilidad radical no era sólo obvia, sino escandalosa.
   En lo personal mismo nos llevábamos bastante mal. Pero esto es propio del ambiente literario, o de los literatos de todos lo tiempos. Mi veneración y mi respeto por la obra de Lezama y por su actitud ante la cultura, no me impidieron nunca reconocer que su carácter era muy fuerte, intransigente, con rigor excesivo para enjuiciar personas y obras. Casi siempre estábamos, como los niñitos en el colegio, “peleados”. No nos reuníamos en grupo jamás, porque no existía tal grupo, sencillamente. Cuando, por una simpleza, nos echó de Orígenes a Cintio, a Eliseo, a mí y a otros, puso una nota que me produjo una risa enorme, porque decía que a partir de ahí la revista iba a ser “más fragante”. ¡Y metió a Rodríguez Feo! La palabra “fragante”, que nos calificaba de apestados, tenía una gracia enorme, como producto de una rabieta infantil que era.

(Conversaciones con Gastón Baquero, Editorial Betania, Madrid, 2004)

Thursday, September 12, 2013

Angel Santiesteban vs. “pavones”

Ojalá que el escarnio sirva para actualizar y desenmascarar a los actuales sicarios de la cultura, lo que ahora sucede lo mismo que en aquella época, nadie quiere meterse contra el poder, los pavones actuales aún están vigentes y obligan a respetarlos hasta que los verdaderos dirigentes den la señal de que los leones pueden comer.
   A Pavón y sus secuaces los dejaron solos después de ser utilizados. Al menos ésa sería una buena lectura para los que son utilizados ahora razonen, y antes de censurar y perseguir, sepan que después también serán echados a las jaulas para que los devoren.

(correo publicado, 2007)

Wednesday, September 11, 2013

Jesús Barquet vs. Ernesto Hernández Busto

¡Cuánta malsana “tradición” de crítica pedante y superficial (por no decir estúpida) reproduce aquí EHB al retomar esa trasnochada burla a cierta lírica escrita por mujeres y, ya en general, a los poetas vinculados a la Academia! ¡Con cuánta desfachatez misógina reproduce, de nuevo miméticamente, hasta el léxico más desgastado de esa “tradición” crítica: “lírica deslavazada”, “titilantes”, “cenáculos”! ¡Qué desconocimiento de la valiosa relectura y revaloración realizada por críticos y creadores en los últimos treinta años con respecto a la poesía escrita por mujeres! Por otra parte, ¿qué tendrá que ver el centro de trabajo de un autor con la calidad de su obra? ¿Acaso prefiere el reseñista que nuestras poetisas del exilio asociadas a la Academia, que no son todas, se ganen la vida de meseras, de bailarinas de can-can o de mendigas —como algunos másculos sin busto— tras las grandes editoriales y revistas literarias de moda esperando, “como un perro a sus plantas” (diría la Agustini), colocar en sus prensas una reseña cualquiera o un artículo de ocasión? ¿Acaso el caballero las prefiere rubias?

(Un disparate canonizado: Respuesta parcial a Ernesto Hernández Busto, La Habana Elegante, Segunda época)

Tuesday, September 10, 2013

Virgilio Piñera vs. “Colección de Poetas Camagüeyanos” (1959)

No hace mucho se publicó un libro “muy poético” que respondía al significativo título: Colección de Poetas Camagüeyanos. Ante título tal no puede por menos que pensarse en colegio, escuelita… Veinticuatro poetas de la escuelita poética. Bueno, abrimos el libro, y con alguna que otra excepción, todos estos oficiantes se parecen como gotas de agua. Hay las eternas palabras pretendidamente poéticas, los eternos símbolos, las eternas metáforas y el mismo eterno aburrimiento. Por otra parte, es posible que el número imponiéndose sobre la calidad termine por desenmascararlos a todos juntos. Me parece que hay que parar las máquinas y ver si la producción está a la altura que las circunstancias exigen.  A lo mejor son excelentes… ingenieros, y la Patria se está perdiendo sus auténticas aptitudes.

(Cambio de frente poético, Revolución, Nov. 1959. Visto en La Habana Elegante, Segunda época)

Monday, September 9, 2013

Omar Pérez vs. “Almanaque. Cuba y el día después”

• Me detengo ante una frase que pudiera, en el contexto de un grupo histórico, definirme: “programados para vivir en el comunismo”. ¿Programado, por quién? ¿Cómo podría un ser humano adulto, convencido de sus posibilidades infinitas y de su lugar en el orden cósmico, reconocerse en semejante operación? Decido no participar, tampoco, de la queja hacia el estado-padre que todo lo puede. No estamos en los años sesenta y sabemos que no es de rigurosa obligación operar con el Estado ni a su favor. Armonizar y no seguir, indicaba el maestro Deshimaru.
• Hoy sabemos. Dice Iván, que es posible la aparición de “un humano que puede hacerse, literalmente, a sí mismo”. Bien, pero esta revelación es el núcleo de la tradición cubana del XIX y persevera, junto a la idea de la renuncia, en Varela, Luz y Martí con el llamado a que cada cual se construya el edificio de su propia ciencia. Por otra parte, el sueño de un mundo “sin dinero y sin clases” que a algunos intelectuales irrita como perspectiva de un mundo “sin clase”, subyace en el principio de toda religión y toda verdadera filosofía. ¿Abandonarlo ahora? A fin de cuentas, siempre fue un sueño difícil y, como decía, desde la misma tradición, Lezama: “sólo lo difícil es estimulante”. Realizar aquí y ahora ese sueño y hacerlo fluir, silencioso, en todas las direcciones. Esto, lo verdaderamente radical.
• ¿Y acaso las “escuelas de la Revolución” han de parecer ahora más férreas y autoritarias que las escuelas del Imperio? Recordar a Kafka, a Rilke y a Musil; observar al MTI de New York o a la School of Economics de Londres en el intento de formar liberales a la defensa del más fundamentalista de los materialismos: time is money. Sin embargo, ¿money, is it time?
• Antes de olvidar Orígenes y para establecerse en un espacio crítico que le haga justicia, los interesados podrían preguntarse si estarían dispuestos y preparados para edificar una experiencia semejante en nuestros días, que no es otra que la de la fe en la razón poética y su utilidad para aprender algo acerca de nuestro lugar en la historia. El legado de Orígenes no ha sido aún suficientemente asimilado y un mínimo de paciencia con el pasado es indispensable si no queremos que el futuro nos sea indigesto como para algunos lo es ahora el presente.
• “Abandonar el pleistoceno cubano”. Vamos, que en Cuba había ya Universidad cuando New York era apenas un potrero y, en definitiva, el hombre nuevo es bien antiguo. Ni tampoco hay en las páginas de la antología, salvo la referencia a la práctica de zazen, una sola idea que pueda traducirse en términos de transformación, un hoc age, como gustaba de decir Lezama. Ya Deshimaru hubo de insistir en este punto al señalar en la civilización occidental su incapacidad para poner filosofía y religión al servicio de la vida cotidiana, cuestión por demás ya notoria a algunos pensadores del ya lejano Renacimiento, como es el caso de Erasmo de Rotterdam. En fin, que no estamos tan solos en el camino hacia el despertar.
• Y qué decir de ese gay savoir que no es ni alegre ni sabio y que con el suspiro de alivio del ego amenazado por lo gravoso de toda transformación exclama: «y algún día la revolución habrá acabado». La revolución es una condición infinita del ser humano, no se agota en la geografía ni se resuelve en las obsesiones clasistas. Solo los tontos o los egoístas, como decía Martí, creen en el regreso a un hogar, dulce hogar donde no pasa nada, al menos, en los cotos del ego.
• ¿Se habrá de pasar por alto la referencia de Victor Fowler a “las mentiras que nos vimos todos obligados a decir”? Que cada cual se haga responsable de sus propias mentiras y que en el silencio de la honestidad individual se pueda creer en lo posible de aquella digna creatividad que nunca culpabiliza las circunstancias.
• Habría entonces que vislumbrar, forzosamente, según Rojas, «un orden poscomunista» para acceder a la utopía. A esto se reduce el compromiso con la imaginación; pobre en contactos con la razón poética, rica en acuerdos con la razón imperial, cierto tipo de pensamiento evoca la parábola de las ranas que querían un nuevo rey para su charca.
• ¿Reconstrucción nacional? He aquí que los filósofos se hacen deudores de la jerga de los funcionarios imperiales. Resumiendo: reconstitución del capital financiero y del libre mercado y, como diría el bufón de Shakespeare, la putería puede venir después.
• No hay alternativa elegante: la pretensión de que en Cuba “el intelectual plenamente crítico solo puede ubicarse en la marginalidad, la disidencia o el presidio” es incorrecta y de naturaleza mercenaria. Será preciso desmentirla y, por otra parte, revisar nuestros conceptos de “crítico” y “radical”. Una visita a las etimologías podrá ser saludable cuando ciertas apropiaciones del lenguaje sirven para asegurarse una posición en medio del arcaico cosmopolitismo imperial, empeñado en la transmisión mediática de miseria espiritual y avidez material.
• Reinserción cubana en la modernidad: FMI, BMI, IBM, Nike, Coca Cola, NBA, etc.
• ¿“Patriotismo suave”? Ningún “ismo” es verdaderamente suave. Por otra parte, ninguna forma de amor ocurre como los cursos por correspondencia, o las compras a crédito.
• Según el tono general de estos textos la recomendación para proyectar un futuro cubano podría ser “menos inocencia y más pragmatismo”, según reza en el artículo sobre arquitectura. Curioso, porque es precisamente la inocencia la que nos permite ver la realidad tal como es e imaginar entonces el mejor de los futuros posibles, el que solo se entrega desde la raíz. Pero se va perdiendo el hábito de considerar lo radical como aquello que, sin agredir, accede a la raíz de un fenómeno. Asimismo la crítica, que en su antigua acepción de “juzgar como decisivo” alude a un proceso curativo que se presenta como inevitable, deriva, sin embargo, en el ajuste de cuentas y la controversia competitiva. Nada que ver con la alegre tenzone de los antiguos trovadores que, aunque olvidada, participa del destino de la poesía occidental. Incluso de la más visionaria, como sucede con el Dante. En esta ausencia de alegría, que pretende solucionarse con el mero choteo y el egótico encogerse de hombros, se nota la falta de un impulso hacia la curación, de aquel entusiasmo que impera en lo decisivo. Se habla en general, no como participantes de una historia común, sino como emigrados de un pasado remoto o como analistas invitados. ¿invitados a dónde? Vendría bien aquí entonces lo de “escépticos” por “observadores”: extranjeros. Y a su propio futuro son ajenos.

(Notas al vuelo, notas a tierra, La Jiribilla, No. 55, mayo 2002)

Friday, September 6, 2013

Rolando H. Morelli vs. Reina María Rodríguez

Porque este libro de 1980 Cuando una mujer no duerme (¿Qué hacía esta mujer insomne, la guardia del Comité de Defensa de la Revolución?) exalta nada menos que a un Fidel Castro en el peor momento de su dudosa gloria y de su incuestionable poder. ¿De qué discurso se trataba? ¿Acaso de aquél en que proclamó aquello de: "quienes no tengan genes revolucionarios… ¡No los queremos! ¡No los necesitamos! ¡Qué se vayan!", con lo cual dio curso libre a los actos de repudio contra todo el que manifestara la intención de aprovechar el "incidente" de la Embajada del Perú para salir por el puerto del Mariel, que en realidad abrió el régimen para librarse de la presión interna? Yo sufrí en carne propia ese discurso, y en consecuencia el poema laudatorio de Reina María. No es posible simplemente deshacerse de un poema o de un libro como el de esta mujer sin por lo menos dar explicaciones o mostrar arrepentimiento. Porque hay otros poemas además. Y esos poemas laudatorios fueron escritos o publicados en el año ochenta, y ya entonces, el "caso Padilla" había ocurrido y con él la sacudida y caída del mundo intelectual cubano, cuya crisis desembocó en el Mariel.

(De bate y sin careta…, reproducido en: Blog El Penthouse de Heriberto, julio 2011)

Thursday, September 5, 2013

Revista “Social” vs. “Biología de la democracia”, de Alberto Lamar Schweyer

En otra página de este número insertamos el prólogo del nuevo libro que con el título de Biología de la democracia acaba de publicar el señor Alberto Lamar Schweyer. Damos cabida a este trabajo, accediendo a los deseos de su autor, a quien no podíamos desairar por un elemental deber de cortesía con el antiguo colaborador de esta revista.
   Pero sí interesa hacer constar que tanto esta dirección como el Grupo Minorista se encuentran en completo desacuerdo con la tesis que el señor Lamar trata de defender, convertido en paladín de las dictaduras de nuestra América; tesis que no nos extraña la sostenga ahora como la sostuvo ayer contraria, porque a esta veleidad de criterios nos tiene acostumbrados desde hace tiempo, tanto en cuestiones políticas como literarias.
(…)
   No tiene, pues, la Biología de la democracia, pese a las abundantes citas de serios autores que contiene, otro valor que el de ser un documento más para el estudio del temperamento del autor, de un franco mimetismo intelectual.
   Después de leer este libro —grato seguramente a Juan Vicente y sus secuaces, que habían perdonado ya al señor Lamar sus anteriores diatribas en periódicos avanzados como Venezuela Libre, del que fue redactor— nos explicamos bien su alejamiento del Grupo Minorista. Ha quedado perfectamente justificado.

(Citado por Adis Barrio en su prólogo a La roca de Patmos, Letras Cubanas, 2010)

Wednesday, September 4, 2013

Alexis Romay vs. Miguel Barnet (2)

Bienvenido, invertebrado.
¿Ya te sientes a tus anchas?
Tú, que arrugas, mas no planchas.
Títere descerebrado,
escritor domesticado
sin el don de la palabra:
tu verso mata, no labra,
y tu lengua sibilina
sirve en horas de oficina
a aquella trama macabra.

(De cómo deben presentar a Barnet en las universidades de EE. UU. Blog Belascoaín y Neptuno, Fe. 2011)

Tuesday, September 3, 2013

Félix Lisazo y José Antonio Fernández de Castro vs. José Manuel Carbonell

La inexplicable boga de que alguna vez ha gozado este poeta, y que nos obliga a señalarle un puesto en esta Antología, se debió, indudablemente, a la sonoridad hueca de sus versos, manera apropiada para obtener el aplauso de las multitudes, sobre todo en una época de indudable mal gusto. Falto de verdadera y original inspiración, sin mensaje que transmitir e incapaz de sensibilidad moderna, se refugia en las formas antiguas, cantando a la mujer en el sentido más superficial y externo, y a la patria en versos de falso aspecto heroico, que cantan hazañas de pura imaginación:

Yo, que troqué hace tiempo la lira
por la espada...

Versificador más que verdadero poeta, es difícil hallar en los tres volúmenes en que ha recogido su labor composiciones antológicas que puedan representarlo. Cuando no es el mal gusto o la trivialidad, son los defectos propios de los rimadores vulgares los que se destacan en su obra: abuso de los tiempos de verbo usados como consonantes («Altivez», «Días de olvido», «Au depart...»); empleo inadecuado del adjetivo: «playa inmortal del pensamiento», «armoniosa musiquería»; llegando a imperdonables faltas de sintaxis, como cuando en «Tu recuerdo» dice:

... de este pobre viajero de la vida
que lleva el pecho por la daga herida
de la fatalidad;

y a faltas de sentido : «descansar en voluptuosas ansias» («Aspiración»), «el corazón cruzado por aldabas» («Enigmática»), «no me asesines, muerte, después de hacerme un mísero despojo» («Ruego»), «con tu rostro de perfiles seductores» («Efímera»); y a desconocimientos tan imperdonables como cuando en el soneto «A W. Wilson» dice: «transfigurada como Cristo en el Sinaí,. Abunda, además, en giros e imágenes prosaicas y en faltas de relación entre el título de la composición y el sentido de la misma, como en «Estoico».

(La poesía moderna en Cuba [1882-1925]; Madrid, 1926)

Monday, September 2, 2013

Jesús David Curbelo vs. Emilio Bobadilla y Aniceto Valdivia

Como detalle curioso, he de apuntar la presencia de Bobadilla y Valdivia, exponentes de la crítica satírica. Por lo general, no aportaron ideas sustanciales al devenir literario del país, pero se hicieron muy célebres, sobre todo Bobadilla, por la biliosa agresividad con que acometía a las víctimas de sus dictámenes. Bobadilla publicó mucho, y malo, y participó en innumerables polémicas, siendo la más recordada aquella donde ataca a Varona (que lo había juzgado con severidad desde las páginas de la Revista Cubana) y que mezcló en el debate los nombres de Manuel de la Cruz y Manuel Sanguily. Aun con las clavijas ajustadas, Bobadilla insistió en ir contra Varona, y admitió su maestría para luego agregar, con mucha coña, que Varona se asemejaba a Menéndez y Pelayo en que todos lo admiraban pero en verdad muy pocos lo leían. Valdivia, por su parte, se caracterizó por la prolijidad con que mostraba sus fuentes y por un estilo ampuloso y efectista, pleno de cabriolas en el juicio que, al final, no estaban fundamentadas. Ambos críticos enlazan, de algún modo, con el estilo corrosivo y dogmático de la crítica teatral escrita por Buenaventura Pascual Ferrer, en los primeros años de la centuria, para El Regañón de La Havana, y alimentan la peregrina idea de que el ingenio, la mordacidad, los ataques personales, los chismes y, en fin, la ventilación pública de los trapos sucios del resentimiento, la envidia, el oportunismo o la mediocridad, pueden cooperar al análisis de la literatura. Aquí pido la policía (de la posteridad) para que se lleve a estos y otros matones literarios que han hecho de la filípica y la maledicencia una forma de abordar (como los piratas) el hecho artístico.

(Meditraiciones, Cubaliteraria, 2004)