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Thursday, May 28, 2015

Alejandro Armengol vs. Fidel Castro escritor

Demasiados participantes en el proceso que llevó al poder a Fidel Castro añoran ser escritores. Memorias, testimonios y diarios de combate han terminado por llenar los estantes de las bibliotecas, y por crear una bibliografía cuyo último destino en muchos casos es hacerles consumir una enorme cantidad de tiempo a los investigadores.
   Primero fue Ernesto Che Guevara, con sus ataques —el famoso pecado original de los intelectuales cubanos— y una vocación medio frustrada por convertir en literatura sus recuerdos de guerra.La realidad ha terminado por superar la frase del guerrillero: lo peor de muchos revolucionarios cubanos es que han pretendido ser intelectuales.
   Durante los primeros meses de su convalecencia, Fidel Castro se apropió de un libro ajeno y convirtió una larga entrevista —y un montón de declaraciones— en una especie de testamento literario. Hizo el libro suyo, lo nacionalizó, intervino, y terminó incorporándolo al patrimonio de la isla. Se dedicó a firmarlo y regalarlo a invitados extranjeros.
   Todo aquel esfuerzo —cuando aún se encontraba débil y se ponía en duda su recuperación— para hacer realidad algo que había dicho antes.
   Cuando apareció publicada la autobiografía de Gabriel García Márquez, Fidel Castro confesó su envidia literaria.
   Entonces dijo que, de reencarnar, preferiría hacerlo como escritor. Reconoció que todo lo hubiera cambiado por una labor más íntima: una novela bien escrita, un verso logrado, el cuento que se vuelve a leer con agrado varias semanas después de hecho.
   La ocasión no era propicia, y Castro se limitó al deseo de una tarea no emprendida. Culpó a la historia de ser un gobernante por tantos años.
   Un poco mejor de salud, comenzó a reparar ese error del destino. Se dedicó al periodismo para ilusionarse con una vocación que nunca desarrolló. Quizá encerrado y enfermo imaginaba poemas que no podía escribir.
   Cuando se recuperó de su dolencia, pero sin capacidad para asumir de nuevo el gobierno cotidiano, abrió una nueva etapa. Asistimos al momento en que intentó consolidarse como escritor en pleno. Publicó varios libros con alguna fanfarria —uno incluso de 896 páginas, con fotos, mapas y documentos—, pero que no han logrado satisfacer las esperanzas de éxito intelectual, que quizá había puesto en ellos. Ni siquiera despertaron polémica. Quedaron para ser almacenados en los estantes. Su destino, una vez más, fue superar la muerte, pero al precio de eludir al menos buena parte de la gloria. Ahora sabe que el destino de esos libros es similar al de esas Obras Completas de Lenin, para poner un ejemplo de la labor del olvido: ediciones profusas para almacenar polvo o ser convertidas en pulpa.
   Si de lamentos se trata, al pesar se une lo relativamente fácil que hubiera resultado evitar el castrismo. De acuerdo a esta perspectiva libresca, todo podía haberse resuelto de forma más satisfactoria para Cuba, de haber existido, durante la época republicana un mayor reconocimiento para los creadores: un buen concurso de narrativa, más revistas prestigiosas que hubieran permitido al joven Castro desarrollar una carrera que nunca ha podido desempeñar hasta ahora.
   Cuando se unió al homenaje a Gabriel García Márquez, en la revista Cambio, Fidel Castro buscó alcanzar no sólo su dimensión como escritor, sino que se atrevió a confesar su pena por no haberlo sido a plenitud. Es importante detenerse en este momento, desechar la sospecha de que se trataba de un texto escrito o arreglado por otro. Vale la pena concederle la posibilidad del logro literario. Porque si Castro aparentó despojarse por un momento del poder y aparecer como escritor, nos brindó entonces un atisbo de lo que sería un empeño en que el tiempo termina por colocar las cosas en su sitio, y hasta permite que se utilice esta frase común en un comentario más en éste, uno de los tantos blogs.
   Tras aquellos libros, abandonadas las “reflexiones”, ahora solo le queda una carta ocasional, como último refugio no solo al temor de ya no permanecer siempre en el presente, sino lo que es peor: dejar de estar en la memoria.

(Fidel Castro y su arte inútil de la memoria. Cuaderno de Cuba, julio de 2013)

Wednesday, May 27, 2015

Ignacio T. Granados vs. José Lorenzo Fuentes

En el exilio, José Lorenzo Fuentes pudo llevar y llevó una vida regular que conoció el éxito; no precisamente por su innegable valor literario sino de la mano de sus creencias en el más allá, que le hicieran un prolífico y publicado autor —con regalías— de libros de metafísica. Una dualidad serena que ni por asomo pasaría por la contradicción esquizoide, pues hacía rato que la metafísica formaba parte de su literatura; no obstante, tanta serenidad se debía al buen juicio con que la metafísica discurría bajo la literatura sin influirla o determinarla, como otra vuelta más de la ficción. Pero los religiosos no pueden eludir el karma de quien tienta lo divino, y él tampoco pudo; con un ego bien montado pero no por ello menos egocéntrico, jamás comprendió que debiera compartir algo más que bendiciones. Fue así que terminó manipulado por quienes necesitados de su nombre no discriminan para mercadearlo; total, él mismo se había defenestrado con la publicación de una novela testimonio en que narraba una experiencia de regresión sin otro mérito que la regresión misma.
   Entiéndase, la majestad de José Lorenzo Fuentes en la literatura es literaria pero no escriturística; su gramática funcional no le permite giros escandalosos [Carpentier] ni el drama paradojal [Borges], ni mucho menos la sutileza místico-filosófica [Lezama Lima]. Hecho para el realismo [Cabrera Infante], se distingue por la irrupción del drama metafísico [Carpentier] que lo emparenta con el realismo mágico [García Márquez], pero en la reversa de un originalísimo Idealismo Trascendental. Eso lo debe sin dudas a su ropio estructuralismo metafísico, pero como imaginario y no precisamente como doctrina; una doctrina es groseramente anti literaria en su pretensión moral y seudo trascendentalista, sobre todo si es religiosa. Eso es lo que explica este acto último de auto defenestración, en que José Lorenzo Fuentes se sume en la mediocridad de una consejería confesional; con razón es comercializado por el último atajo de hipócritas de Miami, como si aún no sobrepasara aquella de ser el periodista de Fidel.

(Auge, decadencia y caída de José Lorenzo Fuentes. Blog Dirty City, enero 2013)

Tuesday, May 26, 2015

Roberto González Echevarría despacha a Nicolás Guillén y Cintio Vitier

Noten que dejo fuera a Nicolás Guillén, cuya poesía en el período revolucionario es más bien repetitiva y trivial, para no hablar de otros como Cintio Vitier, que ni siquiera habían hecho obra digna antes y mucho menos después. Burócratas y comisarios con abultadas obras sobran: la historia los absorberá.

(Oye mi son: el canon cubano, Encuentro de la cultura cubana, No. 33, 2004)

Monday, May 25, 2015

Haroldo Dilla vs. Carlos Alberto Montaner (2)

Solicito a los lectores que traten de encontrar en nuestros alegatos críticos, una sola de las argumentaciones de Granma sobre el pasado de CAM, tal y como este sugiere y a donde trata de arrimar el asunto, de paso, otra vez, desfigurándolo. Súbitamente CAM me empuja al lado de Granma y convoca la solidaridad de los lectores. Y lo hace porque CAM y Granma son complementarios, y las difamaciones de Granma son parte del capital político de CAM.
   Luego CAM se regodea en un juego retórico en que narra situaciones negativas que se han vivido en Cuba. Y en cada caso, adopta la postura superior e imparcial de un juez que declara no tener evidencias de mi participación culpable. Pero que deja sobre la mesa mi vinculación indirecta por consentimiento. Es una pena. Y sería una doble pena si CAM aspirara a que yo me dedicara a explicar mi vida y mis ideas. Solo puedo decir que cuando miro hacia mi vida pasada veo, como en toda vida, lados malos y buenos. Pero creo que puedo asumir con satisfacción una suma algebraica positiva basada en mis principios y en mis creencias.
   A nadie oculto —no hay motivo para ello— que tengo una formación teórica fuertemente alimentada por el marxismo crítico, diría que soy fundamentalmente marxista, pero no sectariamente marxista. Tampoco oculto mi inclinación política socialista. Solo que ni el marxismo ni el socialismo que reclamo son los muñecos de paja que CAM construye para poder luchar ventajosamente con ellos. CAM nunca contiende con el marxismo o el socialismo, que ni conoce, ni entiende, sino con bagatelas que el mismo diseña para ofertar en los tianguis políticos que merodea.
   Ojalá que CAM pueda hacer con su vida y sus creencias lo que yo puedo hacer las mías. Pero evidentemente no lo hace. Y llega al extremo de negar la existencia de su propia ideología y de reducir al liberalismo político al neoliberalismo económico.

(Las tres tristes trampas de Carlos Alberto Montaner. Cubaencuentro, julio 2013)

Friday, May 22, 2015

Antonio José Ponte vs. Roberto Fernández Retamar

Pedro de la Hoz ha escrito en Granma que Octavio Paz es "curiosamente más citado y referenciado en nuestro país que leído de primera mano". En tal razonamiento prima, como en el de los científicos del experimento, una casualidad bastante errática. Por supuesto que un cangrejo sin patas no podría caminar por mucho que se lo ordenaran, y que un autor no publicado jamás podría ser leído ampliamente. Pero algo diferencia al chiste del artículo: este último no reconoce la violencia ejercida y procura borrar toda memoria del despiezamiento, de la censura ejercida durante tantas décadas.
   La curiosidad, que en otros es virtud intelectual, es en Pedro de la Hoz recurso para la engañifa. La suya es una curiosidad mentirosa. Felicita a Roberto Fernández Retamar por su "lúcida gestión editorial", por haber ofrecido al lector cubano un volumen de ensayos sobre la obra de Paz. Pero en este caso la lucidez de Fernández Retamar es idéntica a la que ya desplegara con Borges: luego de negarlo con razones de materialismo histórico, se ocupa de "recuperarlo".  Prologó y antologó y visitó a Borges, a la par que cambiaba sus opiniones contra el  argentino en ese ensayo suyo que no se cansa de reescribir, Calibán. Y si alguna lucidez conserva el presidente de Casa de las Américas es la de una celestina que zurce y rezurce su propio virgo.
   A comisarios políticos como él (y otros más altos) puede achacarse lo poco leído que ha sido Octavio Paz entre cubanos. Fernández Retamar no ha tenido a mal torturar cangrejos gritándole lemas partidistas, aunque donde un sujeto como Pedro de la Hoz pretexta curiosidad, él habla luego de su admiración entrañable por esos bichos.
   Granma no menciona la censura que pesara en Cuba sobre Octavio Paz, pero el artículo no habría sido publicado allí  sin un ajuste de cuentas con el Paz político. "Prejuicios y cegueras propias y un desmedido afán de protagonismo como hombre público explican sus desencuentros con la Revolución Cubana, el sandinismo y la izquierda mexicana", afirma De la Hoz.
   Lo que él considera izquierda mexicana es, mayormente, el régimen del PRI. Y cualquier oposición política va a ser entendida en Granma como patología: narcisismo, ceguera, incapacidad de completar un juicio. Pero hay que ver el tratamiento empleado por De la Hoz contra el afán de protagonismo del Nobel mexicano: saca superioridad de la nada y llama a Octavio Paz criatura. Así describe al escritor centenario: "una criatura que en su juventud se identificó con las ideas socialistas y la defensa de la República Española".
   Parece que el ridículo acompaña siempre a estas exhumaciones oficiales. Porque, a pesar de todo su talento literario, Roberto Fernández Retamar no alcanza nunca a desprenderse de ese ridículo. Y tampoco pudo conseguirlo aquel otro dotado exhumador, Cintio Vitier. Incapacitado para alcanzar tales alturas, De la Hoz maneja con chapucería la sentimentalidad de los censores, suelta suspiros de comisarios mucho más risibles.

(Octavio Paz, cangrejo en ‘Granma’. Diario de Cuba, abril 2014)

Thursday, May 21, 2015

Anónimo vs. “Biografía de un cimarrón”, de Miguel Barnet

El Cimarrón de “Barnés” no escapa a la burda manipulación del romanticismo humanista del blanco criollo. Como literatura en sí es intrascendente, nada más que está bien escrito. Le faltan esos giros magistrales que delatan al escritor genial, porque Miguel Barnet no es un escritor genial, y en literatura no existen los grises, o se es genial o se es prescindible.
   Eso es lo que hace luminosos a Borges y a Carpentier, e incluso a Lezama Lima, a pesar de que su prosa fuera incomprensible para la mayoría, igual que la poesía de Vallejo, Nervo o el primer Neruda. Barnet carece de todo eso, es nada más que consistente a lo largo de su intrascendencia. No escribe mal, pero es difícil escribir mal hoy día, cuando cualquiera puede comprar buenos libros, y Barnet no llega ni a emular o imitar estilos de peso, es solo un buen redactor de historias ajenas.
   Biografía de un cimarrón, como Canción de Rachel, se salva por lo que le cuentan los protagonistas, o si no que alguien cite una historia verdaderamente original suya, que no sea testimonio. De todas formas la literatura contemporánea es toda testimonial, no de historias originales como las de Balzac o Tolstoi. Es la maldición moderna y Barnet es el cuño de Luzbel con la mediocridad.

(De la intrascendencia testimonial. Blog Cuba Inglesa, noviembre 2010)

Wednesday, May 20, 2015

Ignacio T. Granados vs. Heriberto Hernández Medina, Ángel Velázquez Callejas y Armando Añel

Entre las cosas por las que será recordado Heriberto Hernández —que en paz descanse, si puede— sobresale la de haber impuesto el ciberbulling en la blogosfera cubana; algo que llegó a su máxima apoteosis en sus últimos momentos, cuando la tomó con Ángel Callejas. No obstante, no más pasado el corto duelo por la muerte de su Némesis, el Sr. Callejas se ha dado homenajearlo con todas las fuerzas de su corazón; esto es, solapándose en heterónimos para atacar con la misma bajeza y tergiversaciones a quien no ha hecho más que rechazarlo. No por gusto, en tan desagradable tarea coincide con la hiena de Coral Way, lo que es natural; lo que es difícil de aceptar es que a pesar de la enemistad comprensible, sea de un blog de Armando Añel de donde provengan los ataques de Callejas.
   Los ataques en sí no preocupan, primero porque se han hecho habituales hasta el cansancio; pero además, porque aunque nadie lo diga y se expanda el pacto de silencio cómplice, la verdad todo el mundo la sabe; y así, todo ataque del Sr. Callejas —y por extensión del editor del blog— se vuelve contra sí mismo y habla de su propia naturaleza y de su carácter. La misma confluencia del Sr. Callejas con la hiena de Coral Way, que ya los mordió una vez —como estaba predicho— habla de este carácter del Sr. Callejas y compañía; pero así como tuve razón al rechazar a la hiena de Coral Way y al Sr. Callejas, les recuerdo el triste final del Heriberto que ya antes se había asociado con la hiena de Coral Way.
   Más de una vez hube de contestar por qué no me reconciliaba con la hiena, y es la misma razón or la que insisto en rechazarlos a todos; porque siendo una manga de hipócritas el problema no es nunca personal —ni yo soy Dios para perdonar o condenar a nadie— sino de carácter y de naturaleza, de altura y de dignidad.

(Acerca del Sr. Callejas. Blog Dirty City, enero 2013)

Tuesday, May 19, 2015

Guillermo Cabrera Infante vs. Heberto Padilla

Pero sé que puedo hacer chistes y parodias por el gusto de jugar con las palabras, mientras que Padilla usa las palabras porque es su vida la que está en juego. Cierto. No menos cierto que yo elegí este libre albedrío, mientras Padilla escoge la Historia y la esclavitud. Aunque puedo asegurarles a los lectores (no a Padilla: él bien lo sabe: “El socialismo es tristeza”, solía decir, “pero abriga”) que la libertad tiene más riesgos que la servidumbre. Uno de sus peligros es saber que libertad de palabra puede significar esclavitud de imprenta.

(La confundida lengua del poeta. Primera Plana, enero 1969)

Monday, May 18, 2015

Alberto Lista sobre José María Heredia

Despues de este reconocimiento, espero que será lícito hacer una observacion importante, y que por desgracia suelen desdeñar las almas volcánicas, como es la del poeta que examinamos. No basta la grandeza de los pensamientos, no basta lo pintoresco de la espresion: no basta la fluidez y valentía de la versificacion: se exige ademas del poeta una correccion sostenida, una elocucion que jamas se roce con lo vulgar ó familiar: en fin, no basta que los pensamientos sean poeticos: es preciso que el idioma sea siempre correcto, propio, y que jamas se encuentren en él espreciones, que lastimando el oido ó estraviando la imaginacion, impidan el efecto entero, que el pensamiento debia producir.
   No despreciemos, pues, las observaciones gramaticales: son mas filosoficas de lo que se cree comunmente: ellas contribuyen maravillosamente á la espresion del pensamiento: y cuando se ha concebido un pensamiento sublime ó bello ¿que resta que hacer al escritor sino espresarlo debidamente?
   El Sr. Heredia ha escrito arrebatado de su genio: mas de las composiciones que contiene su bella coleccion, hay muy pocas, que hayan probado la severidad de la lima. Todo lo que hay bueno en ellas, que es lo mas, es hijo de la inspiracion: mas yo no quisiera encontrar en ellas incorreccion alguna, que perturbara el placer de su lectura. Yo me atrevo a aconsejarle el multa littura de Horacio.

(El mensagero Semanal, Filadelfia, diciembre 1828)

Friday, May 15, 2015

Jorge Luis Mederos vs. Manuel Sosa

A la segunda FINCA que he tenido la posibilidad de acceder, el colimador cambia de objeto aunque no de objetivo: en esta ocasión la emprende con otro escritor que acaba de ganar la beca “Bolívar-Martí”,  bastante jugosa para nuestro limitado horizonte tercermundista; se trata de Jorge Ángel Hernández Pérez (H.P.) cuyo título, “Sentido intelectual en la era de la globalización mecánica”, no parece gustarle a Sosa (a mi tampoco por cierto)  pero resulta  que del ensayo solo conozco el título y eso no me autoriza, con responsabilidad, considerarlo bueno, regular o mediocre. Tendré una opinión formada cuando lo lea, si lo leo; por ahora lo único que se me ocurre es felicitar a H.P.; cualquier postura crítica que adoptara ante algo que aún desconozco se me antojaría muy cercana a la envidia por no haber tenido tan buena suerte. Y para desbordar, no se le ocurre otro elemento de “gancho” más grotesco que el ex-testículo herniado de Jorge Ángel (aquí le llamábamos “el güevo grande de H.P.”) sin que él se ofendiera nunca que yo sepa.
   Luego, como de pasada, para advertir que ya carece de límites, la emprende con Rogelio Riverón, Pedro Llanes y Alberto Sicilia, su coterráneo y amigo personal. ¡Bonita libertad esta que sin necesidad de enunciar un solo elemento de peso, ya sea literario o político, le permite calificar a cuatro intelectuales de bien ganado prestigio con el peyorativo “escritores reformados”! ¿Quién, se me ocurre ahora preguntar, ha reformado a su vez la mente de Sosa para que, recurriendo a su ingenio innato y a su talento de comunicador, se dedique a estas cosas?... Si el que escribe fuera capaz de utilizar su mismo e irresponsable discurso, afirmaría sin titubear: la mafia contrarrevolucionaria radicada en Miami.  Pero si mal no recuerdo, creo que fue Ghandi el que escribió “ojo por ojo y el mundo se quedará ciego”; así que de ningún modo me atrevería a tildar a Sosa de escritor a sueldo para difamar de sus iguales del otro lado del charco, a menos que tuviera pruebas irrefutables. No lo hago, porque quiero ejercer, con responsabilidad,  cualquier tipo de libertad que me sea dada.

(Escribir en libertad o libertad para escribir. Blog La Finca de Sosa, abril 2008)